Embarazo

La placenta, ¿cuáles son sus funciones?

La placenta es un órgano vital en el embarazo ya que es la conexión que hay entre el bebé y la madre. Pero, ¿cuáles son sus funciones más importantes?

El nombre de la placenta proviene del latín y significa “torta plana”. Es el único órgano temporal en el cuerpo humano y que tiene una función específica durante la gestación.

¿Cuándo se forma?

Funciones de la placenta
Foto: Istock

La placenta se empieza a formar en el mismo momento de la implantación del embrión en la pared uterina. Esto ocurre aproximadamente a la semana de haberse producido la fecundación. La placenta se desarrolla de las mismas células provenientes del espermatozoide y el óvulo que dieron desarrollo al feto.

Alrededor de las 16 semanas de gestación, la placenta y el bebé tienen el mismo tamaño, y al final del embarazo el bebé ya es aproximadamente 6 veces más pesado que la placenta.

La placenta es eliminada en el momento del parto, sea una cesárea o de forma natural.

Después del nacimiento del bebé, la placenta sale de manera espontánea después de 4 o 5 contracciones uterinas, las cuales son menos dolorosas que las contracciones cuando está saliendo el bebé.

¿Cuál es su función?

La placenta tiene muchas funciones, entre las que encontramos:

  • Función de respiración, transporte de nutrientes y eliminación de desechos.
  • Función endocrina, una de las más importantes. Si no funciona adecuadamente podemos desarrollar complicaciones tales como preeclampsia, retraso en el crecimiento intrauterino.
  • Función protectora y la principal proveedora de oxígeno, agua, carbohidratos, aminoácidos, lípidos, vitaminas, minerales y nutrientes necesarios para que el feto se desarrolle de una manera adecuada.

Tipos de placenta según dónde se inserte y principales alteraciones

La placenta es fundamental para el desarrollo del bebé, sin embargo, durante el embarazo, puede sufrir cambios no deseados, lo que conlleva riesgos y complicaciones para la madre.

Lo ideal es que la placenta permanezca íntegra durante toda la gestación para que el desarrollo del bebé se produzca de forma normal. Sin embargo, pueden suceder algunas alteraciones en la placenta durante el embarazo que pueden tener consecuencias para la madre y el bebé en caso de que no se identifique y no se tomen las medidas necesarias.

Dentro de las alteraciones más frecuentes encontramos:

Para qué sirve la placenta
Foto: Istock

1. Placenta previa o placenta baja:

Esto ocurre cuando la placenta se desarrolla parcial o totalmente en la zona baja del útero, obstruyendo en ocasiones la totalidad del cuello uterino e imposibilitando un parto vaginal.

La placenta previa es muy común al principio de la gestación y o debería preocuparnos mucho ya que una vez el útero va creciendo en el embarazo, la placenta se va desplazando a la zona más alta, permitiendo el parto vaginal.

Sin embargo, cuando persiste la placenta previa hasta el tercer trimestre de gestación, puede interferir en el desarrollo del bebé en el parto. Esta alteración es más frecuente en mujeres con un embarazo gemelar, en aquellas que tienen cicatrices uterinas, que tienen más de 35 años de edad o que tienen antecedentes de placenta previa.

Uno de los síntomas más frecuentes de la placenta previa es el sangrado vaginal. Es importante que los sanitarios que están llevando nuestro embarazo nos informen de estos riesgos y la manera de actuar para evitar complicaciones.

2. Desprendimiento de placenta

Esto ocurre cuando la placenta se separa de la pared del útero, produciendo sangrado vaginal y cólicos abdominales fuertes. Esto genera una disminución de la cantidad de nutrientes y oxígeno suministrado al bebé, interfiriendo en su desarrollo.

Esta complicación es más frecuente a partir de la semana 20 de gestación y puede provocar un parto prematuro.

3. Placenta acreta

Esto ocurre cuando la placenta, una vez nace el bebé, se queda adherida a la pared uterina sin salir causando posibles hemorragias.

4. Placenta calcificada o envejecida

Este proceso entra dentro de la normalidad. Sólo consideramos que es un problema si empieza a calcificarse antes de tiempo hacia la semana 34, que daría la cara en un eco influyendo en el correcto desarrollo del bebé y en ocasiones es motivo de inducción.

5. Infarto de placenta o trombosis placentaria

Esto ocurre si hay una trombosis, causando una disminución de la sangre que le llega al bebé. Es una complicación poco frecuente.

6. Rotura uterina

Esta complicación es más frecuente si tenemos una cesárea previa, aunque el % es bastante bajo, aumenta si nos quedamos embarazadas al poco tiempo de haber tenido una cesárea. Es por ello que cuando nos realizan dicha operación, se recomienda esperar a quedarnos de nuevo embarazadas al menos 1 año para una correcta cicatrización y así disminuir los riesgos de tener una rotura uterina.

Carla Quintana

Carla Quintana

Diplomada en Enfermeriìa por la Universidad Autoìnoma de Madrid y especializada en Obstetricia y Ginecología, trabajo como matrona poniendo en praìctica un cuidado personalizado, humanizado y cercano hacia la mujer embarazada y su pareja, para asiì poder disfrutar de este momento tan importante sin miedos, empoderada y segura de siì misma.

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