Pandemia de coronavirus

Las embarazadas tuvieron tasas más altas de depresión durante la pandemia, según estudio

Mientras que hoy hemos sabido que las consultas psiquiátricas en niños y adolescentes ha aumentado durante la pandemia, también se ha conocido que las embarazadas han tenido tasas más elevadas de ansiedad, estrés y depresión.

Las embarazadas tuvieron tasas más altas de depresión durante la pandemia
Foto: Istock

La actual pandemia de coronavirus nos ha afectado a todos en mayor o menor medida, independientemente de que nos hayamos contagiado o no de SARS-CoV-2 (el virus causante de la COVID-19). Especialmente durante los meses que duró el confinamiento domiciliario, que afectó a niños y mayores, con consecuencia saque están empezando a verse ahora, meses después de su finalización.

Además, aunque es cierto que el porcentaje de contagiados y de fallecidos se reducen a medida que la vacunación avanza, todavía nos encontramos en situación de pandemia, lo que continúa causando mucho estrés, ansiedad y depresión en bastantes personas.

De acuerdo a una encuesta mundial publicada recientemente en PLOS ONE, las mujeres embarazadas y que se encontraban durante el período posparto reportaron niveles elevados de ansiedad, depresión, soledad y estrés postraumático durante la actual pandemia de COVID-19.

Un total de 6.894 mujeres, de 64 países, participaron en la encuesta anónima en línea, dirigida por investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard. Se encontró que un número bastante significativo de mujeres puntuó por encima de los puntos de corte en las herramientas de detección psicológica ampliamente usadas para niveles elevados de soledad (53%), estrés postraumático en relación con la COVID-19 (43%) y ansiedad / depresión (31%).

Todo ello fue a pesar de que solo 117 mujeres (un 2 por ciento del total de encuestadas) habían sido realmente diagnosticadas con la COVID-19, y apenas un 7 por ciento (510 mujeres), habían estado en contacto con alguien que había sido diagnosticado con la enfermedad.

¿Qué indica el estudio?

Los investigadores encontraron que una peor salud mental se encontraba principalmente relacionada con ciertos comportamientos y factores. Por ejemplo, las presiones financieras, las preocupaciones sobre los niños y el cuidado infantil, o buscar información cinco o más veces al día sobre la pandemia de coronavirus se asoció con más del doble de probabilidades de sufrir estrés postraumático elevado, así como ansiedad y depresión.

Por otro lado, el 93,3% de las mujeres encuestadas informaron que habían tomado medidas de prevención, como higiene de las manos, mientras que el 84,5% utilizaban mascarilla facial. No obstante, estos comportamientos no se asociaron con síntomas de depresión o ansiedad.

Pandemia, embarazo y ansiedad
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Los investigadores se han mostrado sorprendidos con los resultados, ya que aunque “sería una reacción esperada en la pandemia, especialmente para las mujeres embarazadas y en período posparto, que probablemente estén preocupadas o tengan preguntas sobre la salud y el desarrollo de sus bebés, además de la salud propia o la de su familia”, la proporción de mujeres con síntomas relacionados con la pandemia y ansiedad / depresión fue mucho mayor de lo que se había publicado anteriormente durante la pandemia.

Aislamiento e incertidumbre

Una vez que la COVID-19 llegó a nuestras vidas, las embarazadas no pudieron compartir su embarazo con sus familias y amigos como habitualmente se había hecho con anterioridad, ya que generalmente se convierte en un momento de emoción y celebración, que sin embargo acabó convirtiéndose en una etapa de miedo y aislamiento, especialmente después de que las mujeres tuvieran que ponerse en cuarentena y extremar las precauciones, dado lo grave que puede ser la infección por COVID-19 durante el embarazo.

Básicamente no pudieron disfrutar del refuerzo positivo que a menudo experimentan durante la gestación, a lo que se le sumó que muchas futuras mamás sentían miedo por si tendrían o no a su pareja o a cualquier otra fuente de apoyo durante el trabajo de parto y el parto en sí.

Todo ello motivó una carga de estrés desproporcionada para las embarazadas, especialmente durante el período posparto, ya que “las mujeres dudaban mucho en salir con un nuevo bebé y terminaron atrapadas en el interior de sus casas la mayor parte del tiempo, lo que puede acabar siendo muy estresante y puede resultar, además, sofocante”.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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