Complicaciones del embarazo

Oligoamnios: cuando se acaba el líquido amniótico

Anamnios y oligoamnios son dos términos usados para referirse a la falta de líquido amniótico durante el embarazo. Pero, ¿qué diferencias hay entre ambos? ¿Cuáles son las causas de oligoamnios?

El saco amniótico se forma al comienzo del embarazo. Y los primeros signos de desarrollo de líquido amniótico se localizan en la masa celular interna del blastocito. En un principio, el líquido amniótico es un filtrado procedente del compartimento extracelular materno y fetal (básicamente líquidos corporales). Sin embargo, en la semana 24 de embarazo, cuando empieza la queratinización de la piel, se produce una transferencia significativa d agua a través de la piel del feto, hacia el líquido amniótico.

No obstante, en la última mitad de embarazo, la contribución más importante al volumen de líquido amniótico la realiza la orina del feto. De hecho, se sabe que el feto traga líquido amniótico, lo absorbe del tracto gastrointestinal y aumenta su volumen, excretando su orina en el saco amniótico.

Por tanto, el líquido amniótico es principalmente orina, sobre todo cuando los riñones del bebé empiezan a funcionar y empieza a excretar orina, algo que ocurre habitualmente a partir de la semana 11 de embarazo. Y su función es muy importante, ya que el líquido amniótico es muy útil para proteger su cuerpo en desarrollo. Y, además, evoluciona con el feto a lo largo del embarazo.

Además, su cantidad también evoluciona a lo largo de los meses de la gestación, alcanzando su máxima cantidad alrededor de la semana 36 de embarazo, con alrededor de 800-1000 ml de líquido. Y, a partir de ahí, disminuye levemente hasta el momento del nacimiento.

De ahí que el líquido amniótico sea un buen indicador del buen funcionamiento de las vías urinarias y renales del feto, así como de sus vías digestivas. Por todo ello, se observa sistemáticamente durante cada control ecográfico.

Pero, al igual que ocurre con la placenta, el líquido amniótico también puede presentar algunas disfunciones, o disminuir su cantidad, lo cual puede alarmar mucho a la futura mamá.

Cuando se diagnostica oligoamnios: ¿qué es y en qué consiste?

Se diagnostica oligoamnios cuando el líquido amniótico se encuentra presente en cantidades demasiado pequeñas, pero aún no llega a ser anamnios, que es cuando se encuentra totalmente ausente.

Lo cierto es que tanto el oligoamnios como el anamnios pueden comprometer el embarazo, al igual que el polihidramnios, que es cuando hay una cantidad excesiva de este líquido. No obstante, todo depende en realidad de la gravedad de estas anomalías, y de la etapa del embarazo en la que se produzca el diagnóstico.

Dado que el feto necesita líquido amniótico para evolucionar, desarrollarse y crecer correctamente en el útero, la ausencia de este líquido indica potencialmente la posible presencia de malformaciones fetales, dado que se supone que el embrión produce este líquido por sí mismo. 

¿Cómo se diagnostica?

Diagnóstico de la pérdida de líquido amniótico
Foto: Istock

Existen diferentes técnicas que pueden ser útiles a la hora de evaluar o medir la cantidad que hay de líquido amniótico.

En primer lugar, el ginecólogo o la matrona que lleva a cabo el seguimiento del embarazo mide la altura uterina con la ayuda de una cinta métrica, además de la circunferencia umbilical. Además, mediante una ecografía es posible observar los movimientos del feto y el aspecto del útero. 

De hecho, la única forma válida de confirmar la existencia de oligoamnios es mediante la ecografía

¿Cuáles son las causas?

Cuando se encuentra la presencia de oligohidramnios la fuga de líquido amniótico suele ser una de las primeras causas a buscar. Sin embargo, si la bolsa no presenta grietas, es necesario explorar otras causas:

  • Malformaciones fetales (principalmente en el sistema renal o urinario);
  • Una anomalía cromosómica;
  • Retraso del crecimiento intrauterino;
  • Presión arterial elevada en la futura mamá;
  • Infección materno-fetal (por ejemplo, citomegalovirus);
  • Tabaquismo materno.

No obstante, es necesario tener en cuenta que en el 30 por ciento de los casos no es posible encontrar la casa que explique la presencia del oligohidramnios.

El tratamiento dependerá de las causas que se hayan podido encontrar, así como de la etapa del embarazo. Por ejemplo, en caso de rotura prematura de membranas, la inducción del parto podría ser una opción a considerar.

Por otro lado, si la disminución de líquido amniótico parece temporal, mantener una estrecha vigilancia y reposar en cama (descanso) pueden ser útiles a la hora de normalizar la situación.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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