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Olores en el embarazo, ¿por qué se agudiza este sentido?

Este trastorno habitual en la población gestante durante el primer trimestre tiene un nombre clínico, hiperosmia, y se debe a uno de los cambios hormonales que se producen con el embarazo.

Embarazada (Foto: Pexels)
Embarazada (Foto: Pexels)

Durante mucho tiempo se pensó que la teoría de que las mujeres embarazadas tenían el olfato más desarrollado no era más que una de esas verdades universales que se va haciendo grande con el boca a boca. Pero nada más lejos de la realidad, porque actualmente se trata de un trastorno tipificado clínicamente que se conoce como hiperosmia.

Muchos de los cambios hormonales que se desencadenan durante la gestación están ya muy bien descritos, y la hiperosmia es un buen ejemplo de ello. 

Este término proviene del griego; concretamente, del prefijo hiper (por encima de) y de la palabra osme, que significa olor. Sabiendo su origen etimológico ya se responde la primera cuestión elemental sobre este trastorno: en qué consiste. En tener una mayor sensibilidad a los olores que la media de la población. 

Es posible que este término te resulte especialmente familiar en los últimos tiempos y no sepas por qué, aunque sí sabes que no es precisamente por un embarazo. Esto es porque lo contrario a la hiperosmia, la anosmia, que es la ausencia total de olfato, es uno de los síntomas más habituales de la COVID-19.

Hiperosmia, ¿qué es?

Justo lo contrario a la anosmia le ocurre a las personas que sufren hiperosmia, que no es exclusivo de las mujeres embarazadas, si bien ocurre con asiduidad en este grupo de población. De hecho, puede no ser un trastorno, sino una cualidad que es útil en profesiones donde el olfato es una herramienta fundamental, pero en el caso de que aparezca durante la gestación si se trata de un trastorno. En ambos casos, lo que ocurre a quien la tiene es que detecta olores que una persona que no padece hiperosmia no puede detectar. 

La hipersensibilidad a los olores durante la gestación está bien descrita clínicamente. Se sabe, por ejemplo, que es transitoria en la gran mayoría de los casos en los que se presenta, y que disminuye mucho e incluso desaparece una vez se cumple el primer trimestre del embarazo. 

Además, también hay consenso sobre el motivo que la produce. Cuando está relacionada la hiperosmia con el embarazo se trata de una alteración fisiológica provocada por el aumento de estrógenos. Este fenómeno incide en el olfato, que desarrolla una sensibilidad extrema a los olores.  

Como decíamos anteriormente, es transitoria porque una vez los valores de estrógenos retroceden a cifras compatibles con personas que no están embarazadas, la hiperosmia desaparece. 

Cuándo aparece

Por lo general, la hiperosmia se produce durante el primer trimestre. Se relaciona a menudo con las náuseas en los primeros meses de embarazo, puesto que cualquier olor levemente desagradable se convierte en un olor súper desagradable. De hecho, se ha observado que las mujeres que tienen anosmia no sufren ese periodo de náuseas.

Normalmente, esta alteración del olfato desaparece o se reduce a los tres meses de gestación, aunque en algunos casos puede persistir hasta las últimas semanas e incluso un tiempo después de que nazca el bebé.

La culpa de la hiperosmia en las embarazadas la tienen las alteraciones hormonales que se producen en este periodo, siendo los estrógenos los que convierten cualquier fragancia en una auténtica bomba de olor.

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