Molestias en el embarazo

Piernas cansadas en el embarazo: causas y cómo aliviarlas

El cansancio es muy común en el embarazo, al principio como consecuencia de las diferentes fluctuaciones hormonales que se producen en el primer trimestre. Luego, el crecimiento del bebé y la presión del útero influyen en que surja retención de líquidos (edema), aumentando el riesgo de hinchazón.

El embarazo se convierte en una etapa realmente bonita, llena de emoción, de alegría y de cierto nerviosismo y tensión. También es un período de dudas, y de preocupación porque siga bien y evolucione adecuadamente. Pero a los primeros síntomas que habitualmente suelen surgir al comienzo (como las náuseas matutinas, la mayor sensibilidad de los senos…) se le unen otros problemas menos conocidos o populares, pero igual de habituales: el cansancio y la falta de energía.

De hecho, si bien la fatiga, el dolor de espalda y las propias náuseas matutinas suelen ser quejas tremendamente frecuentes durante la gestación los problemas en las piernas tanto en los pies suelen ser igualmente comunes, en particular durante el último trimestre de embarazo.

Por suerte, en la mayoría de las ocasiones no requiere más que tener un poco de paciencia hasta la llegada del momento del parto y que el bebé nazca, aunque también es posible prevenir estos dolores alternando el ejercicio físico, que ayuda a aumentar y mejorar la circulación sanguínea (especialmente en las piernas), con la cantidad adecuada de cansancio.

¿Cuáles son los síntomas más habituales?

Mientras el embarazo avanza, y el bebé continúa desarrollándose y creciendo, es común que el dolor en las piernas y en las articulaciones surja durante el segundo o tercer trimestre. Y, en la mayoría de las ocasiones, puede ser el resultado de tener un peso mayor, así como los cambios en la forma del cuerpo. No obstante, como veremos, también existen otras causas relacionadas, como la retención de líquidos (edema) y la laxitud articular.

Se tratan de dolores comunes en el embarazo, y que suelen incluir piernas y pies no solo dolorosos, sino también hinchados. Además, también pueden surgir calambres en las pantorrillas.

Algunas embarazadas señalan a su vez la sensación de dolor que se irradia por la parte posterior de las piernas, y que finalmente termina en la zona de la cadera.

Cuando se acompaña de hinchazón (otro síntoma común de la gestación), muchas mujeres también informan de la presencia de inflamación en otras zonas del cuerpo -además de las piernas y los pies-, como es el caso de los tobillos y la cara.

Principales causas de las piernas cansadas en el embarazo

Debemos tener en cuenta que la hinchazón leve es absolutamente normal en el embarazo. Es decir, es común que la mayoría de embarazadas sientan, en algún momento de la gestación (pero especialmente en el segundo y tercer trimestre) una ligera hinchazón.

Los altos niveles hormonales hacen que las mujeres retengan una mayor cantidad de agua durante el embarazo, lo que ocasiona hinchazón (también conocido médicamente como edema), especialmente en la zona de los pies, los tobillos y las pantorrillas, principalmente como consecuencia del crecimiento del útero, el cual ejerce presión sobre las diferentes venas que transportan la sangre desde la parte inferior del cuerpo.

Esto ocasiona un bloqueo parcial del flujo sanguíneo, haciendo que el líquido se mantenga tanto en las piernas como en los pies. Además, los vasos sanguíneos presentes en el pie y en el tobillo tienden a ser más pequeños, lo que hace que el problema empeore.

Por otro lado, tanto la sangre como los diferentes fluidos corporales necesarios para poder mantener al bebé en crecimiento aumentan en torno a un 50 por ciento. De hecho, el cuerpo necesita todo este líquido adicional con el fin de transportar oxígeno y nutrientes valiosísimos para el bebé.

Aunque es cierto que la hinchazón no suele convertirse en motivo de preocupación, si también surge hinchazón en la cara y en las manos de forma conjunta con otros síntomas, como por ejemplo podría ser el caso de visión borrosa, aumento de peso excesivo o dolores de cabeza severos y constantes, es adecuado consultar al médico, ya que podrían ser signos relacionados con la preeclampsia, una afección médica grave caracterizada por la existencia de una presión arterial elevada. 

Cómo aliviar y tratar las piernas cansadas en el embarazo

Existen algunas pautas útiles que pueden ser de mucha ayuda a la hora de aliviar y tratar la sensación de cansancio en las piernas, así como para reducir la hinchazón al máximo. Toma nota:

  • Descansa de lado, no de espaldas. Esto ayuda a aliviar la presión que se ejerce sobre la vena cava, que se caracteriza por ser la vena más grande que conduce al corazón. La presión que se produce cuando duermes de espaldas ralentiza el retorno normal de la sangre desde la parte inferior del cuerpo.
  • Mantén las piernas elevadas siempre que puedas. Es sumamente útil intentar elevar las piernas por encima del corazón durante al menos 15 a 20 minutos. Esto ayudará a conseguir que la sangre fluya de regreso tanto al corazón como a los pulmones.
  • Haz ejercicios de rotación. Se trata de un ejercicio útil para mejorar la circulación, sobre todo a la altura de los tobillos. Para ello intenta sentarse con una pierna levantada. Luego, gira el tobillo 10 veces hacia la izquierda, y luego hacia la derecha. Posteriormente cambia de pierna. Y vuelve a repetir 10 veces.
  • Hielo. Situando los pies en alto, aplícate un poco de hielo en los tobillos, dejándolo actuar durante 15 a 20 minutos.

¿Se puede prevenir?

Dado que el cansancio en las piernas puede no prevenirse ya que se trata en muchos casos de un proceso más propio de las últimas semanas de embarazo, es posible intentar reducir al máximo el riesgo de que se produzca.

¿Lo aconsejable? Descansar lo suficiente, sobre todo durante la última etapa de la gestación. Puede ser de mucha ayuda utilizar una almohada o un cojín con el que poder elevar las piernas cada vez que la futura mamá se siente o se acueste.

Seguir una dieta equilibrada puede ser de ayuda a la hora de evitar ciertas deficiencias nutricionales que pueden producir calambres en las piernas, como podría ser el caso del déficit de magnesio y de calcio.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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