Embarazo

Qué es la hormona lactogénica placentaria y cuáles son sus funciones

Liberada de forma natural por la placenta, ayuda a regular el metabolismo y ayuda a que el cuerpo de la embarazada sea menos sensible a los efectos de la insulina. Te descubrimos en qué consiste y por qué es tan útil en el embarazo.

Qué es la hormona lactogénica placentaria y cuáles son sus funciones
Foto: Istock

Para la correcta evolución del embarazo y, posteriormente, de la lactancia materna, las hormonas son fundamentales. Y un buen ejemplo lo encontramos en la conocida como hormona lactogénica placentaria, médicamente también denominada lactógeno placentario humano.

Como su propio nombre indica, nos encontramos ante una hormona que libera la placenta durante la gestación, esa importantísima estructura, presente en el útero, que proporciona oxígeno y nutrientes muy valiosos al feto.

A medida que el feto crece, y se desarrolla, es normal que los niveles de la hormona lactogénica placentaria aumentan, poco a poco, de forma gradual. Pero, una vez ha nacido el bebé, lo más común es que sus niveles desciendan.

¿Cuáles son las funciones de la hormona lactogénica placentaria?

La placenta es un órgano que se forma durante el embarazo para asegurar el desarrollo del feto. Comienza a formarse tan pronto como el embrión se implanta en el revestimiento uterino, y tiende a volverse completamente funcional después de los 3 meses, estando completamente formada hacia el quinto mes.

Consiste básicamente en una especie de esponja formada por una amplia red de venas y arterias, conocidas con el nombre de vellosidades. Por un lado, estas vellosidades se anclan a la pared del útero con la finalidad de reconocer la sangre de la mamá. Y, el otro lado de la placenta, se cubre con una película transparente, la cual se conecta al bebé mediante el cordón umbilical.

Se trata de un componente imprescindible, ya que es una especie de plataforma de intercambio entre la mamá y el bebé. Por ejemplo, permite que el bebé extraiga nutrientes, oxígeno y agua de la madre, fundamentales para su desarrollo. Actúa como barrera protectora al bloquear ciertas sustancias y microbios. Asegura la eliminación de los residuos orgánicos producidos por el bebé. Y, además, fabrica y segrega distintas hormonas esenciales para el desarrollo tanto del embarazo como del propio bebé.

Precisamente, la placenta empieza a producir la hormona lactogénica placentaria alrededor de la segunda semana de embarazo. Y, entre la tercera y la sexta semana, la hormona circula ya por todo el cuerpo. Mientras que, a partir de esta última semana, es detectable mediante un análisis sanguíneo.

Placenta
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Pero, ¿cuáles son sus diferentes funciones?:

  • Ayuda a regular el metabolismo. Esta hormona ayuda a la regulación del metabolismo, que consiste en el uso de carbohidratos y grasas para la obtención de energía. Concretamente, es de mucha utilidad a la hora de descomponer las grasas de los alimentos de forma eficiente, permitiendo que puedan ser usadas como energía, y ayuda a la liberación de glucosa para el feto.
  • Resistencia a la insulina. Ayuda a que el cuerpo de la futura mamá sea menos sensible a los efectos de la insulina, dejando más glucosa disponible en el torrente sanguíneo para poder nutrir al feto.

Por otro lado, tal y como señalan los expertos, aunque se cree que la hormona lactogénica placentaria ejerce también algún efecto sobre la lactancia materna, por el momento sus funciones en este sentido no están del todo claros. Aunque sí se sabe que se trataría de un factor no tan importante.

Análisis del lactógeno placentario humano: cómo conocer su nivel

Aunque no suele ser habitual incluir este parámetro en los diferentes análisis sanguíneos de rutina que se hacen en la embarazada a lo largo de la gestación, sí se puede llevar a cabo una prueba para descubrir sus niveles, como ocurre con cualquier otro análisis de sangre.

Es posible que el médico la solicite cuando el resultado de una ecografía ha sido inusual, la cantidad de líquido amniótico que rodea al feto disminuye, se tiene presión arterial elevada, se corre el riesgo de desarrollar diabetes gestacional, cuando se cree que puede existir un problema con la placenta, o cuando se está teniendo un aborto espontáneo.

Un nivel elevado puede ser signo de diabetes. Mientras que, un nivel bajo, puede ser signo de insuficiencia placentaria, preeclampsia, aborto espontáneo o tumores en el útero.

No obstante, hay que tener en cuenta algo fundamental: los niveles de la hormona lactogénica placentaria, por sí solos, no son indicativos de ninguna afección o complicación, por lo que es habitual que se acompañen de otras pruebas y análisis.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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