Complicaciones del embarazo

Qué es un embarazo de alto riesgo y cuáles son las causas

Aunque en un primer momento el diagnóstico de la gestación como embarazo de "alto riesgo" puede asustar, en la mayoría de las ocasiones las complicaciones se controlan y tratan con el debido seguimiento médico.

Cuando existe un riesgo conocido antes del embarazo, o si ocurre una complicación durante la gestación, como es el caso de la diabetes gestacional o la preeclampsia, se dice que el embarazo está “en riesgo”. 

Es decir, nos encontraríamos ante lo que los médicos denominan como embarazo de alto riesgo. Pero, ¿en qué consiste realmente? Y, sobre todo, ¿cuál es el seguimiento que llevan a cabo los especialistas durante el mismo?

Cuando a una futura mamá se le diagnostica con la existencia de una gestación de alto riesgo es normal que surjan muchísimas dudas, a lo que también es común sumarle bastante preocupación, miedo y temor.

¿Qué es un embarazo de alto riesgo? ¿En qué consiste?

Si bien es cierto que la mayoría de los embarazos van bien, algunos requieren de un seguimiento más específico por parte de los médicos. Es lo que ocurre, por ejemplo, con los embarazos de alto riesgo.

Básicamente, un embarazo de alto riesgo es un embarazo patológico, que se define por la aparición de un riesgo obstétrico, materno o fetal al comienzo del embarazo, durante el mismo o, incluso, en el momento del parto.

Es, por tanto, un tipo de embarazo que requiere de una serie de cuidados específicos, además de un mayor seguimiento

En nuestro país, al igual que en otros países europeos cercanos, como por ejemplo es el caso de Francia, se calcula que alrededor de un 20 por ciento de los embarazos provocan problemas médicos. Una cifra que, como manifiestan los expertos, se encuentra en alza, a pesar de los avances médicos y técnicos.

No obstante, debemos tener en consideración algo fundamental: un embarazo de riesgo no significa necesariamente la aparición de complicaciones. El objetivo principal es tomar las debidas precauciones para evitar la aparición de accidentes y / o cuidar lo mejor posible tanto a la futura mamá como al propio bebé.

Preeclampsia en un embarazo anterior

La preeclampsia es una combinación de presión arterial elevada y una concentración elevada de proteínas en la orina (proteinuria). Es, de hecho, una de las principales causas de nacimientos prematuros y de retraso en el crecimiento. Mientras que, en formas graves y tempranas, es posible que surjan complicaciones maternas graves.

Cuando la preeclampsia ya se ha sufrido durante un embarazo anterior, el médico diagnostica la gestación como de alto riesgo, principalmente por el elevado riesgo de recurrencia (entre el 10 y el 30 por ciento, aproximadamente).

En la mayoría de las ocasiones, se realiza un seguimiento por parte del obstetra y se suele administrar un tratamiento preventivo a partir del tercer mes de embarazo. Eso sí, ante el menor síntoma de alerta (como hipertensión, proteína en la orina o hinchazón de las manos o de la cara, por ejemplo), es conveniente dirigirse al hospital para hacer un balance y evaluar el posible impacto en el feto.

Obesidad

Causas del embarazo de alto riesgo
Foto: Istock

Con la obesidad, se estima que los riesgos potenciales se multiplican por 2 o por 3, ya que puede aumentar el riesgo de determinadas enfermedades, como diabetes gestacional, preeclampsia o hipertensión arterial, además de complicaciones tanto durante como después del parto (cesárea o un mayor riesgo tromboembólico).

Además, también tiende a afectar al bebé, con un riesgo mucho mayor de sobrepeso y diabetes en el futuro, y defectos de nacimiento.

Diabetes gestacional

La diabetes gestacional solo suele ser detectada en mujeres con factores de riesgo, como edad mayor de 35 años, sobrepeso o antecedentes de diabetes gestacional. Eso sí, sin tratamiento, la diabetes del embarazo puede tener serias repercusiones en la salud del bebé.

Por lo general, las medidas dietéticas son suficientes para controlar el nivel de azúcar en sangre. Y, en la mayoría de las ocasiones, el embarazo transcurre sin problemas. 

Diabetes

Sin tener en cuenta la diabetes gestacional, cuando la futura mamá ya es diabética, pero la enfermedad se encuentra bajo control, el embarazo no suele ser un problema particular.

Pero si el azúcar en sangre no se estabiliza, o incluso es demasiado alto, sí se está expuesta a un riesgo mucho mayor de complicaciones, como: aborto espontáneo, malformaciones fetales o tener un bebé demasiado grande.

Por tanto, es adecuado que las mamás diabéticas planifiquen su embarazo y, además, muchos especialistas aconsejan esperar a alcanzar el equilibrio glucémico antes de buscar el embarazo.

Embarazada mayor de 40

Existe un riesgo mayor de anomalías cromosómicas. De hecho, se estima que el riesgo es treinta veces mayor que a la edad de 30 años, además de tener un riesgo más elevado de que surjan otras complicaciones, como aborto espontáneo (aumentado en un 10 por ciento), presión arterial elevada o diabetes estacional.

También se ha encontrado que pueden surgir otras complicaciones, como parto prematuro o cesáreas.

Hipotiroidismo

Cuando la tiroides no secreta suficientes hormonas, y esta desregulación no es debidamente tratada antes del embarazo, existe un mayor riesgo de aborto espontáneo, hipertensión arterial y parto prematuro. Además, también se ha encontrado que puede afectar al desarrollo cerebral del bebé.

A las futuras mamás en riesgo se les suele realizar un seguimiento basado en exámenes de detección de las hormonas de la tiroides. Y, las que ya se encuentran en tratamiento, son monitoreadas de cerca.

Suele ser común llevar a cabo un análisis mensual con la finalidad de evaluar el nivel de la hormona reguladora de la tiroides (TSH), y una reevaluación y un ajuste del tratamiento médico, en caso de ser necesario.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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