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Qué hacer con tu gato si estás embarazada

Médicos y veterinarios coinciden en que los gatos controlados no suponen un riesgo de contagio de la toxoplasmosis, pero conviene tener en cuenta algunos consejos preventivos.

Foto: Pexels
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Médicos y veterinarios coinciden en que los gatos controlados no suponen un riesgo de contagio de la toxoplasmosis. Por lo tanto, aunque con matices que detallaremos a continuación, el riesgo de contagio por parte de un felino doméstico es muy bajo, mucho menos del que entraña, por ejemplo, comer carne cruda  o no cocinada lo suficiente que esté contaminada.

Esta enfermedad, denominada clínicamente infección por Toxoplasma gondii, afecta a animales de sangre caliente de todo el mundo, pero como explican desde la clínica veterinaria Conde Duque, “los felinos son sus únicos hospedadores definitivos”. Esto explica por qué los gatos son los únicos animales domésticos que se relacionan con el contagio de toxoplasmosis en el ser humano. 

“Los gatos se infectan al comer carne cruda o al ingerir los ooquistes (huevos) eliminados por otros gatos en el ambiente y desarrollarán una infección, en la mayoría de los casos subclínica; es decir, no mostrarán síntomas y pasarán la infección, desarrollando anticuerpos que los protege frente a futuras nuevas reinfecciones”, explican desde la clínica veterinaria. 

Los riesgos de la toxoplasmosis

Salvo en el caso de personas inmunodeprimidas y embarazadas, la toxoplasmosis no supone un riesgo para la salud. En ello inciden los especialistas médicos: por ejemplo, Blanes ginecólogos dejan claro en que “No hay riesgo cuando la infección se produce en el periodo preconcepcional” en el caso de las mujeres sanas. 

Alrededor de un 60 o 70% de las mujeres tienen anticuerpos frente al toxoplasma, por lo que este dato reduce todavía más el riesgo de que un gato pueda contagiar la enfermedad. Es posible saber con una rápida prueba en sangre si una persona tiene anticuerpos frente a la enfermedad, de manera que si os quedáis más tranquilas, podéis someteros a dicha prueba en caso de que estéis embarazadas y tenéis gato en casa. 

Así mismo, hay más factores que limitan el riesgo de contagio todavía más si el pequeño felino está controlado en el ámbito doméstico. Según apuntan desde la clínica veterinaria Conde Duque, “La mayoría de los gatos son seropositivos, es decir, tienen anticuerpos frente al toxoplasma, por lo que no pueden volver a contraerlo”. Además, “los gatos que se infectan de Toxoplasma solo pueden eliminar los huevos infectados durante 10-15 días a lo largo de su vida”, añaden. Por este motivo, concluyen desde la clínica especializada, “Si tu gato es seronegativo (no ha pasado la infección), come pienso formulado (sin carne cruda) y no sale al exterior donde puede estar en contacto con otros gatos, es prácticamente imposible que lo contraiga y que justo, durante tu embarazo, se produzca la diseminación”. 

De todos modos, dado que existe una pequeña probabilidad de contagio, hay una serie de recomendaciones que se deben tener en cuenta en caso de que convivan una mujer embarazada con un gato. 

Cómo evitar el contagio de la toxoplasmosis

De todos modos, dado que existe una pequeña probabilidad de contagio, hay una serie de recomendaciones que se deben tener en cuenta en caso de que convivan una mujer embarazada con un gato. 

El más eficaz y decisivo es el de limpiar las heces a diario. Esto se hace, tal y como argumenta el equipo de Veteralia, “para evitar la esporulación”, que es el proceso por el cual los ooquistes (huevos) se vuelven infectivos. “Necesitan como mínimo 24 horas a temperatura ambiente”, señalan desde la clínica veterinaria Conde Duque. Por lo tanto, si se hace a diario, las posibilidades de contagio se reducen muchísimo más todavía. 

Si no podéis dejar que esta tarea de limpieza del arenero la haga otra persona, no hay mayor problema: basta con tomar la precaución de utilizar guantes para evitar entrar en contacto directo con la tierra. Así lo recomiendan desde las fuentes veterinarias consultadas para elaborar esta pieza. Es aconsejable que sean desechables los guantes y, sobre todo, por precaución, lavarse bien las manos al terminar la tarea.  

A estos dos consejos preventivos, desde Blanes ginecólogos suman uno más: recomiendan mantener al animal “alejado de la calle y de posibles fuentes de contagio” dentro de lo posible. Evidentemente, no hay que retrasar, por ejemplo, una visita al veterinario por este motivo.

En definitiva, como lees, no hay inconveniente en tener un gato si estás embarazada. De hecho, puedes acariciarlo o interactuar con él sin miedo. Los ooquistes solo salen en las heces; no están presentes en el pelo. Y ten en cuenta que el animal no solo se mantendrá limpio gracias a ti, sino que los gatos son animales pulcros, de manera que por sí mismos se suelen mantener bastante limpios.

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