Diabetes

Resistencia a la insulina: qué es y por qué se produce

La resistencia a la insulina suele ocurrir un tiempo antes del diagnóstico de la diabetes tipo 2. Aunque no significa ser diabético, sí tiende a ser la antesala. Por ello, conocer los factores de riesgo, y las causas relacionadas, es fundamental para controlarla y prevenir que vaya a más.

Resistencia a la insulina
Foto: Istock

A principios del pasado año conocíamos la publicación de un estudio que estimaba la incidencia de diabetes, ajustada por edad, sexo y forma de detección, en 11,6 casos por cada 1.000 personas al año. Comparando esta estadística con el censo de la población de nuestro país, esto significaría que, cada año, aparecen alrededor de más de 380.000 nuevos casos de diabetes en la población adulta en España.

En ese mismo estudio, los científicos encontraron una serie de factores de riesgo asociados al desarrollo de la diabetes, como: presencia de prediabetes, edad, sexo masculino, obesidad, obesidad central, incremento de peso y, finalmente, la existencia de una historia familiar de diabetes.

Básicamente, la diabetes se caracteriza por la existencia de una hiperglucemia crónica. Es decir, por un exceso de azúcar en sangre y, por tanto, por un nivel de glucosa demasiado elevado. Consiste en un trastorno en la asimilación, uso y almacenamiento de los azúcares proporcionados por los alimentos, lo que se traduce, finalmente, en un nivel elevado de glucosa en sangre (glucemia).

Debemos tener en cuenta que los alimentos se encuentran compuestos por proteínas (animales o vegetales), lípidos (grasas) y carbohidratos (azúcares, almidones). Son los que proporcionan la mayor parte de la energía que nuestro organismo necesita para funcionar, pasando por el intestino y, finalmente, se acaban uniendo al torrente sanguíneo.

Cada vez que comemos, el nivel de azúcar en sangre aumenta. Los carbohidratos se transforman principalmente en glucosa. Así, el páncreas detecta este aumento de azúcar en sangre, y sus células beta secretan insulina, la cual funciona como una “llave”, permitiendo que la glucosa ingrese en las células del cuerpo. Luego, la glucosa disminuye en la sangre. 

Por otro lado, otra hormona, conocida con el nombre de glucagón, hace posible la liberación de la glucosa naturalmente almacenada en el hígado, fuera de las comidas, durante una caída de azúcar en la sangre o de energía. Precisamente, es el equilibrio de ambas hormonas lo que ayuda a mantener estable el nivel de azúcar en sangre en el cuerpo. 

En condiciones normales, este mecanismo tiende a ser muy preciso, permitiendo mantener el nivel de azúcar en la sangre en un nivel adecuado. Sin embargo, en la diabetes, este sistema regulador no funciona adecuadamente.

¿Qué es la resistencia a la insulina?

Cada vez que comemos, el páncreas secreta insulina para indicar al cuerpo que reduzca los niveles de azúcar circulante, ya sea promoviendo su almacenamiento de forma totalmente natural en el hígado, o capturándola en los músculos y en el tejido adiposo.

Como ya te hemos mencionado anteriormente, en condiciones normales, este mecanismo funciona de manera realmente precisa.

Sin embargo, en las personas con sobrepeso, y, más concretamente, en aquellas cuyo exceso de grasa se localiza principalmente en el área abdominal, suele ocurrir que la acción normal de la insulina se ve alterada.

Causas de la resistencia a la insulina
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Médicamente conocida con el nombre de síndrome de resistencia a la insulina, o simplemente como resistencia a la insulina, a menudo suele ser asociada con la diabetes tipo 2.

Consiste en una anomalía en la secreción normal de la insulina, cuya misión, como hemos visto, es regular el nivel de azúcar en sangre (también denominado nivel de glucosa). Para conseguirlo, promueve el ingreso del azúcar en las células y, evidentemente, su conversión en energía.

Hablamos de resistencia a la insulina cuando varias causas interrumpen el papel de la insulina en el organismo, de manera que da como resultado un uso mucho menos eficiente del azúcar por parte del cuerpo, volviéndose aún más importante.

Precisamente, este aumento en el nivel de glucosa en sangre hiperestimula el páncreas, el cual, a su vez, lo compensa secretando cada vez una mayor cantidad de insulina. Así, tras varios años de evolución, este trastorno acaba agotando el páncreas, y finalmente aparece la intolerancia a la glucosa (y, por tanto, la diabetes tipo 2).

¿Cuáles son las causas de la resistencia a la insulina?

La resistencia a la insulina puede tener diferentes causas, y también se han encontrado distintos factores de riesgo que pueden promover su desarrollo, así como sus diferentes complicaciones.

En lo que a las causas se refiere, en realidad pueden ser variadas: desde el seguimiento de un mal estilo de vida (falta de ejercicio físico, malos hábitos alimenticios, sedentarismo) a un incremento de peso, la acumulación de grasa alrededor de la cintura, el aumento en el nivel de colesterol o la obesidad en sí.

En las personas con sobrepeso, por ejemplo, es muy común que la resistencia a la insulina sea causada por la interrupción de la secreción de insulina, así como la incapacidad de los órganos para poder capturar y almacenar el azúcar en el cuerpo de forma efectiva.

Pero también existen determinados factores de riesgo que deben ser tenidos en cuenta: antecedentes familiares de diabetes tipo 2 y la existencia, también, de un IMC (índice de masa corporal) elevado.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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