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Estoy de 40 semanas y he salido de cuentas, ¿Qué debo hacer?

Ponte en manos del especialista médico que lleve el control de tu embarazo ya que será el que te recomiende, en función de las circunstancias, qué puedes hacer en casa además de tener paciencia y tratar de mantener el equilibrio emocional más saludable de cara a lo que viene.

Foto: Pexels
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Si has alcanzado la semana 41 de tu embarazo quiere decir, sobre otras cosas, que has salido de cuentas. Si lees estas líneas justo en ese momento de tu vida, lo primero que te mandamos es toda la fuerza y el ánimo del mundo porque sabemos que estarás cansada, con más o menos ansiedad pero con ella de algún modo presente y sin poder apenas dormir. No te deja el cuerpo pero tampoco la mente. Seguro que las lectoras que hayan pasado por ello entienden perfectamente que la introducción de la pieza sea para mostrar toda la empatía del mundo con vosotras.

Dicho esto, son días cuando una sale de cuentas y el momento “ponerse de parto” no llega en los que los pensamientos vuelan a la velocidad de la luz. La frustración se mezcla con el hastío y también con la expectación porque sabes que el cambio en tu vida es inminente, que en unos días tendrás por fin a tu pequeño en tus brazos. Lo deseas más que nunca. Y sobre todo por ti. Es completamente normal.

Por ello, lo primero que debes hacer, y esto es una obligación, es legitimar tus pensamientos y sentimientos. No te sientas mal por desear que el embarazo se acabe cuanto antes. Se te habrá pasado por la cabeza si es que no se lo has dicho. No eres un bicho raro por ello.

Trata de estar tranquila

Debes saber, y así te lo hará saber tu médico, que es bastante habitual que un parto se retrase hasta la semana 42, por lo que te toca tener paciencia y esperar a que el pequeño tenga por fin ganas de salir por su propia voluntad. Más o menos le ocurre a 5 de cada 100 fetos esto de no animarse a salir, dicho de forma vulgar, a su hora. Son impuntuales. Ojo, también puede haber un pequeño error en el cálculo de la fecha de parto, una predisposición genética a ello o que el bebé esté de nalgas y al no haberse colocado todavía bien incluso convenga que se retrase su nacimiento a ver si se coloca por sí solo de la manera adecuada para nacer.

Aunque es muy complicado conseguirlo, lo ideal es encontrar un equilibrio y una estabilidad mental y emocional durante estos días de nervios porque el ginecólogo, salvo que detecte alguna señal que recomiende inducir el parto, te pedirá paciencia. Lógicamente, controlará el desarrollo del embarazo con mucha atención; de hecho, monitorizará el estado de salud del feto cada equis horas. En concreto, suele hacerlo cada 48 horas una vez sale de cuentas la gestante y cada 24 si ya va camino de la semana 42 de embarazo. Llegados a este punto, como mucho unos días después de que se cumpla, lo más habitual es que se induzca el parto en caso de que el parto no se haya desencadenado de manera natural.

Consejos para llevar mejor la espera

Durante todos estos días de espera, hay sobre todo una acción que se puede hacer para ayudar a desencadenar el parto natural:caminar. Dentro de las limitaciones, y salvo que el médico haya recomendado lo contrario por el motivo que sea, es bueno dar pequeños paseos para ayudar al bebé a ejercer presión sobre el cuello uterino, lo cual puede iniciar la liberación de oxitocina y desencadenar así las primeras contracciones. Es más, cuando te pongas de parto, a excepción de que estés obligada a mantener reposo absoluto, no es de extrañar que el personal médico te mande a andar por el pasillo del hospital o por la habitación para acelerar el proceso de parto. 

Cualquier otra cosa que hayas leído o te hayan recomendado hacer para ponerte de parto que no sea caminar si has salido de cuentas es aconsejable que lo consultes primero con el profesional médico que lleva el control de tu embarazo. Ponerse en sus manos es el mejor consejo y el más responsable que te podemos dar.

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