Enfermedades en el embarazo

Toxemia del embarazo: qué es y por qué ocurre

La toxemia del embarazo es una enfermedad que suele ocurrir en la segunda mitad del embarazo, alrededor de las 20 semanas de embarazo, o justo después del parto.

Se dice que la futura mamá tiene toxemia del embarazo cuando sufre hipertensión arterial (es decir, cuando su presión arterial es igual o superior a 14/9); y, además, se encuentra albúmina en su orina.

Estos signos casi siempre van acompañados, a su vez, de algunos síntomas relacionados algo comunes, como podría ser el caso de la presencia de edemas en el rostro, tobillos y manos. Y también es común que se presenten a partir del quinto mes de embarazo.

Incluso aunque estos síntomas aún no sean visibles, la toxemia del embarazo puede comenzar tan pronto como se forma la placenta, ya que, en realidad, la causa tiene que ver con la mala vascularización de la placenta, la cual segrega una serie de sustancias nocivas para los vasos sanguíneos.

Esto explicaría por qué, durante la toxemia del embarazo, pueden surgir distintas complicaciones en diferentes órganos de la futura mamá, como podría ser el caso de los riñones, pulmones, hígado y sistema nervioso.

¿En qué consiste la toxemia durante el embarazo? ¿Cuáles son los síntomas?

La toxemia del embarazo es una enfermedad que afecta a las mujeres embarazadas, la cual puede ser también médicamente conocida como preeclampsia.

Ocurre en mujeres embarazadas en su segunda mitad del embarazo, aproximadamente después de las 20 semanas de embarazo, o justo después del nacimiento del bebé (parto).

Existen una serie de síntomas que pueden surgir, como por ejemplo tener una presión arterial elevada (hipertensión) y proteinuria (presencia de proteínas en la orina). De hecho, estos dos síntomas suelen ser destacables en el seguimiento prenatal, ya que suelen diagnosticarse gracias al seguimiento médico, pero no lo es tanto para la futura mamá. 

En algunos casos, pueden desarrollarse otros síntomas y ser sinónimo de toxemia. Como, por ejemplo:

  • hinchazón en los pies, tobillos, cara y manos, provocada por la retención de líquidos;
  • dolores de cabeza;
  • problemas de los ojos;
  • dolor que se ubica en el área de las costillas.
Toxemia en la gestación
Foto: Istock

Aunque en muchos casos tienden  a ser leves, es posible que estos síntomas primarios también tiendan a tener consecuencias mucho más graves, no solo para la futura mamá, sino también para el bebé. Debido a ello, cuanto antes de diagnostique la presencia de toxemia, y se trate, mejor será el pronóstico.

Se estima que nos encontramos ante una patología que afecta a cerca del 6 por ciento de las mujeres, de los cuales entre un 1 y un 2 por ciento incluyen formas graves. 

¿Cuáles son las causas de la toxemia del embarazo?

Existen una serie de factores que entran en juego en el desarrollo de la enfermedad, tales como:

  • la presencia de diabetes, hipertensión o enfermedad renal antes del embarazo;
  • la presencia de lupus (enfermedad autoinmune crónica) o síndrome antifosfolípido.

Finalmente, hay una serie de factores personales que pueden acabar condicionando el desarrollo de la toxemia, como, por ejemplo:

  • historia familiar;
  • ser mayor de 40 años;
  • ya han tenido un embarazo con 10 años de diferencia;
  • tener un embarazo múltiple (gemelos, trillizos, etc.);
  • tener un índice de masa corporal (IMC) superior a 35.

Eso sí, un único origen de la enfermedad no puede asociarse con la causa. Esto se debe a que, en su desarrollo, intervienen distintos factores, como factores genéticos, la dieta que siga la futura mamá, problemas vasculares y anomalías / patologías autoinmunes.

Lo cierto es que no existe ningún tipo de medida preventiva que pueda ayudar a evitar o prevenir estas condiciones. Pero sí se sabe que cuanto antes se lleve a cabo el diagnóstico médico, mejor será el pronóstico.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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