La tripa de la embarazada

Trucos que facilitan el día a día con tripa

La tripa de una embarazada acapara todas las miradas. A medida que pasan los meses y crece la tripa muchas tareas cotidianas pueden convertirse en una auténtica carrera de obstáculos. Consejos para afrontar el día a día durante el embarazo.

¿Por qué cada tripa es tan distinta?

¿Por qué cada tripa es tan distinta? La tripa de cada embarazada es tan única como la mujer que la lleva y el bebé que crece dentro de ella. Pese a que el mito esté muy arraigado, la forma de la barriga no tiene nada que ver con que esté creciendo un niño o una niña, sino que está más bien relacionada con las características físicas de la futura mamá:

  • Si la mujer es bajita y frágil, el bebé no tiene tanto espacio para expandirse como cuando la mujer es alta y con una larga columna vertebral. Por eso, en el primer caso a ellas se les nota antes la tripa, que además se coloca más hacia adelante.
  • Si la pelvis es muy estrecha, el bebé no podrá “hundirse“ correctamente en ella. Por eso, la tripa se elevará y se inclinará hacia adelante.
  • La postura de la mujer también es importante: por la lordosis, la tripa se coloca automáticamente más hacia adelante y parece mayor.
  • Si los músculos abdominales están bien entrenados y el tejido conjuntivo es firme, la tripa no se arqueará tanto hacia adelante como en el caso de las mujeres que no suelen hacer deporte.
  • No solo el tamaño del niño influye en el tamaño de la tripa. También es importante la cantidad de líquido amniótico. Ésta puede variar entre 300 y 1.500 mililitros y, naturalmente, en la tripa se nota si una lleva unos gramos o un kilo más.

Uno: Ir a la compra no será tan pesado

¿Llevar las bolsas de la compra te cuesta cada vez más? En ese caso, hacer un plan semanal ayuda a que no tengas que coger tanto peso en un solo día.

  • Para hacer la compra de la semana, mejor ve con tu pareja, una amiga o algún conocido.
  • También puedes buscar un supermercado que te traiga la compra a casa.
  • Para la fruta, la verdura u otros productos frescos del mercado, mejor usa el carrito de la compra, que se empuja cómodamente.
  • Antes de ponerte a colocar todo en la cocina, coloca el carrito sobre una silla, así no tendrás que agacharte.

Dos: La calma ayuda a respirar

En las últimas semanas no queda mucho espacio para respirar profundamente cuando el niño presiona desde abajo contra el diafragma. Contra los cortes de respiración solo ayuda repartir la comida en varias veces, menos abundantes, y tomarse con calma los esfuerzos físicos que sea necesario hacer. Es decir, calcula siempre el doble de tiempo para actividades como planchar o limpiar el polvo.

Tres: Para dormir, mejor un apoyo blando

Un pequeño truco que tiene un gran efecto en los casos en que ya no puedas dormir boca arriba o boca abajo: colócate de lado con una almohada o dos pequeños cojines en el tobillo y la rodilla; eso te ayudará a descargarlos. Si además sientes las piernas pesadas, eleva ligeramente la parte del colchón donde descansan tus pies colocando debajo libros o una manta. Así, la sangre circulará mejor.

¿Por las mañanas te notas un poco hinchada? Eso se debe a la retención de líquidos vinculada al embarazo. El frío disminuye la inflamación: ponte sobre los párpados una bolsita fría de cualquier infusión durante dos o tres minutos y quédate un rato tumbada.

Cuatro: Ayuda para coger al niño en brazos

'¡Mamá, cógeme!' A los niños pequeños les da igual lo grande que sea tu tripa, les gusta que les cojas en brazos lo más frecuentemente posible. ¿Qué hacer? Si el niño usa un taburete podrá ayudar en la cocina o lavarse solo las manos. Y cuando lo cojas en brazos, no te agaches hasta el suelo, pídele que se suba primero a una silla. En general, coge todo con la espalda lo más recta posible.

Cinco: Andar es más fácil si inclinas la pelvis

Es difícil andar de forma ortopédicamente correcta cuando la tripa empuja hacia abajo. Pero vale la pena intentar tensar un poco las nalgas e inclinar ligeramente la pelvis hacia adelante. Imagínate que la tripa estuviera colocada sobre la pelvis como un huevo en una huevera. Así descargarás la columna vertebral. Cuando tengas que estar mucho tiempo de pie, apoya la espalda en algún sitio o agárrate a algo con una mano y coloca los pies ligeramente separados, como si estuvieras andando. Para la columna vertebral vienen bien los zapatos con suela de goma.

Seis: Ropa ancha, libertad para las redondeces

Naturalmente que durante un tiempo podrás llevar pantalones y faldas normales, con gomas elásticas en la cintura y cremalleras abiertas. Pero en las últimas semanas antes del parto, eso ya no sirve y necesitarás ropa especial. Por eso, es mejor que te compres cuanto antes un par de pantalones o faldas de premamá para que tu tripa esté a sus anchas. Las piernas, a menudo hinchadas, también necesitan libertad: por eso, si te pones medias, que tengan el elástico ancho y que no apriete demasiado, para que las venas no se obstruyan.

Y pese a todas las molestias, disfruta de tu tripa: es bonita, solo la tendrás un tiempo y guarda dentro tu gran tesoro.

Siete: En lugar de agacharte, estira los brazos

Ahora agacharse resulta incómodo, ya que la tripa está en medio. Te ayudarán los aparatos como calzadores o recogedores y fregonas con palo largo. Si en algún momento necesitas agacharte, ponerte de rodillas es mejor para la espalda que de cuclillas, y para levantarte, mejor desde una posición a cuatro patas.

Ocho: Nadar relaja y estimula

Ve a nadar regularmente. Es mejor si lo haces con una amiga o con tu pareja, porque te motivará más. No es necesario que hagas un curso de gimnasia acuática para embarazadas, basta con nadar despacio, sintiendo cómo el agua te estimula y descarga.

Nueve: Ejercicios para descargar la espalda

Con este ejercicio respirarás mejor y harás que tu espalda descanse. Ponte a cuatro patas, con las rodillas a la altura de las caderas y las manos colocadas sobre el suelo a la altura de los hombros. Deja la cabeza colgando hacia abajo y arquea la espalda como los gatos. Al hacerlo, inspira. Al espirar, levanta suavemente la cabeza y estira la espalda hasta ponerla recta. Repite varias veces, hasta que sientas que la espalda se ha relajado.

Diez: Báñate sobre suelo seguro

Bañarse es relajante, pero el peligro de resbalarse y caerse aumenta con el tamaño de la tripa. Por eso, compra accesorios antideslizantes para la bañera, que después podrás utilizar para el bebé, cuando quiera ponerse de pie. Además, tener un mango en la pared donde agarrarse proporciona más seguridad, tanto para ti como para tu niño.

Once: Siéntate de forma dinámica

¿Cómo se hace? Intenta cambiar de postura al sentarte: unas veces, apoya la espalda cómodamente inclinándote hacia atrás; otras, siéntate recta. Cómprate un asiento con forma de pelota (que después podrás utilizar con el bebé para hacer ejercicios, jugar o gastarle bromas) y coloca siempre que sea posible las piernas en alto, para descargar las venas. Si tienes que trabajar mucho sentada, hazte con un reposapiés y, de vez en cuando, mueve alternativamente las puntas de los pies y el talón, para que los músculos de la pantorrilla bombeen la sangre estancada hacia el corazón.

Doce: Las tareas de casa, mejor desde las alturas

Algunas tareas solo pueden hacerse de pie, como fregar los platos o tender la ropa. Si te duele al inclinarte sobre el fregadero, friega las cacerolas en un barreño. Y antes de tender, coloca la cesta de la ropa sobre una silla o una mesa: esta diferencia de altura vendrá bien a tu espalda.

Etiquetas: embarazada, embarazo, semanas embarazo

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