Diabetes

Diabetes

Es una enfermedad causada por una deficiencia o falta total de insulina producida por el páncreas.

Como consecuencia, el organismo apenas absorbe la glucosa, que se acumula en la sangre. Causa diversos síntomas, como exceso de orina y mucha sed.

Cuando la mujer diabética decide tener un hijo o sospecha que puede estar embarazada debe ponerse en contacto con su ginecólogo cuanto antes (lo ideal es que planifique el embarazo con su médico en un momento que su enfermedad esté estabilizada). Además debe seguir un control estricto durante toda la gestación, con visitas cada 15 días.

Si sus niveles de azúcar no se mantienen bien controlados antes y durante el embarazo, tanto ella como su futuro bebé pueden correr algunos riesgos.

El ginecólogo realizará los controles analíticos y clínicos convencionales, y además valorará el control glucémico, el peso, la tensión arterial y la posible presencia de edemas en la futura madre.

La diabetes también puede aparecer durante el embarazo (en ese caso se denomina diabetes gestacional). Las mujeres más propensas a sufrir diabetes gestacional son las embarazadas mayores de 30 años, las obesas, las que tienen familiares diabéticos o aquellas que ya han padecido diabetes en gestaciones anteriores o han dado a luz un bebé sin vida o demasiado grande. Sus niveles de azúcar suelen normalizarse tras el parto.

Síntomas
La diabetes gestacional no da ningún síntoma. Suele detectarla el médico.

Diagnóstico
Se practica una prueba para diagnosticar la diabetes gestacional entre las semanas 24ª y 28ª.Consiste en el análisis de una muestra de sangre de la madre extraída una hora después de haber tomado un preparado de glucosa. Si los niveles de azúcar han resultado demasiado elevados,la embarazada debe someterse a otra prueba, llamada prueba de tolerancia a la glucosa (similar a la anterior, pero más larga).

Riesgos
Si la embarazada no está bien controlada, los riesgos que corren tanto ella como su bebé son importantes: lesiones vasculares de la madre, aumento de posibilidades de aborto, de que el niño nazca con un defecto en el tubo neural o en el cerebro o incluso sin vida.

El futuro bebé puede ser demasiado grande, ya que le llega una parte del excedente de azúcar de la sangre de la madre. Este incremento de los niveles de azúcar también puede dañar algunos de sus órganos, como los ojos, los riñones, el corazón y los vasos sanguíneos. Cuando se dan algunas de estas alteraciones, el parto tiene que ser por cesárea. También es posible que el niño sufra problemas respiratorios, niveles bajos de azúcar e ictericia. Pero si se controla bien el embarazo, el niño nace sano y el parto puede ser vaginal. Los riesgos son más bajos cuando la mujer sufre una diabetes solo gestacional.

Tratamiento
El ginecólogo realiza un control exhaustivo de la gestación. Practica las pruebas oportunas para comprobar que el crecimiento del feto es normal, y no tiene alteraciones del pulso en reposo ni en movimiento. Si la embarazada sufre diabetes gestacional, lo normal es que mantenga controlados los niveles de azúcar en la sangre mediante una dieta estricta, si bien algunas mujeres precisan inyecciones diarias de insulina. La cantidad de calorías que debe contener la dieta diaria la determina el médico, teniendo en cuenta el peso de la madre, la edad gestacional y el crecimiento del feto.

En general, las comidas deben ser pobres en grasas y muy ricas en fibra y carbohidratos. El ejercicio moderado también ayuda a controlar los niveles de azúcar. Si la embarazada sufría diabetes antes del embarazo y tiene alguna lesión ( hipertensión arterial, vasos sanguíneos dañados), será el médico quien decida qué tipo de gimnasia o ejercicio puede practicar.

La gestante diabética debe controlar los niveles de azúcar en la sangre a diario mediante medidores de glucosa y tiras de color. En algunos casos,excepcionales, el médico también le recomendará realizar una prueba de orina casera para observar los niveles de acetona.

Etiquetas: embarazada, embarazo

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