Micción frecuente en el embarazo. ¿Por qué dan tantas ganas de hacer pis?

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Micción frecuente en el embarazo

Aunque no haya bebido en exceso, es muy normal que una mujer embarazada sienta la necesidad de ir al baño a menudo. ¿Es tu caso? Si la respuesta es sí, no te sientas sola. Son muchas las mujeres que están pasando o han pasado por lo mismo que tú. ¿Sabes por qué? Te lo contamos.

Lo primero que tienes que saber es que esas ganas de ir frecuentemente al baño se sienten durante todo el embarazo, pero muy especialmente en el primer y en el tercer trimestre. Si en los tres primeros meses se debe a los cambios hormonales propios del embarazo, en los tres últimos la explicación reside en el tamaño que adquiere el útero y cómo éste presiona a la vejiga, donde se acumula la orina.

“Cuanto más avanzado está el embarazo, menos capacidad tiene la vejiga urinaria y más frecuentemente hay que vaciarla”, explica a Ser Padres la ginecóloga Cristina Torrijo. "El útero, que contiene el embarazo, es un órgano duro que crece pegadito pegadito a la vejiga. Conforme va creciendo va ocupando espacio y restándoselo a la vejiga, que es muy parecida a un ‘globo’. Por eso cuanto más avanzado esté el embarazo, más grande será el útero, menos espacio tendrá la vejiga, antes aumentará la presión y antes habrá deseo de vaciar su contenido”, apostilla esta doctora de la red de Doctoralia.

Pese a esas crecientes ganas de ir al baño, la doctora Torrijo recuerda la importancia de beber agua durante el embarazo. Eso sí, en la medida de lo posible, aumentando la ingesta durante el día y reduciendo la cantidad a última hora de la tarde y por la noche para no dificultar el descanso y el sueño. 

Tratamiento

Si pese a coordinar las horas de la ingesta de agua, las ganas de hacer pis son constantes a todas horas, lo mejor es armarse de paciencia. Y es que la micción frecuente no requiere de tratamiento alguno si no va acompañada de otros síntomas. Sí se debe consultar con el médico cuando hay fiebre, intensa sensación de sed, dolor en el abdomen o en la espalda y dolor o escozor durante la micción. Todos esos síntomas podrían ser la antesala de una infección en el tracto urinario que habría que curar lo antes posible.

Infecciones que no son en absoluto raras durante los meses de gestación. De ahí la importancia de beber agua y de ir frecuentemente al baño (sobre todo después de las relaciones sexuales) para dificultar que las bacterias campen a sus anchas.

Retención de líquidos e hinchazón

Ahora bien, el hecho de que una embarazada vaya muchas veces al baño y haga pis no garantiza que no vaya a tener hinchazón de pies, piernas, manos o cara debido a la retención de líquidos que también se experimenta en el embarazo.

Y es que según recuerda la doctora Torrijo “no es lo mismo ir muchas veces a orinar que orinar mucho. Lo importante es saber cuánta orina sale en cada micción”. Eso sí, al margen de la cantidad de orina emitida, la doctora advierte que el hecho de sufrir hinchazón se debe a que los riñones no estén filtrando todo lo que deben.

De ser así –explica- eso no significa que el riñón no funcione bien. Lo más frecuente es que no esté llegando todo el líquido al riñón. ¿Por qué? Porque otro de los cambios habituales que sufre el cuerpo de la mujer embarazada es la dificultad del retorno venoso.

Eso sucede cuando las venas no tienen fuerza suficiente para subir toda la sangre en su camino ascendente. Cuando eso ocurre éstas se hacen un poquito más grandes y al hacerlo es cuando aparecen tanto las varices como las hemorroides. Además, al ensancharse sus paredes se hacen algo más permeables por lo que en las más pequeñas el plasma sanguíneo se escapa y se queda entre los tejidos del entorno. Eso es lo que produce la hinchazón, sobre todo en extremidades inferiores que al final del embarazo afecta a casi todo el cuerpo.

Eso sí, después del parto, esa hinchazón y retención de líquidos desaparece al igual que desaparecen las ganas de hacer pis. Sólo es una cuestión de tiempo y de mucha paciencia. ¡Ánimo que queda poco!