La niña de tu interior

Al ser madre vuelves a conectar con tu 'niña interior'

Cuando te conviertes en mamá, casi de manera inevitable recuerdas a la niña que está en tu interior, lo mejor es que puedes aprovecharte de ello.

Es indudable: ser madre te hace madurar. Y es que, el hecho de que una pequeña personita dependa de ti, te hace ser mucho más responsable y te ayuda a crecer como nunca antes. Aunque eso sí, a la vez, la propia maternidad te reconecta con la niña que un día fuiste.

Al mismo tiempo que convertirte en madre te hace crecer como persona y te ayuda a tener otro nivel de madurez, también te ayuda a reflejarte en tus hijos. Es decir, que te conecta a la niña interior que hay dentro de ti.

Dar la vida a una nueva persona es una experiencia totalmente increíble con la que vives sentimientos que nunca antes habías sentido. De hecho, te ayuda a recordar no solo a la niña que fuiste, sino también a lo que sentiste en esa fase de tu vida. Es por ello que precisamente la maternidad es una buena forma para reconciliarte con algunos aspectos de tu pasado y para aprender de ellos.

Conectas con tus modelos de crianza

Para empezar, cuando te conviertes en mamá, conectas con los recuerdos que tienes de tus modelos de referencia de tu infancia. Normalmente serán los padres.

Esto es algo que ocurre en muchísimos casos antes de que nazca el pequeño, de hecho, casi desde que se inicia la idea de la maternidad, los modelos influyen de una manera u otra en la forma de pensar.

En este aspecto, las mujeres pueden tener distintas ideas según sus vivencias. Si han vivido una infancia feliz, se comparan con sus modelos y a veces tienen miedo de no llegar a estar a la altura y ser como ellos. No obstante, también puede ser que piensen al contrario y que, partiendo de esa experiencia buena, piensen que van a darles una infancia igual o mejor a sus hijos.

Por otra parte, esta el caso antagónico, hay mujeres que no tuvieron unas figuras de apego adecuadas que no supieron estar como deberían y eso les genera miedo al pensar que no van a saber hacerlo bien por no haber tenido buenos modelos. Sin embargo, con este pensamiento también está el caso contrario, aquellas mujeres que no tuvieron unas figuras apropiadas y que precisamente por el hecho de ser conscientes de ello, consideran que van a hacer un buen trabajo porque han aprendido de los errores que tuvieron sus padres.  

Reconectas con tu experiencia como hija, y puedes aprovecharlo

En cualquier caso, como decimos, lo más probable es que cuando te conviertes en madre, conectes con tu niña interior y con tus vivencias como hija, y esto es algo que puedes aprovechar enormemente.

Por un lado, pensando en el tipo de crianza que tú misma recibiste, puedes repetirlo o basarte en él si consideras que es el adecuado. Por otro, si consideras que tus figuras no actuaron como deberían, puedes aprovecharte de ello y aprender de los errores para ahora no replicarlos con tus hijos.

Por eso, lo mejor que se puede hacer es pensar en las experiencias vividas y en las emociones que en su día sentiste. Pensar en lo bueno y en lo malo. De esta forma no solo aprenderás a llevar mejor tu maternidad, sino también ha aprovechar para cerrar heridas del pasado y para reconciliarte con tu niña interior.

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