Nombres para el bebé

Así influirá el nombre que elijas para tu bebé en su personalidad

¿Pensabas que la elección del nombre era algo que se hacía prácticamente al azar? Hay que ser muy cautos porque el nombre influye en la personalidad de la persona que lo lleva. O, al menos, eso dicen los psicólogos.

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Fuente: iStock

Puedes escoger uno largo, uno corto, uno que esté de moda, uno clásico, uno simple o uno compuesto. También puedes decantarte por uno que suene bien en cualquier idioma, uno que encuentre su origen en el hebreo o uno que sea inglés. Puedes escoger el nombre que quieras para tu bebé pero, eso sí, habrás de tener muy en cuenta que no esté prohibido en España. O que la combinación con el apellido no pueda ser objeto de burlas para el pequeño.

La elección del nombre es una de las cosas más importantes que los padres haremos por nuestros hijos, incluso antes de que lleguen al mundo. El nombre que porte conformará parte de su personalidad, será lo que le acompañe durante toda su vida (a no ser que decida cambiárselo) y siempre podrá recordar que sus padres lo eligieron para él con una bonita historia detrás.

Sin embargo, ¿sabías que el nombre afecta a la personalidad de la persona que lo porta? Sí, como lo oyes. Y no lo decimos nosotros, sino los expertos. “El nombre es algo muy importante y está muy presente, con él nos identifican, con él han querido nuestros padres que nos identifiquen, así que, por supuesto que influye en la personalidad”, explica a Ser Padres el psicólogo Rafa Guerrero. Según él, influye sobre todo en la perspectiva que los demás ponen sobre ti.

El nombre identificará siempre a tu hijo

Rafa Guerrero no es el único que pone el grito en el cielo sobre la importancia de tomarse su tiempo eligiendo el nombre del futuro bebé. Ya una investigación llevada a cabo por David Zhu, psicólogo de la Universidad de Arizona en Estados Unidos hace unos años, demostró que el nombre es la base de la autoconcepción: “Debido a que un nombre se usa para identificar a un individuo y comunicarse con él a diario, sirve como la base misma de la propia concepción de uno mismo, especialmente en relación a los demás”, afirmaba entonces.

Y es que, el nombre, además de nuestra personalidad, puede revelar datos sobre nuestro lugar de procedencia, nuestro origen, nuestra etnia o, incluso, nuestra religión. Bueno, de nuestros padres. De acuerdo a una investigación llevada a cabo en Estados Unidos a raíz de los atentados del 11 de septiembre se demostró que las personas con un nombre que sonase árabe tenían menos posibilidades de conseguir una entrevista de trabajo que aquellas con un nombre más ‘occidental’. Algo que, aunque sigue ocurriendo en la actualidad, carece de mucho sentido porque hoy en día se ponen nombres que nada tienen que ver con la procedencia de la familia.

Las personas a las que no les gusta su nombre se adaptan peor

Además de ello, está demostrado que si a una persona no le gusta su nombre, conseguirá adaptarse mejor y tener una buena concepción de sí mismo. Y esto tampoco es algo que nos inventemos desde Ser Padres: un estudio realizado en 2000 por Jean Twenge, psicóloga estadounidense, llegó a a conclusión de que las personas a las que no les gustaba su nombre se adaptaban peor psicológicamente que aquellas a las que sí les agradaba. “El nombre se convierte en un símbolo del yo”, afirmaban por entonces los autores.

Al hilo de esto, los nombres sencillos influyen de manera más positiva en la personalidad. Así lo demostraron los psicólogos Albert Ellis y Rober M. Beechley en 1954. Además, otro estudio más reciente también llegó a la conclusión de que los nombres más raros o excéntricos están más asociados con la delincuencia juvenil que los corrientes.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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