Desarrollo del bebé

Así son los latidos de un feto

¿Sabías que es posible escuchar el latido del feto entre las semanas 5 y 6 de embarazo? Crece muy rápido, y mediante la ecografía el especialista puede conocer su estado, cómo va la frecuencia cardíaca y si se está desarrollando bien.

Se estima que el corazón del bebé probablemente empieza a latir en algún momento alrededor de la sexta semana de embarazo. Incluso es posible ver y medir este latido a través de un ultrasonido, que permite comprobar al médico si existe latido fetal, y si las primeras semanas de embarazo están evolucionando con normalidad. No obstante, para muchas madres y padres escuchar por primera vez los latidos del corazón de su bebé, aún minúsculo, es algo simplemente maravilloso, indescriptible. ¿Cómo son esos latidos, y qué más deberíamos saber acerca del desarrollo cardíaco del bebé?. 

No hay duda que escuchar los latidos cardíacos del bebé es una parte sumamente especial del embarazo. En definitiva, muchas mujeres consideran que éste es uno de los mejores momentos de sus primeras citas al ginecólogo. Y es que lo que escuches quizá puede sorprenderte mucho, ya que en realidad muchas personas no están tan preparadas como para escuchar la rapidez con que se oyen los latidos del corazón del bebé durante el embarazo. Y aunque éstos sean muy veloces, es verdad que es algo absolutamente normal.

¿Cómo es la frecuencia cardíaca del feto?

La frecuencia cardíaca fetal normal generalmente varía entre 120 y 160 latidos por minuto (lpm) durante el embarazo, pero es cierto que, en las primeras semanas del primer trimestre, la frecuencia cardíaca del bebé puede ser algo más lenta.

Así, un estudio publicado en el año 1996 estableció una serie de frecuencias cardíacas mínimas para su valoración en los estudios por ultrasonido, en función del tamaño del feto: 

  1. Embrión de 2 mm: 75 latidos por minuto.
  2. Embrión de 5 mm: 100 latidos por minuto.
  3. Embrión de 10 mm: 120 latidos por minuto.
  4. Embrión de 15 mm: 130 latidos por minuto.

Por otro lado, algunos estudios han asociado una frecuencia cardíaca lenta al comienzo del embarazo con un riesgo mayor de aborto espontáneo, de manera que en aquellos fetos que presentan frecuencias cardíacas más lentas de lo considerado como normal, los especialistas aconsejan realizar un mayor número de ecografías de seguimiento, para así determinar si el embarazo es viable o no.

Desafortunadamente no se puede hacer nada para modificar el resultado final. Así, un aborto espontáneo que ocurre después de detectar una frecuencia cardíaca lenta, en ocasiones, posiblemente pudo ser debido a la presencia de anomalías cromosómicas desde el principio.

No ocurre lo mismo con tener una frecuencia cardíaca más rápida de lo normal. Es decir, esto último no se traduce en un mayor riesgo de aborto espontáneo, o en cualquier otro resultado negativo del embarazo.

Por otro lado, a diferencia de lo que popularmente se piensa, en realidad no existen evidencias científicas que relacionen que la frecuencia cardíaca fetal pueda predecir el sexo del bebé.

¿Cómo cambia la frecuencia cardíaca del bebé?

Se estima que aproximadamente a las cinco o seis semanas de gestación, el corazón del bebé comienza a latir. Justo en esos momentos, la frecuencia cardíaca del feto es de 80 a 85 latidos por minuto, considerándose así absolutamente normal. 

Justo a partir de este momento, la frecuencia cardíaca aumentará su ritmo en alrededor de tres latidos por minuto por día, a lo largo del primer mes. Y es algo tan exacto como que el ginecólogo es capaz de determinar la edad gestacional del bebé a través de la frecuencia cardíaca observada en el ultrasonido.

De esta manera, al comienzo de la novena semana de embarazo, la frecuencia cardíaca fetal normal se sitúa en un promedio de 175 latidos por minuto. A partir de aquí, comienza a disminuir un poco, hasta situarse a una frecuencia cardíaca fetal normal entre 120 a 180 lpm.

¿Cómo saber si el corazón del bebé está bien?

Mediante el ultrasonido el médico es capaz de descubrir si el corazón del bebé se está desarrollando bien, y si en definitiva se encuentra en buen estado. Le ayuda, por ejemplo, a la hora descubrir cómo son los latidos, cuántos se producen por minuto, y cómo es la frecuencia cardíaca. 

Además, en el segundo trimestre de embarazo se realiza una de las ecografías más importantes: es conocida bajo el nombre de ecografía morfológica, y permite llevar a cabo un estudio más detenido y detallado no solo del corazón, sino de los diferentes órganos del bebé.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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