Educación emocional

La educación emocional debería comenzar en el embarazo y no después

Los seis primeros años de vida del bebé son fundamentales para su desarrollo emocional, pero en esos seis años está el primero, incluida la etapa embrionaria. Es necesario que comencéis a cuidar las emociones de ese pequeño desde que está en el vientre materno.

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Es común pensar que en los primeros meses de vida, el bebé solo come y duerme. Y que en el útero no es consciente de nada lo que está pasando a su alrededor: tan solo es un pequeño ser que se está preparando para llegar al mundo. Pero ambas afirmaciones son completamente falsas. Sí, en líneas generales, durante su primer año de vida el niño come, duerme y llora. No establece, a simple vista, ningún tipo de interacción con sus cuidadores. Sin embargo, la ciencia y los expertos insisten en la importancia de educar en emociones al bebé, incluso antes de que haya llegado al mundo.

 “Deberíamos empezar a ponernos en modo madre y padre antes de que el niño llegue al mundo, porque la etapa embrionaria es fundamental en el desarrollo emocional del pequeño”, afirma Rafa Guerrero, psicólogo experto en psicólogo experto en psicología educativa y director de Darwin Psicólogos.

De acuerdo a él está Encarna Muñoz, licenciada en Medicina y Cirugía y Máster en psicoanálisis, así como autora del libro ‘El Principio de la Vida’ (Ed. Vergara). En esta entrevista, la profesional nos advertía lo siguiente: “Tenemos la idea de que el útero es un lugar estable, pero nada más lejos de la realidad. Las condiciones y los estímulos que el feto recibe, lo obligan a reaccionar”.

Lo que vive la madre durante el embarazo, afecta al carácter y la personalidad del bebé

“El cerebro de las madres que viven situaciones estresantes en el embarazo libera cortisol y ese cortisol le llegará al pequeño que se está desarrollando en su vientre”, asegura Rafa Guerrero a Ser Padres a propósito de su último libro, “El cerebro infantil y adolescente” (Ed. Libros Cúpula).

Este hecho afecta directamente a las emociones, el carácter, la personalidad e, incluso, la inteligencia del menor. “Hemos descubierto que las mujeres más ansiosas en el embarazo reducen el flujo sanguíneo que llega al bebé, y cuanto más alto es el nivel de cortisol en el líquido amniótico que rodea al bebé, más bajo es el nivel de coeficiente intelectual del bebé después”, explicaba hace unos años la investigadora en psicobiologia perinatal Vivette Glover a Eduard Punset.

Y es que, parte del desarrollo del cerebro es resultado, por un lado, de lo que vive en el útero y, por otro, de las vivencias afectivas de los primeros años de vida. En cuanto al embarazo, como comentaba Encarna, las condiciones en las que desarrolle le obligarán a estar interaccionando continuamente y, la manera en que transcurra este hecho, condicionará la evolución de su cerebro. “Podemos asegurar, de esta manera, que el carácter se empieza a gestar ya durante el embarazo”, argumentaba esta profesional.

En resumen, “el feto puede presentir la hostilidad inconsciente o consciente de la madre, como también parece percibir el empuje vital que esta le proporciona con su deseo”, nos contaba.

¿Cómo educar emocionalmente en el embarazo?

Llegados a este punto, quizás te preguntas cómo es posible educar emocionalmente a un bebé que todavía no ha nacido. Pues sí, es posible, cuidando a su madre, precisamente.

“Desde hablarle pasando por ponerle música tranquila hasta cuidar mucho el ambiente donde se desarrolla la madre”, argumenta Guerrero. De acuerdo a sus palabras, este último será el detonante para que esos niveles de cortisol liberados en episodios de estrés no lleguen a producirse. “Hay que quitar los estresores al cerebro de la madre, crear un ambiente para ella lo más tranquilo posible y continuar con ese ambiente durante el primer año de vida del bebé”.

Por eso, como decíamos al principio, cree que es indispensable activar el ‘modo padre o madre’ desde que se recibe la noticia del embarazo y no desde que nace el bebé.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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