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Líquido amniótico: el encargado de proteger a tu bebé

El líquido amniótico es el líquido de color amarillento donde flota el futuro bebé durante su vida intrauterina.

El líquido amniótico

Este líquido le protege de posibles agresiones externas, mantiene una temperatura constante y le permite moverse y desarrollar sus músculos y pulmones.

Su cantidad va en aumento a medida que crece el bebé, hasta pasar de 900 a 1.000 ml hacia la 34ª semana.

A partir de entonces decae y se queda en unos 800 ml al final del embarazo.

Precisamente los trastornos más comunes tienen que ver con su cantidad.

Exceso o insuficiencia de líquido amniótico

Una cantidad excesiva de líquido amniótico (denominada «polihidramnios») provoca dolor abdominal, sofoco y sensación de hinchazón en la madre. Una cantidad escasa («oligohidramnios») puede causar trastornos al feto y problemas durante el parto.

¿Por qué hay exceso o defecto de líquido amniótico?

El exceso de líquido amniótico a menudo tiene su origen en embarazos múltiples, diabetes gestacional o ciertos defectos congénitos del futuro bebé (alteraciones cromosómicas, anomalías en el sistema gastrointestinal, el sistema nervioso central y el corazón) que impiden la correcta deglución del feto.

 

La insuficiencia de líquido suele aparecer cuando la mujer ya ha salido de cuentas y el parto se retrasa, si la madre tiene hipertensión, en caso de disfunción placentaria o rotura de membranas, y en algunos casos de anomalías fetales.

Cómo se trata el exceso de líquido

  • Cuando el médico detecta exceso de líquido amniótico puede poner un tratamiento destinado a combatir los síntomas.
  • En algunos casos recomienda realizar amniocentesis para reducir la cantidad de líquido y mejorar el estado general de la madre.
  • Con una fina aguja se realiza una punción en la bolsa amniótica a través del abdomen de la madre.
  • La operación (indolora) se vigila a través de una ecografía.

¿Y la insuficiencia?

Cuando existe insuficiencia de líquido amniótico el cuerpo del bebé puede comprimir el cordón umbilical y cerrar el paso del oxígeno y los nutrientes que necesita para desarrollarse.

También puede producir algunas dificultades durante el parto.

Por eso, en algunas ocasiones, el ginecólogo reemplaza el líquido amniótico perdido al romperse la bolsa por una solución salina específica que puede disminuir el riesgo de sufrimiento fetal en algunos casos.

Etiquetas: bebé, desarrollo del feto mes a mes, embarazada, feto, líquido amniotico

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