Vivir la despedida, frases que no se desean oír

"No hay latido", cómo afrontar la muerte perinatal

Pocas cuestiones son más duras de vivir y más difíciles de explicar que la muerte de un hijo, sea cual sea el momento en que esta se produce; pero si la muerte del hijo o hija ocurre en el período perinatal, la dificultad para expresar el dolor, encontrar una explicación y también para comprenderlo, se hace aún mayor.

Las mayoría de las mujeres se sienten madres desde el mismo momento en que se saben embarazadas, y esto es así porque desde el inicio del embarazo comenzarán a sucederse una serie de cambios físicos y emocionales que le llevarán a la construcción de su identidad materna; aman al bebé que llevan dentro, sienten como su vida se va desarrollando, sienten suyo a un ser que está creciendo; a su lado, los padres, van haciéndose en ese papel de padre, comenzarán a vivir esa experiencia compartida, y entre los dos empezarán a fantasear con ese hijo que viene y su futuro, comenzarán a crear un proyecto de vida.

Pero a veces, ocurre que; esa vida se apaga antes de que se inicie, a veces ocurre que llega una noticia como jarro de agua fría que quema por dentro, "no hay latido", "presenta anomalías que le hacen incompatible con la vida" (término doloroso y muy difícil de aceptar); otras, el bebé nace pero fallece a las pocas horas o antes de los siete días de vida extrauterina.

El mundo se vuelve del revés para estas madres, para estos padres, es un sufrimiento inmenso, que lleva a los padres a vivir un shock extremo para hacer frente a la tragedia de  parir a un hijo sin vida. 

Hablamos de la muerte gestacional y perinatal como aquella que se procude durante el embarazo o a las pocas horas o días de nacer el bebé. La OMS define como muerte perinatal aquella pérdida de un hijo que se produce desde la semana 22 de gestación hasta los primeros siete días de vida. Pero también es muerte gestacional la que se produce antes de este momento, así hablamos de muerte gestacional temprana cuando se produce antes de este momento.

La realidad es que el tiempo que la mujer haya llevado a su hijo en su vientre no importa, da igual el número de semanas, para ella es su hijo y la pena, el dolor, la angustia están presentes, pero a menudo incomprendidos, porque si hay una realidad más allá del duelo perinatal y el dolor que genera, es la incomprensión social (y a veces incluso de los propios sanitarios) de las emociones y sentimientos que experimenta una mujer, una familia que ha perdido un bebé.

Una mujer, una familia que ha perdido a un bebé antes de su nacimiento, ha de adaptarse a una realidad en la cual este pequeño no estará físicamente, puntualizo aquí el físicamente, porque lo cierto es que estos niños y niñas acompañan a sus madres en el recuerdo por siempre. Pero además de este proceso tan difícil y doloroso han de enfrentarse a la realidad que está detrás del duelo gestacional y perinatal, y es el hecho de que se trata de duelos negados, silenciados, incomprendidos. Son duelos DESAUTORIZADOS, ya que se les niega a las madres (y padres) en muchas ocasiones la oportunidad de expresar y sentir su dolor, el bebé no ha nacido, no le han tenido, visto…, la importancia de esta vida parece menor en comparación con otras.

Frases que no ayudan ante la pérdida de un hijo

Y aquí es donde se escuchan muchas frases que no deben ser pronunciadas, y tampoco recibidas por unos padres que acaban de perder a un bebé:

  • " Piensa que aún no había nacido".
  • " Todo ocurre por algo".
  • "Si no era de ser, mejor ahora".
  • "La voluntad de Dios"
  • " Para estar enfermo, mejor así".
  • "Eres joven".
  • "Piensa en tus otros hijos"
  • "Ahora hay un angelito en el cielo".
  • "Aún no era persona".
  • "Para venir mal, mejor que no llegara".
  • "Se fuerte".
  • "Ya tendrás otro".

Frases todas ellas que quizás en muchas ocasiones intentan ayudar, reconfortar, pero que solo añaden dolor… Puede que sí, que haya otros embarazos, pero las madres no quieren otro, quieren a su bebé. Ese que estaba gestando, y que ya no está con ella. Las madres (las familias) pueden ser fuertes, pero el dolor no entiende de fuerza. Las mujeres saben que no había llegado a término para nacer, pero sus hijos han sido paridos, han nacido. Se puede ser joven, pero eso no quita el amor hacia el hijo que no está…

Frases que expresan un poco de consuelo ante la muerte perinatal

Parece complicado entender el dolor de estas mujeres (y sus parejas), pero basta con pensar que quien se ha muerto es su HIJO, y solo con pronunciar estas palabras ya deberíamos ser conscientes de la inmensidad de su tristeza. Si queremos ofrecer apoyo, acompañamiento a una mujer que ha perdido un hijo (no empleo consuelo conscientemente, porque el consuelo es muy difícil de brindar); hay otras expresiones que podemos utilizar:

  • "Imagino que quieres mucho a ese bebé, la pena debe ser muy grande"
  • "Imagino que el dolor debe ser inmenso".
  • "Siento mucho lo que os ha pasado"
  • Y a veces, simplemente un "La verdad no sé muy bien que decir"; es suficiente.

Las mujeres que  han pasado por la muerte de su bebé han de atravesar un proceso de duelo pasando por etapas de shock, negación, rabia, tristeza,… hasta que por fin, la muerte de este bebé logramos aceptarlo e integrarlo en nuestras vidas. No es un camino fácil porque a menudo lo transitan solas. Es un tema tabú en la sociedad por lo que la tristeza que nos hace sentir, las lágrimas que derramamos, los sentimientos que añoramos, incluso el enfado por ese hijo que no pudo llegar a vivir es lo más normal (e incluso sano). Nuestra sociedad no está preparada porque siempre alejamos el dolor de nuestro pensamiento, y aunque la muerte es una realidad de la vida, la negamos en nuestra mente, y más aún, cuando se trata de muerte cuando se espera vida.

Es tarea de todos, sanitarios, familiares, amigos, y la sociedad en general, asumir que la muerte gestacional y perinatal existe, que duele mucho, que es indescriptible, innarrable en muchos casos. Es tarea de todos sensibilizarnos y acompañar de verdad, de corazón, si no sabemos qué palabras decir, a veces un abrazo en silencio da más apoyo que una frase equivocada.

Artículo escrito por Jesica Rodríguez Czaplicki, psicóloga en Gea Atención perinatal y psicología y Presidenta de la Asociación española de Psicología Perinatal

Foto: Paula Bonet y Carmen Osorio

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