En cualquier momento nacerá. Así será vuestro primer flechazo de amor

Parto: ¿cómo nace el primer vínculo entre madre e hijo?

Nos equivocamos si pensamos que lo más importante ha pasado con el parto. Lo más importante sigue pasando. Al menos, durante una hora más. Te contamos todo lo que sucede durante estos momentos.

Cómo busca el pecho el bebé y se agarra solo

Sobre el pecho de mamá parece que el tiempo se ha parado, para los dos. Acaban de pasar por una experiencia extenuante y ahora, simplemente, respiran: el bebé por primera vez, la madre recuperando oxígeno. Esa primera e instintiva respiración motivada por la falta de oxígeno despliega los pulmones del recién nacido como si fueran las velas de un barco y cambia la configuración de su corazón. Así, en un momento. Y después de respirar... ¿qué es lo siguiente, lo más importante, qué tiene la naturaleza preparado con gran precisión? El encuentro con mamá.

La primera mirada del bebé a su madre

“Sabemos que en la primera hora tras el parto se da un escenario neuroquímico irrepetible”, afirma la psicóloga perinatal Sara Jort. El bebé se encuentra en un estado de alerta que no volveremos a ver en meses. Lo observa todo con una intensidad abrumadora y busca con tenacidad algo, a mamá. Para encontrarla (y que no le den gato por liebre) trae unas referencias infalibles: lleva grabado su olor, la cadencia de su corazón, el sonido de sus tripas, la vibración de su voz. Piel sobre piel, en apenas unos minutos sus respiraciones se han acompasado y sus temperaturas se han regulado, la del uno con el otro, como si todavía fueran el mismo cuerpo. El recién nacido ha descansado un poco y continúa la búsqueda: otros ojos, oscuro sobre blanco, una mirada de la que prenderse. Hay miradas que cambian el rumbo de una vida –de dos vidas –, y esta es una de ellas. Cuando los ojos de madre e hijo se cruzan... “No se puede olvidar”, corrobora Elvira, madre de dos hijos.

Hace ya más de 20 años, el doctor Marshall Klaus, profesor de pediatría de la Universidad de California, investigó a fondo y describió con precisión lo que ocurre en la primera hora de vida del bebé en su artículo “Madre e hijo: los lazos emocionales tempranos”. Comprobó que si se dejaba a la madre y al hijo tranquilos, tenía lugar una secuencia que se repetía, una y otra vez, dividida en cinco partes:

La primera hora, paso a paso

1. Durante los primeros 30 minutos, el bebé descansa y mira a su madre intermitentemente.

2. Entre los 30 y los 40 minutos, empieza a llevarse la mano a la boca y ensaliva.

3. A continuación, empieza a empujar con sus piernecitas y a desplazarse por el abdomen bajo de la madre.

4. Cuando alcanza el esternón, comienza a mover su cabeza y a hacerla rebotar sobre el pecho materno.

5. Vuelve su cabeza de un lado a otro y cuando llega cerca del pezón, abre mucho su boca. Tras varios intentos, consigue engancharse perfectamente al pecho. Es un camino que dura aproximadamente una hora.

 

Cuando el bebé llega y se engancha en el pezón, en ambos cuerpos se pone en marcha una cascada de hormonas: oxitocina, prolactina, más endorfinas... un sistema de amor que se retroalimenta del placer de estar juntos. Según el doctor Klaus, “el olor del pezón parece guiar su viaje”, porque si se lavaba con agua y jabón uno de los dos pechos, el bebé se dirigía sin dudar al otro. Este viaje fue realizado por 15 de 16 bebés de madres que no recibieron medicación contra el dolor y cuyos hijos no fueron bañados, no recibieron vitamina K, ni gotas en los ojos.

Permanecer con nuestro hijo tras el parto es un derecho fundamental

El obstetra francés Michel Odent, en su artículo “La primera hora de vida: dejen en paz a la madre”, reivindica que no se interfiera en ese encuentro, tan importante para ambos. Si dejamos al bebé y a la madre solos, prácticamente nada queda al azar. Todo está previsto... Excepto la interrupción o la separación. La madre es lo que el bebé necesita. Mucho más importante que los test, las gotas, la vacuna, lavarlo, calentarlo. A menos que realmente sea necesaria una intervención médica, lo esencial para él es poder encontrarse con su mamá. Y lo mismo le ocurre a la madre. El bebé es lo que ella necesita. Los estudios demuestran que cuando es separada del recién nacido puede sentir aislamiento, desconexión respecto a su hijo, puede dudar de si es suyo (aunque racionalmente sepa que lo es), o costarle conectar con las necesidades del bebé y cubrirlas y, por todo esto, llegar a sentir culpabilidad, tristeza o depresión.

Permanecer con nuestro hijo tras el parto es un derecho fundamental 'y los derechos están por encima de los protocolos', recuerda la psicóloga Sara Jort. Así que podemos pedir que no nos separen y plasmarlo en nuestro plan de parto (siempre que la vida de uno de los dos no esté en peligro).

También podemos elegir directamente un hospital en el que se respete esto. A pesar de que la evidencia científica demuestra lo importante de este encuentro para la creación del vínculo y el inicio de la lactancia, aún en la mitad de los centros españoles separan a madre e hijo al nacer. Los hospitales amigos de los niños, sin embargo, y muchos otros que ya lo saben, realizan los exámenes al pequeño sobre el vientre de la madre, o dejan para más tarde las medidas que en absoluto son esenciales. Algunos hospitales ni siquiera separan a madre e hijo tras una cesárea.

 

Asesora: Sara Port, psicóloga perinatal.

 

Etiquetas: bebé, recién nacido

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