Embarazo y parto

La placenta: un completo suministro para tu bebé

Alimenta, suministra y protege: durante todo el embarazo, la placenta hace crecer al feto en tu vientre. Aquí podrás conocer las funciones de este órgano.

La placenta: un órgano para 280 días

Placenta” es una palabra latina que significa “pastel”. Un segmento de la red celular que se ha formado a partir del óvulo fecundado, de camino desde las trompas de Falopio al útero, lleva consigo el programa para la formación de este órgano materno. Esas células se sumergen en la membrana mucosa del útero. Como si fueran diminutas raíces, se ramifican y absorben alimento.

Durante 280 días la placenta suministra al feto un continuo flujo de alimento y oxígeno y se encarga de devolver a la madre lo que el metabolismo del bebé no necesita.

La placenta suministra al bebé lo que necesita de forma fiable hasta que nace. En ese mometo tiene forma de disco, con un diámetro de entre 15 y 20 centímetros, y pesa unos 500 gramos. Cuando el niño llega al mundo, la placenta se desprende rápidamente de su conexión con la mucosa del útero para ser expulsada.

Desde el principio la futura madre y su bebé tienen sistemas circulatorios sanguíneos independientes, lo que significa que la sangre de ambos no se mezcla. Solo tres capas de células impiden el intercambio directo en los finísimos vasos sanguíneos de la zona de la placenta dirigida al niño. Esa membrana se conoce como decidua basal y funciona dejando pasar al niño moléculas alimenticias y de oxígeno y devolviendo otras que podrían dañarlo.

Sin embargo, la decidua basal es una protección fiable solo ante sustancias que el hombre ya conoce desde hace mucho tiempo, pero no es capaz de filtrar otras como ciertos componentes de determinados medicamentos, por ejemplo. Por eso es tan importante consultar siempre al médico antes de tomar cualquier medicamento en el embarazo.

Madre e hijo tienen sistemas circulatorios sanguíneos independientes

La placenta crea estrógenos y progesterona. El estrógeno es la sustancia encargada de formar a la mujer: bajo su influencia crecen los pechos y se despliegan las glándulas mamarias, la piel se torna suave y flexible y el pelo crece. La progesterona, por su parte, protege el embarazo, proporcionando tranquilidad en la musculatura del útero.

La placenta multiplica el nivel de estrógenos y progesterona, por lo que tras dar a luz, la mujer se siente un poco como en fase de desintoxicación, pues debe soportar la escarpada caída de los niveles hormonales.

Una reserva llena de alimentos

Para alimentar al bebé en el útero, el organismo materno suministra ahora con prioridad a la placenta y la circulación de la sangre se desvía, por decirlo de alguna manera, centrándose en el vientre.

La placenta es ahora el órgano que recoge la mayoría de las sustancias nutritivas de la sangre, algo que a partir de la 20° semana de gestación las futuras madres sienten ya con frecuencia. Se marean rápidamente, por ejemplo, por las mañanas, cuando el bebé se ha apropiado del alimento de su organismo durante toda la noche. Por eso necesitas un rápido y completo desayuno. También te conviene hacer pequeñas comidas entre horas para no desplomarte.

Respirar por dos

Todo ser vivo necesita oxígeno, de ahí que el feto tome en primer lugar esa sustancia de tu sangre: sus moléculas son las más rápidas en atravesar la membrana que separa la circulación materna y la fetal. La falta de oxíeno frenaría el desarrollo del bebé.

Lamentablemente, la placenta es muy sensible a la nicotina: las finas ramificaciones se enredan de forma transitoria y el bebé recibe menos “aire”, de ahí que sea recomendable que la futura madre renuncie a fumar desde el principio del embarazo.

Todo lo que tenga como efecto respirar profundamente (hacer deporte, subir escaleras, un largo paseo...) es, sin embargo, como un programa de fitness para tu bebé.

Una mirada que requiere valor

En los partos de las películas, nunca se ve el alumbramiento, el momento en que la mujer expulsa la placenta. Para los legos, ver ese órgano rojo oscuro requiere un poco de costumbre, no es particularmente agradable. Por eso los padres primerizos no deben obligarse a mirarlo si no lo desean.

Cuando la mujer da a luz, la placenta se analiza don detalle para ver si está completa, pues los restos en el útero podrían producir infecciones.

Etiquetas: desarrollo feto, embarazada, feto, placenta, útero

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