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¿Vas a salir de cuentas? ¡Todo lo que necesitas saber!

¡Se acerca el gran día! Ese que llevas nueve meses preparándote. Te contamos lo que necesitas saber a medida que se aproxima el nacimiento de tu bebé.

Se acerca el parto, esa fecha tan deseada, es la recta final del embarazo y hay que disfrutarla intensamente. Aunque lo habitual es que el parto tenga lugar entre la semana 39ª y la 41ª, a partir de la 37ª el bebé se considera nacido a término. Tu hijo apenas tiene sitio en el útero. Pero no temas, el líquido amniótico es como una almohadilla que le protege de las presiones por la estrechez. Vigilando el latido de su corazón, el médico sabe si se encuentra bien.

El bebé cada vez está más presente, se mueve, da patadas con fuerza, reclama atención y cariño. Sentirlo tan vivo dentro es una sensación y felicidad única que solo se vive en estos momentos. Ya pesa de media unos tres kilos y mide 51 cm desde la cabeza hasta los dedos de los pies.

A ti, la futura mamá, tampoco te faltará el cariño, ni las atenciones de todos los que te rodean y te quieren, así que aprovecha estos últimos meses y déjate mimar. Es una etapa irrepetible. ¡Disfruta las últimas semanas de embarazo! Dormir boca arriba cuando la tripa ya ha crecido causa dolores de espalda, digestiones lentas, deficiencias en el flujo sanguíneo que recibe el feto, predisposición a las hemorroides y molestias respiratorias. Por eso es conveniente acostarse del lado izquierdo, ya que la placenta recibe mayor irrigación sanguínea.

Si sufres hinchazón de pies, una típica molestia del embarazo, lo aconsejable es dormir con las piernas más altas que el cuerpo. Las varices, si tienes, pueden pronunciarse, porque la hormona progesterona relaja los vasos sanguíneos y tienes más sangre circulando por el organismo. Trata de no estar demasiado tiempo de pie y levanta las piernas cuando te sientes. También es conveniente descansar un mínimo de siete horas y echarse una siesta. Antes de meterte en la cama, procura relajarte con un baño caliente o un masaje de tu pareja.

Llegan los monitores

Cuando se acerca la fecha prevista del nacimiento, el médico realiza monitores periódicamente. El cardio-tocógrafo o monitor fetal registra el latido cardiaco del bebé mediante unas correas que se atan alrededor de la tripa de la madre. La prueba dura entre 20 y 30 minutos y también detecta si la mujer tiene contracciones y si estas son solo preparatorias (de Braxton Hicks) o muy intensas y/o seguidas, lo que indicaría que el parto puede haber empezado.

Algunas mujeres segregan un líquido amarillento por las mamas antes del parto. Es el calostro, el primer alimento del recién nacido. Su expulsión temprana se debe al efecto de la oxitocina, una de las hormonas que pone en marcha el parto y que estimula la producción de leche en el puerperio. Para evitar que el calostro manche la ropa, se pueden usar protectores de algodón que absorban el exceso de líquido.

En esta etapa, es posible que notes el desprendimiento del tapón mucoso, que se produce cuando se sale el tapón mucoso que cierra el útero. Es un signo de que tu organismo se está preparando para el parto. Quizás no suceda de inmediato, pero es un signo de que sucederá pronto.

¿Cuánto dura el parto?

El primer hijo tarda en nacer de 8 a 10 horas, el segundo un poco menos. Pero estas cifras son sólo valores estadísticos. Un parto normal puede durar 24 horas o sólo cuatro. Cada parto es distinto y en su duración intervienen distintos factores como el estado físico y anímico de la madre o el tamaño del bebé.

La duración del parto no es un dato decisivo. Un parto corto puede resultar muy estresante; en cambio, uno largo puede tener pausas que den tiempo a la mujer a recuperarse.

El parto puede desencadenarse en cualquier momento. Procura encontrar tiempo para cuidarte y mimarte. Aliméntate bien y ahorra fuerzas.