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¿Sabes poner límites sanos a tus hijos? Haz este test y descúbrelo

Poner límites a los niños es uno de los aspectos de la educación más difíciles para los padres. Haz este test y descubre si mimas demasiado a tu hijo o, por el contrario, te vas al otro extremo y te pasas de rígido.

Tenemos que dejar que nuestros hijos se desarrollen con total libertad y dejando espacio para su autonomía pero sin olvidarnos de marcar límites sanos. Qué difícil, ¿no?

No, no es difícil y, además, es algo imprescindible para su desarrollo. Los límites son imprescindibles para que los niños sepan hasta dónde pueden llegar dentro de sus capacidades y con sus figuras de autoridad como son sus padres, abuelos o cuidadores.

Si sabemos cómo establecer límites sanos entre nuestros hijos y nosotros, lo cierto es que ellos conseguirán desarrollar su personalidad mientras ensay y comprueban lo que les espera en la vida adulta.

Pero, ojo: no podemos pasarnos poniendo límites. Si coartamos totalmente la libertad de movimiento o actuación a nuestro pequeño podríamos estar cayendo en una educación autoritaria. ¿Qué significa esto? Que cuando nuestro peque crezca, tendrá una personalidad sumisa, no será capaz de tomar decisiones por él mismo y necesitará siempre de nuestra aprobación o la aprobación de su pareja o amigos para hacer según qué cosa.

Y, como los extremos nunca fueron buenos, obviamente no poner ningún límite al niño también es un error garrafal para su educación. Si crece sin ausencia de lo que los expertos llaman ‘límites sanos’ podrían crecer y convertirse en niños dictadores, caprichosos y egoístas a los que siempre habrá que dar la razón y que lucharán para hacer lo que ellos quieran sin escuchar la opinión de nadie. Niños muy autoritarios.

Como decimos, lo mejor es marcar normas y límites sanos a nuestros hijos (aquí te enseñamos la manera de hacerlo sencillamente en casa). Eso sí, tal y como te explicábamos en el artículo, la manera en la que marquemos esos límites dependerá en gran medida del estilo parental que se utilice en la educación de los hijos.

Por eso, lo más importante es pactarlos con la pareja y hacérselos llegar a los familiares más directos que vayan a cuidar de los peques en alguna situación. Así evitaremos que se confundan. También habremos de tener en cuenta el ritmo y aprendizaje de cada menor (no es lo mismo marcar límites a un niño de tres años que a uno de cinco) así que, sí, ligado a esta recomendación también añadimos la necesidad de ir modificándolos a medida que el niño crezca y se desarrolle.

Sea como sea, seguro que en tu casa ya estáis marcando límites pero, ¿lo estáis haciendo de manera sana y saludable para vosotros y para vuestro hijo? Descúbrelo haciendo el siguiente test.

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1/7 Una mujer y su hijo, de unos cuatro años, están sentados en el metro. El niño no para de balancear las piernas y roza los pantalones de la mujer que está sentada frente a ellos. Esta última se queja: «¿No puede decir a su niño que se esté quieto?». ¿Qué piensas tú?

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2/7 Antes de seguir leyendo, coge un papel y un boli, dibuja un círculo y escribe la palabra «YO» dentro. ¿Cómo la has escrito?

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3/7 Piensa en la semana pasada. ¿Cuántas veces hiciste algo que realmente no querías hacer, como prestar una cosa, participar en algo sin tener ganas, hacer llamadas de compromiso o dar tu consentimiento a algo sin gran entusiasmo?

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4/7 Es domingo. Salís todos de paseo. De repente, ves que tu hijo va hacia un charco. ¿Qué haces?

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5/7 Estás hablando por teléfono con una amiga. Tu hijo de dos años trae un cuento y quiere que se lo leas. Se pone muy pesado. ¿Qué haces?

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6/7 ¿Hasta qué punto eres capaz de imponerte? Es decir, ¿sueles actuar con mano de hierro o con guante de terciopelo?

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7/7 Estáis en un museo. Tu hijo corre entusiasmado de un lado para otro. Un matrimonio empieza a murmurar y le mira enfadado. Está claro que desaprueban tu actitud porque se lo permites. ¿Cómo te lo tomas?

Puede que estés dejando a tu hijo demasiada libertad.

Puede que estés dejando a tu hijo demasiada libertad.

Haces todas las concesiones, incluso si el niño quiere dibujar en tus tarjetas de visita o quedarse despierto hasta tarde porque hay gente en casa. Corres peligro de centrarte demasiado en lo que él quiere. ¿Y tus necesidades y deseos? Además, si sigues así, tu hijo no aprenderá a tomar en consideración a los demás ni a encajar las experiencias frustrantes.

A veces eres un poco blando con tu hijo.

A veces eres un poco blando con tu hijo.

Tienes muy claro que un niño necesita que le pongan límites. Y lo haces, aunque no siempre. Es más cómodo comprarle una chuchería que aguantar su llanto en la cola del supermercado. Pero si cedes, lo tendrás más difícil en el futuro. Un consejo muy útil: aunque parezcas un disco rayado, repite una y otra vez lo mismo: «No, no te voy a comprar un helado», por ejemplo, o «Pues sí, te pones el gorro».Te sorprenderá con qué rapidez esta táctica surte efecto.

Eres consecuente con los límites que impones. ¿Lo haces con suavidad?

Eres consecuente con los límites que impones. ¿Lo haces con suavidad?

El niño no se te subirá a la chepa, desde luego que no. Sabe exactamente lo que le está permitido y lo que no. A veces te basta con una mirada de advertencia o un tono de voz. Ser autoritario puede ser positivo si lo haces con amor y te muestras tolerante con su forma de ser. Pero, por favor, no te pases.