¿Los niños también se deprimen?

Estoy preocupada por mi hijo. Su padre y yo nos estamos separando y tengo miedo que lo acuse. No sé si será cosa mía, pero le veo más apático y con menos apetito. He preguntado a sus profesores y me comentan que en clase sin embargo no para de hacer el payaso. ¿Pueden ser síntomas de depresión? ¿Existe en los niños?

El experto responde:

En niños, igual que en adultos, debemos distinguir claramente entre la tristeza, que es un sentimiento normal y transitorio, y la depresión, que es un estado duradero, patológico y por lo tanto anormal. Un sentimiento de tristeza que dura más de dos semanas es sospechoso de entrar en el campo de la depresión, sobre todo cuando se acompaña de otros síntomas: retroceso o alteración de funciones como la alimentación, el sueño o la evacuación, rechazo o fracaso escolar, cambios de humor exagerados, excesivas rabietas, apatía, manifestaciones de culpa o de pesimismo, obsesión con la muerte... 

Y es que la depresión no se manifiesta en los niños, sobre todo en los más pequeños, con los mismos síntomas que en los adultos. Es raro que un niño tenga conciencia de estar triste y se lamente directamente de ello.

Sin embargo son muchos los signos que pueden alertar sobre la presencia de problemas depresivos, por ejemplo los llantos y rabietas excesivos pueden estar indicando un malestar continuado. Pero aún más preocupante es la situación de niños demasiado callados, quietos, exageradamente “buenos”. Y eso sin contar con que la depresión infantil se enmascara a veces como una “huida hacia delante”: muchos niños inestables, agresivos, demasiado inquietos, y también de una alegría exagerada y llamativa, con demasiada tendencia a hacer el “payaso”, pueden estar reaccionando así contra un fondo de fuerte depresión.

Asimismo muchas enuresis (se hace pis por la noche pasados los cinco años), encopresis (incontinencia de las heces), insomnios, problemas con la comida, asma, eczemas, pueden ser el modo de manifestarse la depresión en un organismo como el infantil, donde la capacidad para mostrar conflictos emocionales a través de trastornos corporales es aún más marcada que en los adultos. Por eso el especialista deberá valorar siempre la posibilidad de causas afectivas en la base de esos trastornos.

Las posibles causas de la depresión infantil son muchas, pero en todas ellas el denominador común es un sentimiento de abandono, ya sea real o ya sea percibido como tal: muerte de un progenitor o allegado, grave conflicto entre los padres, separaciones prolongadas, educación severa o distante... Siempre que se sospeche una depresión infantil (a veces los profesores u otros familiares lo notan antes que los padres) se debe acudir a consulta. Se estima que padecen depresión un dos por ciento de los niños, aunque una gran parte de los casos no llegan a diagnosticarse y por lo tanto no reciben tratamiento. 

Respondido por Luciano Montero

Etiquetas: padres separados, rabietas

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