Ser Padres

Si tu hijo está aprendiendo a escribir no le digas estas cosas

Estos consejos referidos a la comunicación, verbal y también gestual, se pueden extrapolar a casi cualquier aprendizaje durante la infancia.

Siempre que un niño está aprendiendo una nueva tarea compleja para él, de las que requieren tiempo, motivación y práctica, hay una serie de consejos que los padres deberíamos grabarnos a fuego en la cabeza. No tiene tanto que ver con lo que debemos hacer, sino con lo que no debemos. Especialmente en lo que respecta a nuestra actitud y comunicación, verbal y no verbal, hacia ellos, durante estos procesos.
Por ello, estas cinco cosas que no debes decir a tu hijo o hija cuando está aprendiendo a escribir se pueden extrapolar a cualquier otro aprendizaje a lo largo de las distintas etapas de desarrollo. El riesgo de dirigirnos así hacia ellos es que, además de sentirse ofendidos, presionados o agredidos verbalmente por una persona tan cercana como es papá o mamá, acaben sintiendo desmotivación con respecto a dicha tarea. Y está más que demostrado, así lo puede corroborar cualquier docente, que la no motivación es una barrera muy difícil de esquivar en la educación.

Mensajes que le presionen

Si un niño se siente presionado dejará de tener interés por hacer eso que le piden. Y esto vale para jugar al tenis, por ejemplo, tanto como para aprender a escribir. Está muy bien querer que aprenda, pero no es lo mismo animar que presionar, de manera que la alternativa verbal es enfocar ese deseo con mensajes constructivos, que animen al niño a practicar, aprovechando por ejemplo situaciones cotidianas que le inviten a ello. Por ejemplo, escribir el nombre de sus abuelos y hacerles un dibujo si va a ir a verlos, o practicar cómo se escriben sus animales favoritos, etc.

Correr en negativo

Enseñar es importante para aprender, nadie lo pone en duda, pero no es lo mismo diciéndole al peque “Así no es” que si enfocamos las correcciones de manera más amable, sin que lo parezcan. ¿Como? Por ejemplo, diciéndole “Mira, así lo escribo yo”. Tomas papel y boli y se lo escribes al lado para que lo vea.

Mostrar frustración con lo realizado

Al contrario; como padres debemos primero valorar su esfuerzo. Eso es esencial en niños pequeños que están dando sus primeros pasos en la escritura. A buen seguro se te ocurren 100 cosas más divertidas que escribir teniendo 4 o 5 años, ¿verdad? Si se ha esforzado, no hay más que añadir. Debemos entender que se pueden producir pequeños retrocesos en el trayecto: no es lineal. Puede que un día no lo haga el peque igual de bien que el ultimo día, así que no muestres frustración en tus palabras por ello.

No exigirle más de lo que puede por su edad

Si a la presión a la que a veces les sometemos para que se pongan a escribir le añadimos frustración y sobreexigencia, lo más probable es que vuestro hijo pase olímpicamente de practicar la tarea. Son niños y cada uno lleva su ritmo; no le pongáis objetivos demasiado exigentes que añaden tensión y presión. Es más, lo mejor es no poner objetivos. Que jueguen con la escritura y se motiven por este hábito es el primer paso. Lo demás llegará de manera natural.

No amontonar instrucciones

No podemos pretender que corrija todo de golpe un niño. Por eso, una vez ya esté en una fase más avanzada y el o ella pida saber que ha hecho bien y que ha hecho mal, ensalzar primero todo lo bueno y después puntualizar alguna cosa sencilla que pueda mejorar. Evitad decidle cinco a la vez porque le costará procesar toda la información y corréis el riesgo de que se desmotive si su autoestima se daña en exceso al ver que tiene “tantos” fallos.
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