Ser Padres

Cistitis: cómo evitarla en verano

Mucho más habitual en las mujeres a partir de la adolescencia, eso no quita que pueda aparecer en los niños más pequeños, desde que son bebés, por lo que es muy interesante como padres conocer su origen, sus síntomas y qué se puede hacer para prevenirla, siendo el verano la época del año más sensible a la aparición de esta infección urinaria.

Aunque es una patología que puede aparecer a lo largo de todo el año, es en verano cuando la cistitis suele causar estragos, especialmente entre las mujeres, en las que es mucho más habitual que entre los hombres hasta los 50 años de edad. El término es la forma clínica de referirse a la inflamación de la vejiga causada por una infección bacteriana que se conoce a su vez como inflamación urinaria. Dentro de estas, la cistitis es la más frecuente. Las causas son variadas, y también las formas de prevenirla, aspecto importante que los padres de conocer porque la cistitis también se puede dar en niñas y, especialmente, a partir de la adolescencia.
Los motivos más decisivos -no son los únicos- que explican por qué la cistitis se da más en las personas de sexo femenino, según el consenso general que existe al respecto en la comunidad científica, son que la uretra de la mujer es más corta, por lo que el acceso de las bacterias a la vejiga urinaria es más rápido, y además, la uretra está más cerca en la mujer de focos bacterianos como la vagina o el ano.
La cistitis, como tantas otras patologías, se puede complicar si afecta a los riñones y puede aparecer por causas muy distintas, algunas ligadas a otros problemas de salud. No suele ser este el caso de los niños, de ahí que nos centremos en estas líneas en el caso más común, el de la cistitis no complicada en mujeres, que la Asociación Española de Urología en su Guía de práctica clínica sobre esta enfermedad define como “ aquella infección urinaria que ocurre en personas que tienen un tracto urinario normal, sin alteraciones funcionales o anatómicas, sin historia reciente de instrumentación (sondaje, uretrocistoscopia) y cuyos síntomas se presentan confinados en la vejiga”.

¿Por qué aparece?

Aunque puede aparecer en niños pequeños, para dicha Asociación, el paciente diana de esta patología son las mujeres desde los 14-16 años y sin límite de edad máxima. El motivo, que es en esa franja de edad donde se suelen iniciar las relaciones sexuales, uno de los factores que aumenta el riesgo de padecer cistitis aunque no se transmita directamente por esta vía.
Otros que también son factores de riesgo son todas aquellas situaciones que favorezcan un microclima húmedo y cálido en la zona, ideal para que las bacterias se multipliquen: pasar demasiado tiempo con ropa húmeda o mojada puesta, entrar en contacto con agua fría, o sentarse en lugares fríos son tres ejemplos que explican la relación directa de la cistitis y el verano. Además, tocarse en exceso los genitales con las manos sucias y no beber suficiente líquido son otros dos de los factores relacionados con la aparición de la cistitis.
Todos estas causas ya dan muchas pistas de cuáles son algunos de los consejos más efectivos para prevenirla tanto en adultos como en menores, consejos que citan y explican de forma muy didáctica los expertos de la unidad del suelo pélvico de Clínica Rozalén.

Higiene correcta

Hay que lavar los genitales desde la zona anterior a la posterior para evitar que los gérmenes localizados en el área anal lleguen a la uretra. Se desaconseja el uso de jabones que pueden ser irritantes y contraproducentes, para ello, geles específicos o neutros acorde al PH de cada usuaria.

Cambios de bañador

Hay que evitar permanecer mucho tiempo con el mismo bañador porque parece que la humedad facilita la proliferación de bacterias, como la Escherichia coli, responsable más frecuente de la cistitis, aunque existe cierta controversia. Es recomendable, también, usar prendas que permitan la transpiración.

Ir al baño de forma regular

Conviene ir al baño cada tres horas, aunque no se tengan ganas para así no retener orina, salvo el momento de ir a dormir.

Tener cuidado durante las relaciones sexuales

Es cierto que un incremento de relaciones sexuales puede favorecer una infección de este tipo, pero nunca transmitirse por esta vía. Aun así, siempre es recomendable el uso de preservativo y una correcta higiene antes y después del coito.

Tomar alimentos ricos en fibra

Comer frutas, verduras y productos integrales con un alto contenido en fibra contribuye a regular el tránsito intestinal y así, evitar el estreñimiento que dificulta la expulsión de bacterias.

Beber mucha agua

Mantener una adecuada ingesta de agua asegura un buen volumen de orina y ayuda a la eliminación de gérmenes. Por ello, no deben restringirse los líquidos en la dieta, calculando un litro y medio diario de agua aproximadamente.
Además de agua, se puede completar la ingesta de líquidos saludables para evitar la aparición de cistitis con complementos naturales que incluyan alimentos que tengan cierta incidencia fortaleciendo el escudo protector del cuerpo contra esta infección urinaria. Los expertos destacan el arándono rojo, que por su contenido en proantocianidina tipo A, en un doble aliado ya que “elimina el E.coli a nivel intestinal e impide que el germen se pegue a la pared de la vejiga”, apuntan desde Clínica Rozalén. Hay que tener mucho cuidado como padres, eso sí, para no ofrecer sin recomendación de un experto médico en la materia cualquier producto que contenga contraindicaciones a un niño, por lo que resulta fundamental leer muy bien el etiquetado del mismo, especialmente la edad mínima recomendada. Un ejemplo de un complemento que sí pueden tomar los niños a partir de seis años es este producto de Arkopharma elaborado exclusivamente con arándano y extracto de uva.

Tratarlo lo antes posible

Si, pese a haber hecho buen trabajo de prevención la cistitis, esta aparece en cualquier persona de la casa, es importante tratarla lo antes posible para evitar complicaciones, de ahí que sea fundamental acudir al especialista médico en caso de detectar alguno de sus síntomas más habituales : molestias al orinar como la quemazón o incluso dolor; aumento de la frecuencia y urgencia urinarias y dolor con pesadez en el bajo vientre; ganas de orinar incluso tendiendo la vejiga vacía; y en ocasiones también cambios en la coloración de la orina, que puede ser turbia o incluso estar acompañada de restos de sangre, y dolor lumbar y náuseas, según explican desde el Universitari General de Catalunya en el espacio dedicado a consejos de salud para pacientes centrados en la especialidad de urología de su página web oficial.

Periodista y mamá de dos niñas con las que aprendo cada día. ¿Conoces esa frase que dice “nada te prepara para ser madre pero ser madre te prepara para lo que sea”? Real como la vida misma.

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