Ser Padres

Cuando los abuelos educan diferente

Si has tenido que recurrir alguna vez a los abuelos para que te ayuden en la crianza de tu hijo, es posible que hayas tenido discrepancias e incluso conflictos con ellos. ¿Qué podemos hacer cuando tienden a educar diferente?

Cuando dejamos a nuestros hijos con los abuelos, y estos tienden a educarlos diferente, las quejas suelen ir en la línea de que son demasiado permisivos con el niño o de que no le marcan límites.
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Cuando los abuelos educan diferenteFoto: Istock

No obstante, a pesar de que las críticas sobre su forma de educar puedan ser frecuentes, no habrá otros cuidadores iguales a ellos: a tu hijo le aportan cuidados, amor, sabiduría y experiencia, y a ti te dan confianza y tranquilidad.
“Nadie puede hacer por los niños pequeños lo que hacen los abuelos: ellos rocían polvo de estrellas sobre la vida de los niños pequeños.”, Axel Haley.
Los principales temas de discusión son la comida, los caprichos, la tecnología y la complicidad con el niño.
Por un lado, los abuelos suelen ser permisivos en relación con la comida. Puede que a tu hijo le ofrezcan más cantidad de comida o que le permitan comer alimentos menos sanos, con tal de satisfacer su deseo.
Por otro lado, los abuelos también tienden a conceder a los niños los juguetes, regalos y otros caprichos que piden. Seguro que les costará resistirse a comprarle lo que tu hijo pide, porque quieren que esté contento, que pase un buen rato con ellos, y lo último que quieren es que se enfade.
En el caso de la tecnología, es posible que los abuelos la utilicen como recurso cuando pasan muchas horas juntos. A veces les puede ser difícil entretener a tu hijo (más si es adolescente), ya sea porque son muchas horas o porque no tienen la paciencia o la energía suficientes.
Cabe destacar también que los abuelos pueden mostrarse cómplices de tu hijo en relación con algunos sucesos, como comer dulces o darle dinero, por ejemplo. En este caso, tanto los abuelos como tu hijo intentarán esconderte el capricho.

Consejos para sobrellevar que los abuelos educan a tu hijo de manera diferente

Es normal que ambas partes tengáis distintas formas de educar, porque cada persona cría a los niños a su manera. Por ello, aunque marques algunas normas sobre lo más importante o lleguéis a acuerdos, debes tener unas expectativas realistas y prever que habrá ciertas discrepancias.
Es posible que te cueste no tener el control y tolerar la incertidumbre, pero querer controlar todo lo que ocurre mientras tu hijo está con sus abuelos va a ser imposible. Enfócate en lo importante y deja los detalles en segundo plano. Es recomendable que aprendas a delegar en ellos y que confíes en que cuidarán de tu hijo igual de bien que tú, aunque a su manera. En definitiva, ellos también tienen experiencia en la crianza.
Otra recomendación útil es que pienses que no es tan grave que tu hijo sea mimado o consentido por sus abuelos de vez en cuando. En casa hay ciertas normas, pero fuera hay excepciones. Tu hijo va a entender que esas concesiones solo se dan en casa de sus abuelos y que en casa contigo debe seguir la rutina y cumplir los límites. La responsabilidad de educar a tu hijo no recae en los abuelos, sino en ti.
Los padres, sobre todo los primerizos, solemos conceder una importancia desmedida a los horarios, los alimentos que ingiere el niño, o ciertas normas de conducta. Nos ponemos de los nervios si llegamos a casa de los abuelos a por el niño y le vemos comiendo un helado o nos enteramos que no hizo siesta.
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El cuidado de nuestros hijos por parte de los abuelosFoto: Istock

Y en parte es razonable, porque hay ciertas rutinas mínimas que en el caso de no seguirse, alteran el resto del día y nos pueden acarrear problemas: tomar un helado a última hora de la tarde le quitará el hambre para la cena y dormir una siesta a deshoras tal vez suponga tenerle despierto hasta las mil (¡y mañana hay que madrugar!). Por lo tanto, me parece importante ser capaces de separar lo realmente importante de lo que no lo es tanto, para poder trasladar a los abuelos la importancia de que sigan estas rutinas y las respeten, haciéndoles ver el impacto que tienen después en el resto de la vida familiar.
No olvides que seguramente tendrás que recordar esto muchas veces, no servirá una sola, porque su tendencia será la contrario: permitir, mimar y flexibilizar. Pero siempre desde el respeto y con paciencia, se puede intentar acordar unos mínimos consensuados.  Para todo lo demás… réstale importancia: tu hijo se nutre de muchos entornos educativos y es capaz de integrar normas diferentes.
Por último, aunque no te guste del todo cómo los abuelos cuidan de tu hijo, piensa que lo están haciendo de corazón y lo mejor que pueden. No les recrimines nada, al contrario, agradéceles siempre que estén ahí y ofrezcan su tiempo, porque también te están ayudando a ti con la crianza.

Úrsula Perona es psicóloga infanto juvenil y mamá de 3 hijos. Lleva más de 15 años tratando a pacientes de todo el mundo, estando especializada en psicopatología en infancia y adolescencia. El asesoramiento a padres es otra de sus pasiones, pues concede especial atención a la impronta que los padres dejan en los hijos. Es colaboradora habitual en medios de comunicación nacionales de prensa y televisión.Docente universitaria, traslada su experiencia en el campo clínica a los estudiantes de psicología de la Universidad Católica de Murcia. Ha escrito dos libros de divulgación para padres: 'Hijos de Alta Demanda,' y 'Niños altamente sensibles'.

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