Ser Padres

Claves para afrontar las exigencias del nuevo curso escolar

Deberes, extraescolares, vuelta a las rutinas... Septiembre puede hacerse un poco 'cuesta arriba' para muchas familias y para muchos niños. ¿Cómo gestionar todo lo que nos espera este nuevo curso?

Autor: Rhona Anne Dick
Dicen que todo lo bueno se acaba, y después del largo verano, que parece interminable en junio y luego se pasa más rápido de lo que nos gustaría, llega septiembre y con él la vuelta a la rutina y al nuevo curso escolar. Más allá de preparar los libros, la ropa y demás, es momento de tomar algunas decisiones respecto a las extraescolares a las que les vamos a apuntar, de marcar normas en cuanto al uso de dispositivos electrónicos, de volver a establecer horarios de cenas y de irse a la cama…
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Retomar el ritmo del día a día escolar no es fácil para ellos… y tampoco para nosotros, por eso es aconsejable tomarse un tiempo de adaptación y no pretender recuperar el ritmo del curso de un día para otro. Una buena idea puede ser dejar el inicio de las actividades extraescolares para octubre, de manera que en septiembre la transición resulte más llevadera para ellos.
Marcar unos horarios más o menos estables ayuda a gestionar el tiempo disponible después del colegio para ir introduciendo todas las tareas que van a tener que realizar. Es frecuente que los pequeños terminen sus clases entre las 16:00 y las 17:00 horas, y en ese tramo de tiempo hasta que se acuestan deben realizar sus tareas escolares, ir las actividades extraescolares, disponer de tiempo libre para jugar y disfrutar de familia y amigos y, por supuesto, cenar. Aunque parezca imposible, no lo es: la clave está en planificarse bien.
El sueño y las comidas son fundamentales para los niños pequeños, por lo que deben ser la primera prioridad. Después, con un poco de organización, es posible incluir todo, pero con moderación. Para facilitar las cosas, es conveniente crear para los pequeños un horario para que tengan claro cuándo tienen que hacer los deberes, cuándo les tocan las actividades complementarias y cuándo tienen tiempo libre para jugar. En lo que respecta a los adultos, una buena forma de ordenar la logística familiar es crear un calendario compartido con todos los adultos implicados en su cuidado, en el que queden claras sus respectivas tareas.

Cómo gestionar la ayuda con los deberes

Los deberes son un estrés añadido para muchos padres, que dudan hasta dónde y hasta cuándo deben ayudarles con ellos. Ni todos los niños ni todas las circunstancias son iguales, por lo que cada progenitor deberá tener su propio criterio al respecto, pero la clave sería: si crees que es una tarea que tu hijo puede manejar por sí mismo, dale independencia y responsabilidad y permítele que la resuelva solo. Si es algo más complicado, dale el apoyo suficiente para que pueda completarla por sí mismo.
Ayudarles demasiado puede llegar a ser contraproducente. Sin embargo, sí puede ser positivo repasar con ellos la tarea al final, para reforzar la comunicación, los conceptos y para que las familias sean conscientes de lo que su hijo está aprendiendo.

Extraescolares sí, pero con criterio

En cuanto a las extraescolares, muchos padres niños se ven en la obligación de asistir a estas actividades complementarias por la necesidad de cubrir el horario de trabajo de sus padres. Pero es importante dosificarlas, pues si se agotan pueden perder el interés por ellas. No olvidemos que es importantísimo dejarles una porción de tiempo libre para el juego, que es fundamental para desarrollar su curiosidad, independencia, imaginación y creatividad.
Para garantizar este tiempo de juego, una opción sería buscar un programa extraescolar basado en actividades lúdicas, sin otro afán que la pura diversión -de la que siempre se sacan aprendizajes-.
A la hora de elegir entre apuntarles a clases para practicar deportes, aprender idiomas o desarrollar habilidades artísticas, sin duda las prácticas que siguen sus progenitores va a ser un condicionante: si es una familia aficionada al deporte, seguro que los niños también lo querrán practicar; y lo mismo si ven que sus padres hablan idiomas o tienen destrezas creativas.
Una vez más, en el equilibrio está la virtud, y siempre es interesante animarles a probar cosas diferentes para que puedan descubrir por sí mismos aquello que les gusta más o desarrollar sus capacidades. Como padres, ser capaz de involucrarles en actividades de todo tipo, incluso más allá de las extraescolares (juegos, canciones, espectáculos, etc.) les ayudará a desarrollarse en todas sus facetas.
Pasar tiempo con otros niños es fundamental para su socialización y aprendizaje, para cultivar la comunicación y la empatía, pero también puede ser bueno descargar un poco la agenda y la logística familiar sustituyendo alguna extraescolar presencial con algún tipo de actividad online. Por ejemplo, hoy día existen interesantes recursos digitales para reforzar el estudio de idiomas, con interesantes resultados de aprendizaje, o para realizar manualidades, e incluso para aprender técnicas deportivas.
Y no olvidemos que el mundo no se acaba si un día el niño no puede asistir a una clase porque se siente agotado. No pasa nada por parar y coger fuerzas para poder regresar a tope. Ante todo, debemos vigilar su bienestar.
Artículo elaborado por Rhona Anne Dick, directora de Experiencia de Aprendizaje de Lingokids
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