Ser Padres

Una bebé prematura de 463 gramos y 10% de posibilidades de sobrevivir llega por fin a casa

Nació de manera prematura porque diagnosticaron preeclampsia a su madre. Pesaba menos de medio kilo y le dieron un 10% de posibilidades de sobrevivir, pero ahora, después de cuatro meses en el hospital, esta bebé por fin ha podido irse a casa con sus padres.

Mirren Cook, así es el nombre de esta pequeña que nació el 10 de mayo de 2020 y que ha demostrado en muy poco tiempo de vida que es una auténtica luchadora innata. Nació pesando en torno a unos 463 gramos y le dieron un 10% de posibilidades de sobrevivir, pero ahora, cuatro meses más tarde, por fin está en casa con su familia.
Su madre tuvo que someterse a una cesárea de urgencia en el Hospital Royal Infirmary de Edimburgo debido a que había desarrollado una  preeclampsia en la semana 25 de su gestación. De esta manera nació Mirren, siendo incluso más pequeña que la propia mano de su padre Kevin.

La historia de Mirren

Fuente: Facebook Katie Cook

madre bebéFuente: Facebook Katie Cook

Katie y Kevin estaban esperando ilusionados la llegada de su niña y embarazo de la mujer de 28 años iba bien. Sin embargo, un día cuando estaba cumpliendo la semana 25, se despertó sin sentir a la bebé moverse dentro de ella. Decidió que lo mejor era ir a hacerse una revisión.
Fue sin duda la decisión más acertada pues los médicos se percataron de que su orina concentraba altos niveles de proteína y le diagnosticaron preeclamsia. Esta es una alteración que hace que la presión arterial aumente tanto que puede llegar a provocar convulsiones, lo que la hace potencialmente mortal.
Según los expertos, si hubiera esperado en acudir a urgencias tan solo un par de días más ni la futura madre ni la hija hubieran sobrevivido.
No obstante y afortunadamente, la pequeña llegó al mundo. La tuvieron que ingresar en la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales) y allí permaneció durante cuatro meses. A lo largo de este periodo, ha recibido cinco trasfusiones de sangre y ese 10% de posibilidades de supervivencia se incrementó hasta 70%.
Los primeros momentos fueron realmente duros, pues los padres tuvieron que esperar 10 días para poder abrazar a su hija por primera vez. Eso sí, en cuanto pudo hacer contacto “piel con piel” el vínculo surgió prácticamente al instante.
Así afirmó la madre al medio Daily Record: “Fue un vínculo automático en el que mi instinto maternal intervino. Los “abrazos de canguro” realmente marcaron la diferencia porque el contacto piel a piel es crucial para el vínculo y el desarrollo, a Mirren le encantó”.
Como podemos ver en las fotos que ha compartido Katie en su cuenta de Facebook, la niña ha ido evolucionando poco a poco, pero de manera impresionante. Con un peso de 3,175 gramos y siendo más fuerte cada día, ahora por fin ha podido ir a casa con su familia. Una historia de superación que puede ser de lo más inspiradora para aquellos padres que puedan estar pasando por la misma situación.

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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