Ser Padres

Las peticiones más curiosas de los niños en sus desvelos nocturnos

Siete situaciones que todo papá y mamá han vivido en medio de la noche con sus hijos pequeños y que es bueno que vaya conociendo quien todavía no sabe lo que es ser invocado por una voz infantil al otro lado de la pared a altas horas de la madrugada.

Autor: Rubén García
Por la noche, los peques necesitan saber que sus papás, sus seguros, siguen ahí, cerca suyo, y es habitual que demanden su atención de formas muy diversas. Algunas de ellas, realmente divertidas. Tanto que incluso cuando toca salir de debajo de las sábanas, es inevitable que no saquen una sonrisa o una carcajada a los adultos de la casa.
Todas las peticiones son muy curiosas, y por eso hemos recopilado algunas de las más habituales, para que se preparen aquellos lectores que todavía no han experimentado una noche de desvelos, y también de las más divertidas, aunque no sean tan comunes:

A la cama de papá y mamá

La número de la lista estaría entre esta excusa para llamar a papá y mamá y la segunda de la lista, que no te vamos a adelantar aunque ya sabes que tiene que ver con ir al servicio. Pero nos hemos decantado por esta como la primera porque es la que más se prolonga en el tiempo. De hecho, acaba mutando, y de llamar a voces para que les lleven en volandas a la cama, en cuanto se pueden bajar solos de la cama, suelen acabar apareciendo ellos mismos por sorpresa cuando menos se les espera.

¡Me hago pis!

La segunda gran petición para que mamá y papá acudan al rescate nocturno son las ganas de hacer pis. Es quizá el argumento más urgente, el que obliga a salir corriendo para que no se lo haga encima y la emergencia se convierta en tragedia -cambio de sábanas en plena noche, desvelo, etcétera- pero también la más rotunda. No es por la necesidad de saber que sus padres están ahí, sino porque de verdad necesitan ir al baño. Eso sí, alguna vez puede que lo pidan y luego no lo hagan; en ese caso, la pillería no tiene más objetivo que sentir cerca a sus padres.

Quiero agua

Puede ser desesperante que durante la cena haya que insistir a los peques en que beban agua, que antes de apagar la luz digan que no quieren cuando se les pregunta, y es apagarla y salir de la habitación y que la pidan a voces. Y por la noche también suelen pedirla al menos una o dos veces. Pero no te desesperes porque es parte de la necesidad que tienen de que sus padres cubran su inseguridad ante la soledad de la noche. Es normal.

¿Ya es de día?

Creerse que ya es hora de levantarse es una de las reacciones más curiosas y graciosas porque se da sobre todo en los más pequeños. De repente, están como una rosa, listos para ponerse en pie, y el reloj marca las 5 de la mañana. La primera reacción es cómica porque resulta divertida la situación, pero si no entran en razón se puede complicar porque es bastante probable que se desvelen y cueste horrores que se vuelvan a dormir.

Quiero desayunar

Estén muy despiertos como en la situación anterior o medio zombies, en alguna ocasión les de por decir que quieren desayunar. Quizá no te haya ocurrido nunca, pero pasa y es divertido porque están convencidos de que a las 6 de la mañana les apetece tomarse ya la primera comida del día. A quien madruga, Dios le ayuda, pensarán...

¡Me aburro!

Decir que se aburren así, porque sí. Esto suele ocurrir cuando se han desvelado y a lo mejor han intentando durante unos minutos dormirse solos. De repente, se oye un “¡mamá!” o un “¡papá!” que despierta incluso a los vecinos de abajo, y cuando el invocado o la invocada llega a la habitación, llega la gran perla: “Me aburro”. Y a ver quién es el guapo que le convence para que se duerma porque no es hora de ponerse en marcha todavía.

¿Dónde está mi muñeco?

Igual que cuando hablan en sueños hacen referencia muchas ocasiones a algo que han vivido ese día, también es posible que al despertarse en mitad de la noche pidan a voces a su peluche o muñeco favorito. Generalmente ya lo tenían en la cama, pero al estar oscuro no lo encuentran, y necesitan saber que su “amigo” está bien y que sigue en la cama.

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