Ser Padres

Así debes apoyar a tu hijo cuando esté teniendo una rabieta

Puede ser que la respuesta a esta cuestión que tanto trae de cabeza a madres y padres sea mucho más sencilla de lo que parece, porque la mayoría de las veces, la mejor forma de subsanar un berrinche es con un abrazo.

A veces, lo único que necesitan los niños es un abrazo. Sin reproches, quejas, consejos o palabras. Solo esa gran muestra de amor, afecto y cariño, que sienten como el soplo de aire fresco que hace que todo vaya bien.
Quizás, cuando tu hijo se pone nervioso o cuando no para de gritar porque no se sabe controlar (cuando está teniendo una rabieta, vaya) a ti solo se te pasa por la cabeza que te está desafiando y que quiere ir contra ti. Tú, mientras tanto, contemplas la escena sin saber bien cómo actuar cuando llora, cuando tira las cosas al suelo o, incluso, cuando suelta malas palabras por tu boca. A menudo, en esos momentos, tu hijo solo necesita que le apoyes y le enseñes a entender sus emociones con un poco de paciencia y, sobre todo, dejándole espacio.
Nadie nace con un botón de autorregulación, ni tampoco sabiendo cuál es la forma correcta de lidiar con las diferentes situaciones del día a día. Hay emociones muy intensas y las madres y los padres son los encargados de ayudar a los peques a controlarlas cuando ellos están aprendiendo a hacerlo por sí mismos. Pero, ¿cómo lo conseguimos?  

Regular las emociones de los niños a través del contacto físico

Tania García, educadora SocioFamiliar, especialista en Neurociencia infantil y adolescente y escritora, ha mostrado en su perfil de Instagram algunos consejos para tranquilizar al niño o niña que está viviendo una explotación emocional: las popularmente conocidas como rabietas. Según recomienda la experta, lo más importante de todo es hacer uso del contacto físico mediante los siguientes pasos:
  1. Quédate siempre cerca, te necesita a su lado.
  2. Comienza por un contacto físico poco invasivo, como una caricia en la espalda o en el pelo.
  3. Puede que rechace este contacto, quédate a su lado y ve dando muestras de contacto breve cada pocos segundos.
  4. Ofrécele tu abrazo cuando consideres que es apropiado.
  5. Cuida tu comunicación no verbal, mantén tu gesto paciente, amable y amoroso.
  6. Verbalmente dile que le quieres y le entiendes, que estás ahí por y para siempre.
Para Tania, cuando regulamos sus berrinches a través del contacto físico, conseguimos, entre otros, estos beneficios en la vida del niño a corto y largo plazo:
  • Aumentar la autoestima.
  • Fomentar la confianza y la seguridad.
  • Aportar amor y apoyo.
  • Mejorar la salud gracias al bienestar psicológico, emocional y corporal.
  • Desarrolla la aceptación del propio ser.
Todas estas consecuencias directas del contacto físico impactan de una forma muy positiva en su desarrollo físico, psicológico y social. Aunque sea difícil de entender al principio, hay ocasiones en las que como padres, no tenemos que arreglar los problemas que les surgen a los peques, sino que no tenemos más misión que la de sentarnos a observar y ayudar a que se calmen por sí mismos, siempre con un constante apoyo emocional.

Las consecuencias de la falta de contacto físico durante una rabieta

Aunque tiene múltiples beneficios, la creadora de Edurespeta también han dejado claras en su post de Instagram las consecuencias de privar a los peques de ese contacto físico. Podríamos provocarle:
  • Falta de autoestima.
  • Desequilibrio emocional.
  • Inseguridad.
  • Miedos.
  • Desconocimiento de emociones y por ende, de uno mismo.
  • Inmadurez.
  • Rabia interior.
  • Tristeza.
En medio de uno de estos comportamientos explosivos, la confianza y el apoyo serán las dos herramientas básicas que permitirán a tu hijo crecer comprendiendo sus emociones y su responsabilidad. Sin embargo, prescindir de una educación basada en estos dos pilares podría provocar estas otras emociones y sentimientos que, prolongados en el tiempo, no son agradables ni para los peques ni tampoco para nosotros.
Para eludirlos, solo necesitan esa pequeña muestra de amor tan gratificante y poderosa, conocida como los  abrazos. Así que tú, ¿qué harás la próxima vez que tu hijo explote?

Soy periodista y algún día también seré escritora. Me gusta jugar con las palabras para crear mundos y derribar muros, para contar historias, informar, concienciar, emocionar e inspirar. Vivo de atardeceres líquidos, escapadas al monte y recuerdos en hojas de papel.

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