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Erección prolongada: ¿es de verdad una nueva consecuencia de la COVID-19?

En los últimos días han aparecido diversas noticias hablando de erecciones prolongadas como posible nueva consecuencia de la COVID-19, sin embargo, hay que matizar esta información y aclarar algunos puntos.

Falta de aire, tos, fiebre, cansancio acusado, molestias estomacales…los síntomas más frecuentes de la COVID-19 ya son más que sabidos por todos. También sabemos que, en algunos casos, la enfermedad puede provocar alteraciones a nivel cardiaco e inflamatorio y esto puede manifestarse de diferentes maneras, como han podido ser casos de embolias pulmonares o cerebrales. También era ya conocido que una de esas manifestaciones podía afectar directamente al aparato reproductor masculino, invadiendo el tejido testicular de algunos varones infectados.

Casos de erecciones prolongadas

En los últimos días, se ha extendido como la pólvora la noticia de que erecciones prolongadas (de más de cuatro horas) y dolorosas en casos de hombres de unos 60 años podrían ser un nueva consecuencia conocida de la COVID-19. Esta información se basa en un estudio publicado en American Journal of Emergency Medicine en el que se describe un caso detectado en Ohio, en el Miami Valley Hospital de Dayton. Se trataba de un hombre de 69 años con un historial de obesidad que fue ingresado tras complicarse los síntomas respiratorios por COVID-19 que padecía. El paciente tuvo que ser intubado y colocado boca abajo para mejorar la intubación. Tras varias horas de estar hospitalizado, el personal médico notó la erección: “Se colocaron compresas de hielo, pero la erección persistió durante las siguientes 3 h. con rigidez de los cuerpos cavernosos y glande flácido”, puede leerse en el estudio. Este caso fue reportado a mediados de agosto de 2020.
 
Otro estudio publicado en Junio de 2020 en la misma publicación hace referencia al caso de un hombre de 62 años tratado en Versalles, (París) con antecedente de cirugía inguinal izquierda y apendicectomía que presentó astenia, fiebre, tos seca y diarrea. Había sido conectado a un respirador cuando se detectó que tenía una erección. El primer tratamiento también fue aplicar bolsas de hielo para tratar de bajar la erección, pero tras sacarle sangre, los médicos observaron pequeños coágulos o trombos sanguíneos.

¿Qué es el priapismo?

El priapismo isquémico es el nombre que recibe la erección permanente, que resulta dolorosa y que no está relacionada con la función sexual, es decir, no responde a una estimulación sexual y, por lo general, solo involucra los cuerpos cavernosos. Según los expertos, el priapismo podría estar producido por causas diversas, como una lesión de la médula espinal o por efecto de sustancias como medicamentos y otras drogas.
Mientras que en el primer caso en el estudio se detalla que el paciente fue tratado con un medicamento llamado propofol del que se explica que puede causar priapismo isquémico y con el que fue intervenida esta persona con el fin de tratar la COVID-19, en el segundo caso el estudio sostiene que no se identificó un diagnóstico alternativo a la isquemia: “el priapismo fue inaugural y el paciente no recibió tratamientos conocidos por promover el priapismo, como la sedación con propofol”.
 
No se puede afirmar que haya evidencias suficientes como para catalogar las erecciones prolongadas como una consecuencia directa de la COVID-19 y los investigadores afirman que harán falta más investigaciones en lo que respecta a la hipercoagulación en pacientes con COVID-19. Sin embargo, en el caso de Versalles, los autores del estudio sí advierten de que “la presentación clínica y de laboratorio en nuestro paciente sugiere fuertemente priapismo relacionado con la infección por SARS-CoV-2. Esta emergencia médica debe ser reconocida por los profesionales de la salud y tratada con prontitud para prevenir complicaciones funcionales inmediatas y crónicas”, por lo que defienden que se debe a complicaciones tromboembólicas, que se producen en algunos casos en pacientes de coronavirus.
Lejos de la “curiosidad” que puede despertar el asunto, lo importante es que la comunidad científica y médica sigan investigando y en alerta por si se producen nuevos casos de este tipo y descartar o apuntar hacia el priapismo como una posible consecuencia de la COVID-19.

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Soy amante de la lectura, la poesía, me encanta viajar, descubrir y aprender. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte interesante y emocionante.

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