Ser Padres

Cómo cuidar las quemaduras de niños

Es importante saber cómo actuar desde el mismo momento en el que tiene lugar la lesión porque será decisivo en la recuperación del niño y también en si le quedará cicatriz o no.

Autor: Rubén García
Dedicamos muchas horas antes de ser padres a leer sobre lo que inundará nuestras vidas a partir de la llegada del bebé. Pero curiosamente hay una materia a la que le dedicamos mucho menos tiempo del que deberíamos, tanto antes del nacimiento del bebé como a posteriori. Hablamos de los primeros auxilios en general, y a los protocolos de cómo actuar en caso de ahogamiento, heridas profundas y quemaduras, entre otros, en particular.
Sobre los dos primeros ya te hemos hablado en ocasiones anteriores. Sobre las heridas, en concreto, no hace mucho que condensamos en una pieza cómo debemos actuar. Lo hicimos utilizando uno de los mejores documentos que existen sobre primeros auxilios y niños a nivel usuario, la Guía práctica de primeros auxilios para padres, firmada por los doctores Juan Casado Flores y la doctora Raquel Jiménez García, del Hospital Niño Jesús de Madrid.
En esta guía también queda detallado de forma clara y sencilla el protocolo de actuación en caso de quemaduras externas en los niños, si bien antes de detallar los pasos, conviene aclarar que no es lo mismo si la quemadura es de primer grado, de segundo o de tercero. Estos son los tres tipos de quemaduras externas que existen, y las describe muy bien la American Academy of Pediatrics en este texto divulgativo, donde también da consejos sobre cómo cuidar las quemaduras para que la recuperación de la piel sea la mejor posible.

Grados de quemaduras

Las de primer grado conllevan que la piel se vuelve roja, pero no aparecen ampollas, y son muy habituales por la exposición directa al sol. En las de segundo grado, “La capa exterior de la piel se quema y alguna parte de la dermis se lesiona”, según la AAP, que añade que son dolorosas y salen ampollas. Y la de tercer grado se produce cuando la piel se quema y se ve blanca o carbonizada. En este caso, “La epidermis y la dermis (las dos capas superiores de la piel) se lesionan irreversiblemente”, explica la AAP, por lo que estamos ante las quemaduras de mayor gravedad.
Por eso, en el caso de que un niño sufra una quemadura que se ve muy grave a simple vista, debe recibir atención médica de inmediato. Lo primero que se debe hacer es llamar de forma urgente al teléfono de asistencia médica.

Cómo actuar en caso de quemadura

En el caso de que la quemadura no sea de tal gravedad, sí se pueden aplicar primeros estos consejos de primeros auxilios que detalla la guía del Niño Jesús:
  1. Apartar de la fuente de calor. En quemaduras eléctricas, asegúrese antes de tocarlo de que el niño no esté en contacto con la fuente eléctrica.
  2. Retirar inmediatamente la ropa caliente (excepto la que esté pegada a la piel), anillos, collares, etcétera. 
  3. Enfriar con agua corriente durante 15-20 minutos, excepto que la quemadura esté producida por gasolina. Cubrir la zona quemada con un paño limpio.
  4. No aplicar pomada.
  5. No romper las ampollas, si existieran.
  6. Administrar un analgésico ( paracetamol o ibuprofeno) para aliviar el dolor.
  7. Acuda al médico si la quemadura afecta a la cara, las manos o pies, los genitales o es profunda. 

Tratamiento para las cicatrices

Las cicatrices que pueden quedar no son lo importante en el momento en el que ocurre la lesión. Lo es la recuperación de las quemaduras sufridas por parte del niño.
Cuando esta se haya producido, las cicatrices sí tendrán más importancia lógicamente. Estas dependerán tanto de la gravedad como del lugar en el que se produzcan y también de cómo cicatrice el niño. Tal y como explica la AAP, “Las quemaduras leves que no provocan ampollas sanan sin dejar cicatriz. Las quemaduras que sí provocan ampollas algunas veces dejan cicatriz o sanan dejando la piel alrededor de un tono diferente”.
Pero lo más reseñable al respecto de lo que dice la asociación norteamericana de pediatría y cualquier otra voz autorizada del mundo de la dermatología es que para intentar prevenir que salgan dichas cicatrices, “mantener la quemadura cubierta hasta que haya sanado con nueva piel sin que se humedezca” es la forma adecuada de cuidarla. El médico dictaminará si es conveniente o no repetir la cura pasados varios días, algo que suele recomendarse cada cuatro o cinco días aproximadamente.
Una vez se retire el vendaje, será muy importante que la zona agredida de la piel del niño se proteja del sol “por lo menos durante un año”. No existen cremas milagrosas contra las cicatrices ni está probada científicamente el impacto de algunos productos de herbolario que se venden para las cicatrices, pero los expertos médicos sí recomiendan hidratar la piel de forma constante y masajearla para que su recuperación sea mejor. Esto sin olvidar lo más importante, la mencionada protección contra los rayos directos del sol.
tracking