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Las vacunas para niños a partir de 12 años podrían estar disponibles antes del verano

La vacunación de la población infantil es esencial para conseguir la inmunidad colectiva y conseguir el fin de la pandemia. Y, en el día de hoy, hemos sabido que la llegada de las vacunas para niños a partir de 12 años está cada vez más cerca.

Prácticamente todas las vacunas COVID-19 implementadas hasta el momento en todo el mundo son para adultos, los cuales corren un riesgo mayor de sufrir complicaciones derivadas de una enfermedad más grave cuando contraen el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2).
Hasta ahora, la vacuna de Pfizer tiene licencia para mayores de 16 años de edad. Pero tal y como coinciden en señalar la mayoría de los especialistas, la vacunación de los niños de todas las edades es una de las claves para poner fin a la pandemia, ya que comprende un grupo bastante amplio de población, sin la cual será difícil alcanzar la tan ansiada inmunidad de grupo.
A finales del pasado mes de marzo conocíamos los datos preliminares de un estudio en el que habían participado un total de 2.260 voluntarios estadounidenses con edades comprendidas entre los 12 a los 15 años de edad. Y los resultados más muy claros: entre los adolescentes completamente vacunados no se registraron casos de COVID-19, en comparación con los que recibieron inyecciones simuladas.
Según los expertos, otro elemento indispensable a destacar tiene que ver con la potente estimulación que ofrecen las inyecciones en el sistema inmunológico de los niños, encontrándose niveles altos de anticuerpos, ligeramente más elevados que los observados en los estudios realizados en los adultos jóvenes.
Eso sí, los niños tenían efectos secundarios similares a los experimentados por los adultos jóvenes, como dolor, fiebre, fatiga y escalofríos, especialmente después de la administración de la segunda dosis. A su vez, el estudio continuará siguiendo la evolución de los participantes durante los dos años siguientes, con la finalidad de obtener una mayor información acerca de la seguridad y la protección a largo plazo.
Foto: Istock

Vacunas COVID-19 en adolescentesFoto: Istock

Precisamente, según indicó ayer un responsable de BioNTech, que ha trabajado conjuntamente con Pfizer para el desarrollo de su vacuna COVID-19, es muy posible que la vacuna para jóvenes de entre 12 a 15 años en Europa estará disponible a partir de junio (es decir, antes de la llegada del verano).
Y, además, calculan que antes de final de año sería posible utilizar la vacuna en menores de cualquier edad, lo que sí se convertiría en el siguiente paso crucial hacia la inmunidad colectiva y, con ello, el final de la pandemia.
Por este motivo, ambas compañías han solicitado a los reguladores estadounidenses la aprobación, mediante uso de emergencia, de su vacuna para adolescentes en este rango de edad. En Europa, en el día de hoy, 30 de abril, hemos conocido que Pfizer ha solicitado autorización a la Agencia del Medicamento (EMA) para su administración en los adolescentes entre 12 y 15 años.

¿Qué ocurrirá con los niños menores de 12 años?

Según hemos sabido en el día de hoy, se espera que para el mes de julio estén disponibles los primeros resultados de la vacunación realizada en niños de entre 5 a 12 años de edad. Y, poco después, en el mes de septiembre, los datos para los niños más pequeños.
En cualquier caso, se trata de una noticia muy importante, especialmente si tenemos en cuenta los resultados hechos público a fines de marzo, y que encontró que la vacuna COVID-19 de BioNTech-Pfizer era seguida y efectiva, y producía además fuertes respuestas de anticuerpos.
Aunque los niños y adolescentes tienen menos probabilidades de sufrir casos graves de COVID-19 y complicaciones derivadas de la enfermedad, sí presentan una mayor probabilidad de tener una infección asintomática, por lo que el riesgo es bastante mayor, al permitir la transmisión de la infección sin saberlo a otras personas (sobre todo a sus familiares más cercanos).

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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