Ser Padres

Si te rodeas de niños, serás más compasivo y generoso con el mundo

No lo decimos nosotros, lo dice un nuevo estudio científico: rodearse de niños, aunque estos no sean tus hijos, te hace ser más generoso, más cariñoso y más empático con los demás.

No hay duda: tener niños cerca nos motiva a ser mejores personas. Seas o no su padre o su madre, sabes a ciencia cierta que lo que tú hagas, el peque lo imitará y, por tanto, nos volvemos un poco más precavidos con según qué cosas decir o según qué actos hacer.
Basándose en esta premisa, una nueva investigación publicada en la revista Social Psychological and Personality Science, ha demostrado que los adultos que se rodean de niños (sea porque son sus hijos o porque los cuidan) se vuelven más empáticos, más generosos, más compasivos y e, incluso, aumentan el doble las probabilidades de donar a organizaciones benéficas si hay niños delante.
La investigación, llevada a cabo por psicólogos sociales de la Universidad de Bath y la Universidad de Cardiff, analizó cómo la presencia de niños influye en las motivaciones y comportamientos compasivos de los adultos. A través de ocho experimentos en los que participaron más de 2000 personas, pudieron llegar a la conclusión.

¿Quién dona más?

Los investigadores basaron sus hipótesis en un trabajo de campo bastante sencillo: un equipo de la universidad de Bath observó que los transeúntes adultos tenían más posibilidades de donar a una asociación benéfica en la calle si había niños alrededor. En concreto, cuando no había niños presentes se llevaba a cabo una donación cada, aproximadamente, diez minutos. Si había igual número de niños que de adultos en la calle, se producían dos donaciones por parte de un adulto cada diez minutos. “La presencia de niños provoca una amplia motivación prosocial y un comportamiento de donación hacia causas que no están directamente relacionadas con los niños”, han afirmado los investigadores.

Da igual si son tus hijos o no

Este hallazgo, al que han bautizado como ‘efecto de prominencia del niño’, es especialmente relevante porque también han llegado a la conclusión de que no es necesario que los niños guarden algún parentesco con los adultos para que la mentalidad de estos últimos cambien si los sienten cerca. “Si bien la evidencia anterior ha demostrado que generalmente somos más empáticos con los niños, hasta la fecha no se ha realizado ninguna investigación para examinar si la presencia de niños por sí sola nos anima a ser más pro-social hacia los demás en general. Nuestra investigación sí lo aborda" ha afirmado el doctor Lukas Wolf, principal autor de la investigación.

¿Deberíamos incluir en el contexto adulto?

“Los niños dependen indirectamente de cómo se comportan los adultos entre sí y con el planeta. Sin embargo, están separados de muchos entornos adultos, como lugares de trabajo y cuerpos políticos donde las decisiones importantes afectan a su futuro”, aseguran los autores de la investigación. Teniendo esto presente, están firmemente convencidos de que sus hallazgos pueden servir para indicar a la sociedad la necesidad de considerar maneras de involucrar a los niños de manera más directa en algunos aspectos vitales (sobre todo, a la hora de buscar un comportamiento más compasivo de la sociedad en general).

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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