Ser Padres

La emocionante historia de una madre que se ha recorrido más de mil kilómetros para reencontrarte con sus hijas

Taima y Ania, de 13 y 14 años respectivamente, pudieron volver a abrazarse con su madre, Marta, que viajó desde la provincia de Tarragona hasta Ceuta tras enterarse de que sus hijas habían cruzado a nado la frontera desde Marruecos.

Autor: Rubén García
La crisis migratoria que España, y por extensión la Unión Europea, vivieron la semana pasada en la frontera de Marruecos y Ceuta, en cuyo territorio entraron miles de migrantes a nado a través de la playa del Tarajal, rodeando el espigón del mismo nombre, nos ha dejado múltiples consecuencias. Entre ellas, historias humanas para el recuerdo y la reflexión.
La más mediática, la de Abdou, emigrante senegalés -RTVE le ha conseguido localizar días después en Marruecos-, y Luna, voluntaria de Cruz Roja y el abrazo en el que ambos se fundieron. Pero también otras tan duras y emotivas como esta que han sido seguidas, documentadas y reportadas por los medios de comunicación generalistas que han trabajado sobre el terreno en Ceuta.
Una de las más emocionantes y que además tiene la connotación positiva -no es habitual, desgraciadamente, en un contexto tan hostil como el de lo sucedido en Ceuta- de que, al menos de momento, ha acabado con final feliz, es la de Marta y sus dos hijas, Taima y Ania, de 13 y 14 años respectivamente. Una esas historias sobre maternidad y humanidad que en otro tiempo diríamos que “solo pasan en las películas” pero que hace ya mucho tiempo la realidad nos demostró que supera con creces a la ficción.

Una historia de película

Tal y como han detallado diversos medios citando a la Policía Nacional, Marta es una mujer española de 49 años residente en la provincia de Tarragona, donde convivía con tres de los hijos que tuvo fruto de un matrimonio fallido con un hombre de nacionalidad marroquí fallecido en 2018. Con este permanecieron al regresar ella a España las dos adolescentes con las que ahora Marta se ha reencontrado, muchos años después, tras cruzar ambas la frontera que separa África de Europa en Ceuta. Son dos de los dos millares de menores que dieron ese paso la semana pasada.
Afortunadamente para ellas, su suerte ha sido distinta que la de la inmensa mayoría de los que, como ellas, decidieron cruzar la frontera aprovechando la situación extraordinaria ocurrida. Las dos hermanas fueron localizadas por sendos agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP), más conocidos como antidisturbios, y pudieron reencontrarse con su madre, Marta, que había llegado a Ceuta desde Tarragona en un viaje a contrarreloj de más de 1.000 kilómetros en su busca tras enterarse -El Confidencial asegura que por un mensaje de la familia de su exmarido en Marruecos- de que sus dos hijas habían cruzado la frontera.
Para acreditar la veracidad de la historia, Marta viajó hasta territorio ceutí con los dni de las menores caducados, de cuando ambas eran “casi bebés”, explica El Confidencial, y también con el certificado de defunción del padre de estas. Así se presentó, “muy nerviosa” según fuentes policiales contactadas por Eldiario.es, La Vanguardia y otros medios nacionales, en la Jefatura Superior de Policía de Ceuta, donde contó lo ocurrido.

El reencuentro diez años después

Marta llevaba casi diez años sin ver a sus hijas (no han trascendido los motivos) pero la documentación y la información aportada hizo que los agentes policiales se pusieran manos a la obra para intentar localizarlas. De este modo, avisaron a la Fiscalía de Menores y a Extranjería, y pronto se informó de que dos niñas de 13 y 14 años respondían que estaban en una de las naves industriales habilitadas para acoger a los migrantes en el polígono industrial del Tarajal respondían a la descripción dada.
En una nota de prensa, la Policía Nacional confirmó la entrega a Marta de sus dos hijas de forma temporal, y en los micrófonos de la cadena Cope, uno de los policías antidisturbios que acompañó a Marta en el momento más emotivo del reencuentro, en la nave donde supuestamente descansaban las niñas, este contó que Taima y Ania estaban dormidas cuando llegaron su madre y un acompañante de esta. Siempre según este testimonio y el recogido en El Confidencial de un inspector de Policía destinado en Ceuta, la mamá de las dos niñas empezó a gritar su nombre en la nave, y una vez alertadas por otros menores porque en ese momento (las 9 de la mañana) estaban dormidas, las dos hermanas reaccionaron pudiendo finalmente fundirse en un abrazo con su primogénita después de reconocerla.
Las últimas noticias sobre las pequeñas y su madre es que la Policía Nacional les renovó el DNI para que pudieran tomar el barco con destino a la Península tras ser entregadas temporalmente a su madre una vez se confirmaron todos los detalles de un relato con final feliz que ha sido un oasis dentro de una crisis migratoria repleta de historias dramáticas, muchas de ellas protagonizadas por personas menores de edad.
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