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El hígado graso puede aumentar el riesgo de COVID-19 grave

Según varios estudios, la enfermedad del hígado graso (esteatosis hepática) podría aumentar el riesgo de sufrir formas graves de la COVID-19, al igual que ocurriría con el sobrepeso, la obesidad, la hipertensión arterial y la diabetes.

Desde el comienzo de la pandemia de coronavirus que lleva en nuestras vidas desde hace más de un año, las diferentes autoridades sanitarias notaron que los pacientes con sobrepeso u obesidad presentaban un riesgo mayor de desarrollar formas graves de la COVID-19, la enfermedad causada por el SARS-CoV-2, también conocido como “nuevo coronavirus”.
Por ejemplo, desde un principio, se alertó de que las personas con un índice de masa corporal superior a 40 contaban con un riesgo muchísimo más elevado de desarrollar una forma grave de la COVID-19.
Algo que, de acuerdo a las autoridades, se debería a la existencia de un vínculo comprobado por distintas patologías relacionadas y comunes en personas con sobrepeso y / o obesidad, como es el caso de la hipertensión arterial y la diabetes.
Ahora, los expertos alertan de que la enfermedad del hígado graso podría aumentar de forma considerable el riesgo de tener COVID-19 grave.

¿Qué es exactamente el hígado graso?

La esteatosis hepática (que comprende la enfermedad del hígado graso no alcohólico y la esteatohepatitis no alcohólica), se correlaciona con la adiposidad visceral, la enfermedad metabólica y el proceso de inflamación crónica.
Cuando una persona es diagnosticada con la enfermedad del hígado graso, significa que su hígado presentaría una cantidad excesiva de grasa. Es lo que, desde un punto de vista médico, se conoce como esteatosis hepática.
En lo que a la enfermedad del hígado graso no alcohólico se refiere, existen dos tipos diferentes. El hígado graso simple, que significa que el hígado tiene grasa excesiva, pero es posible que no presente inflamación o daño en los hepatocitos (las células del hígado); y la esteatohepatitis no alcohólica, considerada como mucho más grave, ya que el hígado está inflamado y, además, también podría estar agrandado.
Cuando el hígado graso cursa con inflamación, es común que se vayan produciendo daños a las células hepáticas, pudiendo causar problemas graves, como fibrosis y cirrosis, aumentando a su vez el riesgo de cáncer hepático.

¿Por qué el hígado graso podría aumentar el riesgo de tener COVID-19 grave?

Si tenemos en cuenta que la fisiopatología de la COVID-19 está estrechamente relacionada con la inflamación, la enfermedad del hígado graso puede convertirse en un factor de riesgo significativo, aumentando el riesgo de sufrir una enfermedad mucho más grave.
Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Minnesota, la Universidad de Miami y la Escuela de Medicina Johns Hopkins, encontró que un historial médico de esteatosis hepática se asociaría con mayores probabilidades de ingreso hospitalario debido a la COVID-19.
Es más, los científicos encontraron que, con cada año adicional de evolución de hígado graso no alcohólico o esteatohepatitis, también se asociaba con un riesgo significativamente mayor de hospitalización por COVID-19.
Foto: Istock

Complicaciones COVID-19 por hígado grasoFoto: Istock

Por otro lado, investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela también publicaron un estudio en la revista especializada The Journal of Hepatology. En ese artículo sugirieron que los pacientes con obesidad asociada con esteatohepatitis no alcohólica presentaban un riesgo mayor de desarrollar una forma grave de COVID-19.
Durante la investigación, los estudiosos observaron que los pacientes con enfermedad del hígado graso y obesidad presentaban una mayor expresión del receptor ACE2, una proteína encontrada en la superficie de las células a las que se adhiere el SARS-CoV-2 tras la infección.
Este receptor permite que el virus se introduzca en las células, aunque también cuenta con un papel importante en el organismo, puesto que actúa sobre la desregulación de importantes funciones pulmonares, renales y cardiovasculares.
Pero sus descubrimientos no quedaron ahí. También notaron una fuerte expresión de la Tmpress2, una enzima que promueve la unión de las membranas del virus y su posterior entrada a las células pulmonares.

Otro estudio encuentra que entre un 40 y un 80% de los pacientes con COVID tienen pruebas hepáticas anormales

Según una investigación publicada hace algunos meses en la revista especializada Hepatology, y llevada a cabo por un equipo de la Universidad de Yale, se ha observado una fuerte asociación entre pruebas hepáticas anormales y la gravedad de la enfermedad COVID-19.
Este estudio ha sugerido que niveles más elevados de enzimas hepáticas, las cuales se liberan cuando el hígado está dañado, podrían estar asociados con un peor pronóstico de la enfermedad.
De acuerdo a los científicos, los niveles más altos de enzimas del hígado, conocidas médicamente como marcadores de disfunción hepática, se asociarían precisamente con peores resultados para los pacientes con la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, lo que incluiría el uso de ventilación mecánica, el ingreso a cuidados intensivos y, en casos mucho más graves, la muerte.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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