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Consejos para que el niño quiera dormir solo en su habitación

Si tenéis un pequeño invasor cada noche en vuestra cama, esto os interesa. Conseguir que el peque duerma en su cuarto sin dramas es algo que llegará con el tiempo de manera natural, pero existen consejos para que el momento llegue cuanto antes.

Recuerdo que, cuando era pequeña, era incapaz de dormir sola en mi habitación. Mis padres probaron de todo: se quedaban a mi lado hasta que me dormía, dejaban una lamparita encendida, me ponían estrellitas en el techo que se veían con la luz apagada, dejaban la persiana subida, la puerta abierta e, incluso, dejaban encendida la luz de la habitación. E, incluso, recuerdo una vez que me llenaron toda la cama de peluches para que no me diese miedo.
Pero nada, el final de la noche era siempre el mismo: de madrugada despertaba y me metía corriendo entre los dos, en su cama de matrimonio. Sin más ideas, ambos decidieron llevarme a un psicólogo infantil que dio con la clave: dejadla, no le hagáis caso, esta niña no tiene nada, está perfectamente y el momento llegará de manera natural.
Y, efectivamente, de la noche a la mañana comencé a dormir sola en mi habitación. Nunca más quise volver a dormir con mis padres. Supongo que el detonante fue el punto de madurez que conseguí con el paso del tiempo y que me llevó a querer tener un poco más de intimidad. De repente, me sentía más a gusto durmiendo sola, en mi cama, que con ellos.
No he sido la única persona, ni mucho menos, que ha tenido un comportamiento así en la infancia. Son muchos los niños que, para conciliar el sueño, necesitan dormir en la cama de sus padres. Y sus padres, en un intento desesperado de conseguir que duerma solo, hacen todo lo que hicieron los míos (y mucho más).

Dormir con los padres: riesgos en el desarrollo

Seguro que a estas alturas ya sabes que no estamos hablando de colecho, sino de algo que va más allá: la dependencia del niño que hace que no pueda conciliar el sueño si no es con sus progenitores al lado. Pues bien, en la década de los 80 y los 90, pediatras estadounidenses llevaron a cabo un estudio profundo sobre el conocido como ‘co-sleeping’, el hecho de que el niño duerma con alguien del entorno (pueden ser los padres, los abuelos, los hermanos,…). Dichas investigaciones llegaron a la conclusión de que esta práctica podía provocar trastornos del sueño y del desarrollo a los más pequeños. En concreto, la neurofisióloga Rosa Peraita contaba al diario El País en 2004 que esta práctica puede propiciar una falta de segregación de la hormona del crecimiento y, de esta manera, condicionar la talla del niño.

Pautas para conseguir que el niño duerma en su habitación

Antes de pasar a las pautas conviene recordar que este artículo no está dirigido a las familias que practican colecho con el bebé.
Más bien, está dirigido a aquellos padres con hijos mayores que se niegan a irse a su habitación y que tienen tanto temor que no conciben dormir solos en una cama. Aquí van una serie de pautas:
  • Es mejor cultivar el sueño en su habitación desde que son pequeños: algunos estudios científicos confirman que lo mejor es que el bebé duerma solo en su habitación desde el cuarto mes de vida. Así, se irá cultivando la autonomía y se acostumbrarán a su hábitat de sueño antes de que desarrollen el ‘miedo’.
  • No lo separes de su objeto de apego: el objeto de apego ayudará al niño a sentirse protegido, ya que es su figura ‘materna’ de alguna manera. Por eso, intenta que siempre lo tenga cerca a la hora de dormir.
  • Puedes optar por alguna luz de apoyo: obviamente, si el niño siente miedo le podéis dar soluciones que entren dentro de los límites: dejar una luz de apoyo, la luz encendida…
  • No te eches en la cama con él: de lo que se trata es de que el niño se sienta seguro sin nosotros. Puedes proponerle sentarse en una silla a su lado y, con los días, ir alejando esa silla progresivamente hasta que, una noche, le digas que te quedas un ratito en la puerta hasta que se quede dormido.
  • No permitas que entre en tu cama: si permites que el niño duerma con vosotros cuando le duela la tripa, cuando tenga catarro o fiebre, interpretará que es posible dormir en vuestra cama en algunas circunstancias. Para evitar esto, mejor que no dejes que lo haga nunca.
  • Fomenta una rutina sana de sueño antes de ir a la cama: en este artículo te damos todas las claves para fomentar una rutina de sueño saludable con los niños. Son muy buenas porque irán preparándose para el momento ellos solitos.
  • La higiene del sueño es básica: es vital que practiquéis actividades relajantes antes de ir a dormir, que hagáis entender al niño que ha de dormir solo en su cama (siempre con un lenguaje adaptado a su edad) y que fomentéis las rutinas que comentamos.
  • Intenta trabajar esos miedos o temores que le impiden dormir solo: tienes que detectar si el problema es algo más trascendente. Si no lo consigues por tu propia mano, quizás un poco de ayuda externa (un psicoterapeuta infantil o un experto en sueño) pueda ayudarte a dar con la solución.

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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