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Los casos de miopía en niños se han disparado desde el confinamiento

¿El confinamiento ha afectado de forma negativa a la vista de los niños? Este nuevo estudio asegura que así es, ya que se ha visto un aumento considerable de los casos de miopía en niños a nivel mundial desde que comenzase la pandemia.

Que la pandemia ha afectado a la salud mental de los menores es algo sabido por todos. Y que su salud física también se ha visto perjudicada también lo hemos comentado en alguna ocasión. Lo que no sabíamos, hasta ahora, es que su vista también puede haber sufrido las consecuencias del confinamiento y la pandemia: se ha observado un aumento considerable de los casos de miopía infantil en todo el mundo desde que comenzase el confinamiento. ¿A qué es debido?
“Las tasas medias anuales de miopía durante el confinamiento domiciliario estricto por la pandemia fueron más rápidas que en el año anterior, en contraste con la desaceleración general de la progresión a medida que los niños crecen”, afirman los autores del estudio en la web de la revista The Lancet, donde ha sido publicado.

¿Por qué ha aumentado la miopía a nivel mundial?

A la vista de estos datos sería fácil pensar que el aumento del uso de las pantallas, por estar más tiempo en casa y por trasladarse las clases presenciales a online, así como la falta de aire libre podrían ser las consecuencias casi a ciencia cierta. Pero, caso erróneo: el causante es la falta de luz sola.
Los autores de esta y otras investigaciones similares llevadas a cabo, entre otras, por universidades de China, Canadá y América Latina coinciden: una de las razones principales de este aumento sería la falta de luz solar a la que fueron expuestos los pequeños cuando nos confinaron en casa.
De hecho, en conversación con El País, Carolina Picotti, autora del estudio publicado en The Lancet, afirma que “si los niños no salen al aire libre y no reciben luz del sol, su cuerpo no genera el neurotransmisor que previene el aumento de la miopía y, por tanto, la enfermedad se dispara”. Además, asegura que ninguna luz artificial, por mucho que imite a la natural, puede sustituir a los rayos del sol en la generación de ese neurotransmisor, que es la dopamina.
La autora, además, va un paso más allá asegurando que no está científicamente comprobado que el uso de dispositivos electrónicos genere miopía.
En circunstancias normales, según afirma Picotti, los porcentajes de miopía disminuyen a medida que los niños crecen, pero en el confinamiento pasó justo lo opuesto: “En este caso sucedió lo opuesto: los niños crecieron y la enfermedad se disparó”, afirma.
Unas cifras alarmantes si se tiene en cuenta que la Organización Mundial de la Salud aseguró que alrededor de 2050, más o menos la mitad de la población será miope.

¿Y si hay otra pandemia?

En el caso de que haya otra pandemia, David Musch, profesor del departamento de Oftalmología y Ciencias Visuales de la Universidad de Michigan y autor de otro estudio en el que se afirma que los niños de China tuvieron el mismo problema durante el confinamiento, asegura que, en caso de otra pandemia, se debería permitir que los niños salgan al aire libre en condiciones seguras.
Habrá que esperar a que la pandemia rebaje los niveles de alerta sanitaria para saber cómo afectará exactamente a los niños, así como a su futuro como adultos.

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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