Ser Padres

Consejos para cuidar la vista de los niños este verano

De igual modo que lo hacemos habitualmente con la piel, repasamos qué hábitos se pueden aplicar de forma preventiva para proteger la salud de los ojos de los más pequeños en verano.

Autor: Rubén García
Cuando llega el verano, insistimos desde altavoces como el nuestro en la importancia de proteger la piel de los más pequeños para evitar las lesiones graves que la exposición directa a la luz solar principalmente y también otros factores propios de esta época como el sudor pueden provocar en ella. Sin embargo, damos menos importancia de la que deberíamos a otro aspecto que también es vulnerable a los rayos UV, los ojos. A continuación, le intentamos poner remedio con una lista de consejos para cuidar la vista de los peques en verano.
Tal y como apuntan desde +Visión, “Hasta los 12 años sus ojos no están completamente formados y son mucho más vulnerables a los rayos UV, pudiendo producirles lesiones como queratitis y quemaduras en la retina, y más probabilidades de padecer a largo plazo patologías como cataratas, pterigium y degeneración macular (DMAE)”, indican desde +Visión.
No es, como ves, ninguna broma que los niños estén expuestos al sol sin protección en los ojos, de ahí que sea altamente recomendable el uso de gafas de sol también en la población infantil. Así lo indican desde Óptica&Audiología Universitaria: “Es importante que se recurra a gafas homologadas porque es la garantía de que bloquean la totalidad de los rayos UVA y UVB y, por lo tanto, proporcionan la máxima protección posible”, exponen sus profesionales antes de alertar de los inconvenientes de usar unas gafas contraindicadas: “Si no cumplen la normativa, es mejor no utilizar nada, ya que los rayos ultravioletas entran sin filtro y sus efectos pueden ser más dañinos, llegando incluso a deteriorar los ojos”, advierten.
Más allá del uso de gafas de sol, Alicia Escuer, directora técnica de la empresa especializada en distribución y comercialización de productos y servicios de visión y audición, apunta varios consejos más, reforzados por los que ofrecen también desde +Visión para conseguir proteger la salud de los ojos de los peques en verano.

Adapta el material a sus necesidades

Es absolutamente imprescindible asesorarse bien con un especialista antes de adquirir unas gafas de sol para un niño. “Una buena opción son las monturas de plástico y las de silicona, y las lentes que sean orgánicas, las de policarbonato son las más resistentes”, indica Escuer.

Gafas homologadas

Ya lo hemos mencionado anteriormente, pero es conveniente reiterarlo porque desgraciadamente sigue siendo habitual que los niños -también muchos mayores- usen gafas de sol no homologadas. Las ópticas son el lugar más indicado para adquirir unas gafas de sol porque es garantía de que cumplen los requisitos que la Asociación Española de Pediatría indica que deben unas gafas de sol infantiles: “Tienen que ser del tamaño adecuado, realizadas con materiales resistentes, y a la vez flexibles (TR90 o nylon), ligeros y seguros.  Asimismo, deben llevar filtros adecuados (categoría 3) para bloquear la mayor parte de la radiación solar. Y por último, hay que fijarse en la etiqueta, donde debe aparecer el símbolo CE que indica que se ajustan a la normativa europea”.

Higiene de las manos

La suciedad en las manos es un enemigo de la salud visual, especialmente en la población infantil, que suele utilizar para explorar sus dos extremidades superiores. A los niños, según Alicia Escuer, “Hay que extremar más esta precaución e inculcarles una buena rutina de higiene con especial atención a evitar tocarse los ojos con las manos sucias.

Dejar que elijan ellos sus gafas de so

Esta es una medida muy eficaz porque aumenta muchísimo las posibilidades de que las usen, que al fin y al cabo es el objetivo fundamental y la medida más eficaz para proteger a la vista en verano. “Si crees que a tu pequeño no le hará demasiada gracia llevar sus gafas de sol este verano, prueba a dejarle que sea él quien se las pruebe y escoja el modelo que más le gusta”, recomiendan desde +Visión. “Será de gran ayuda para que las toleren y se sientan más a gusto”, añade al respecto Alicia Escuer.

Proteger su cabeza

Más allá del uso de gafas de sol, el segundo gran aliado para proteger la salud de los ojos en verano es la sombra. Y para conseguir que la luz directa no dé de lleno en los ojos, los accesorios como las gorras y los gorros siguen siendo lo más eficaz. “Ayudará a conseguir una mayor protección de los ojos ya que evitan que los rayos ultravioleta entren por los laterales o por la parte superior”, explica la directora técnica de Óptica&Audiología universitaria.

En la playa, sombrilla

En la medida de lo posible, en playas y piscinas hay que intentar que los niños estén debajo de la sombrilla incluso en los días nublados, y siempre con sus gafas de sol puestas porque los rayos de UV solo se debilitan, pero no desaparecen. Es difícil conseguirlo, pero se antoja muy recomendable también por otros motivos de salud conseguirlo al menos en las horas centrales del día.

Gafas de sol desde bebés

“Muchos padres creen que la mejor edad para comprar unas gafas de sol a su hijo es entre los 2 y los 4 años, pero lo cierto es hay que proteger sus ojos mucho antes, desde los 6 meses”, recomiendan al respecto desde +Visión. Desde la Asociación Española de Pediatría, aunque no desaconsejan esta edad para que el recién nacido use de gafas de sol, sitúan la edad mínima recomendada en el año de edad. “En general, un niño a partir del primer año, cuando ya camina, es capaz y debería utilizar gafas pues no olvidemos que aunque las gorras o sombreros pueden proteger de la radiación directa en el ojo, no protegen de la parte de la radiación que se refleja en el suelo, la arena, la nieve o el agua”, explican desde la organización pediátrica.

Sí a las gafas de buceo

Alicia Escuer las recomienda siempre que tengan “protección UV y antiempañado” porque, en su opinión, “Ayudarán a contrarrestar los efectos del cloro y de las bacterias que pueda haber en el agua”, apunta. “Y, aunque la gente no sea consciente, los rayos del sol inciden con la misma fuerza debajo del agua”, concluye al respecto.

Lavado de ojos

Después de cada baño en la piscina y en la playa es recomendable lavar, con las manos limpias y utilizando también agua limpia, los ojos de los niños. Las duchas son las grandes aliadas en este sentido.  En cambio, hay un peligro que no solemos contemplar para la salud de los ojos: la toalla. Alicia Escuer aconseja no usarla para secar la zona de los ojos “ya que podría estar sucia de arena o de cualquier sustancia del entorno”.
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