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Errores más comunes a la hora de poner límites a los niños

No ponerse de acuerdo con la pareja, ceder ante ellos o ser demasiado rígidos son algunos de los más frecuentes. Pero hay más.

La psicología infantil ha demostrado que por encima de los castigos o los chantajes, los límites son la mejor opción para educar el comportamiento de un niño pequeño. Pero, aunque casi todas las familias lo saben, son muchos los padres que se sienten perdidos a la hora de ponerlos.
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¿Por qué? El neuropsicólogo Álvaro Bilbao lo sabe: “Los límites son difíciles porque son la manifestación de un conflicto y los conflictos nos ponen nerviosos, nos hacen dudar y, en muchos casos, puede generar más conflicto”.
Esta razón lleva a muchos padres a tirar por la vía sencilla y, directamente, pasar de ellos y educar como fueron educados en casa: con castigos y con mano dura. Pero, la ciencia se ha encargado de explicar a lo largo de los años que los castigos y los ‘azotes’ no hacen más que empeorar el comportamiento del menor. Porque, si los castigos funcionasen, ¿no deberían portarse muy bien los niños a los que más castigos se los impone? La norma nos dice, sin embargo, que esto no es así.
Sabemos que poner límites es difícil y hay padres que ya han optado por esta vía, pero que no ven ningún resultado en su hijo. Eso puede venir dado porque están cometiendo ciertos errores muy frecuentes a la hora de ponerlos. La buena noticia es que son muy fáciles de corregir.

Ser demasiado rígido con los límites

Son muchos los padres que se aferran a la idea de que los límite son buenos para mejorar y regular el comportamiento del niño, que ponen límites para absolutamente todo, dejando poco lugar al a independencia y a la libertad del niño. Esto hace que los niños sean incapaz de seguirlos y que, por supuesto, los padres tampoco sean capaz de controlarlos bien.

Ser demasiado permisivos con ellos

Otro error frecuente es lo contrario: no poner límites. Y es que, al igual que ocrre con las normas que todos tendremos que cumplir para vivir bien en sociedad, los límties y las reglas dentro de casa nos ayudan a gestionar una buena convivencia.

No tener en cuenta al niño a la hora de marcarlos

Muchos padres dan estos límites por imposición cuando, según los expertos, lo más efectivo es redactar con el peque esos límites, explicándoles el por qué, así como las consecuencias de no cumplir cada uno de ellos.

Ceder ante los límites

Uno de los errores más frecuentes al poner límites (si no el que más) es ceder ante ellos. Tenemos claro cuáles son y qué pasará si no se respeta alguno, hasta que llega el momento de la verdad y nos olvidamos de la consecuencia por pena o por supuesta empatía hacia nuestro hijo.
Lo más importante no es saber poner límites, sino respetarlos por completo. Si el niño ve que se lo salta y no pasa nada, les perderá el respeto que merecen.

Perder el control y gritar

Aunque sea muy complicado, es imprescindible mantener el control cuando ha pasado algo que puede poner en peligro uno de los límites pactados con nuestro hijo. “Los límites no son agradables porque implican pedir al niño que deje de hacer algo que está haciendo, pero no por ello tienen que ser desagradables”. Es necesario la empatía, pero también la autoridad.

Disparidad entre los padres

Otro error muy frecuente es que un padre los respete, pero el otro no. Además de con los niños, es necesario que los límites se debatan entre los padres, para que ambos sepan qué hacer en cada caso y vayan por el mismo camino.
Si uno dice una cosa al niño y el otro lo contrario, al final el pequeño se sentirá perdido y no sabrá qué hacer.

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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