Ser Padres

Así afecta tu legado emocional como madre a la vida de tu niño

El doctor Stephan Poulter explicó en uno de sus libros que casi todas las madres se pueden agrupar en cinco tipos diferentes y que, dependiendo de uno u otro, dejan diferentes huellas emocionales en sus hijos. ¿Qué tipo de madre eres tú?

La llegada de un hijo a la vida de una persona suscita muchas dudas. La más importante es una que los padres se repetirán el resto de su vida: “¿lo estaré haciendo bien?”. Ante esto solo podemos hacer una cosa: los padres lo hacemos lo mejor que podemos y el instinto, casi siempre, nos invita a hacerlo bien. Además, si estás leyendo esto es porque quieres mejorar algunos aspectos de la crianza que estás dando a tu hijo y esa predisposición es, sin duda, de aplaudir.
El psicólogo infantil Rafa Guerrero nos contaba hace unos meses, y a raíz de su libro ‘Educar en el vínculo’, que el apego seguro es la máxima a la que todos aspiramos como padres. Pero que no todos estamos capacitados para conseguir llegar a él: “siempre vamos a practicar un tipo de apego con nuestro hijo, pero no siempre será el seguro”, nos contaba. Y es que, según él, para poder llegar a este apego es necesario que nuestros padres hayan llegado a él con nosotros. Es decir, que hayamos recibido un apego seguro en nuestra infancia. Si no ha sido así (el psicólogo argumenta que apenas un 40% de los padres actuales están preparados para ofrecerlo), hemos de buscar herramientas externas que nos ayuden a conseguirlo: terapia incluso antes de que nazca el bebé.
Aparte de ese apego, el ideal, existe otros tres tipos. Alguno de ellos será, siempre, el que practiquemos con nuestros padres: el ansioso-ambivalente, el desorientado y el evitativo.

Cinco tipos de madre diferentes

Esa teoría del apego nos viene al hilo del tema que tratamos hoy: los diferentes tipos de madre que existen. Al igual que existen cuatro tipos diferentes de apego, y nos podemos englobar en uno u otro, existen cinco tipos de madre, dentro de los cuales se pueden englobar a todas (aunque siempre habrá características mezcladas de varios tipos).
Al menos, así lo creyó el psicólogo norteamericano Stephan Poulter quien, en su libro How your mother’s emotional legacy impacts your life (Cómo afecta a tu vida el legado emocional de tu madre), explicaba que existen cinco tipos de madre diferentes y que cada una deja una huella emocional diferente en su hijo. Decía que el vínculo que establezcamos con ella seguirá siendo patente en nuestra vida adulta y reflejará nuestras fortalezas y debilidades, nuestra autoestima y nuestras inseguridades. Y es que, según él, nuestros hijos internalizan a través de nuestra relación con ellos un ‘libro de reglas’ de manera autómata que seguirán aplicando en la vida adulta.
Como explicábamos antes, no existe una madre cuya personalidad encaje 100% con ninguno de los tipos, pero siempre habrá uno predominante.
  • Madre perfeccionista: son madres controladoras, ansiosas y que lo quieren tener todo bajo control. Madres a las que le importa mucho la opinión de los demás y quienes querrán ser perfectas a ojos de la gente. Sus hijos crecerán con muchas inseguridades y siendo muy críticos consigo mismos, además de una tendencia constante a sentirse insuficientes e inadecuados. Además, suelen tolerar bastante mal la frustración.
  • Madre impredecible: su nombre lo explica a la perfección. Son madres que no llevan un estilo de crianza fijo: lo adaptan según el ánimo que tengan cada día, convirtiéndolo en una montaña rusa. Lo hacen porque no saben gestionar sus emociones y dejan que afecte a la crianza de sus hijos. Además, practican el apego ambivalente: les causa estrés y frustración las necesidades emocionales de los peques. Sus hijos crecerán siendo igual de ansiosos y con la misma falta de gestión emocional.
  • Madre mejor amiga: no saben crear esa figura de autoridad con empatía con sus hijos. No establecen límites, ni sanos ni insanos. Son más amigas que madres e, incluso, en ocasiones son los hijos los que asumen el rol de adulto. Estos, en su etapa adulta, serán personas inseguras con miedo al rechazo y con poco amor propio. Además, tienen riesgo de sufrir el Síndrome de Wendy.
  • Madre ‘yo primero’: madres egoístas que no tienen en cuenta los deseos ni las necesidades de sus hijos y que, por tanto, no les brindan apoyo emocional.El niño crecerá con poco amor propio, sintiéndose poco válido a ojos de la gente y puede tener tendencia a caer en relaciones de maltrato, ya que sentirá que su papel es satisfacer los deseos de la otra persona.
  • Madre completa: es el tipo ideal de madre, del que solo disfrutan un 10% de las personas. Equilibradas, con amor, con límites marcados, empáticas y capaces de ejercer esa figura de guía. Los niños crecerán con un buen autoconcepto y sabiendo marcar limites y sintiéndose amados.

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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