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Educar en el optimismo: consejos clave para lograrlo

¿Sabes cómo educar a tus hijos en el optimismo y qué consejos puedes llevar a cabo para lograrlo? Toma nota.

Autor: Patricia Estela Murillo
El título de este articulo está cargado de significado. Educar y optimismo en la misma frase, dos palabras fundamentales y con mucho valor cuando nos referimos al pensamiento emocional de un niño.
Educar es, en parte, transmitir conocimientos sí, pero para ello, es necesario que cada día intentemos dar la mejor versión a nuestros hijos con mensajes que les ayuden a crecer de forma personal.
Optimismo, es lo que nos ayuda a enfrentarnos a las dificultades con buen ánimo; hay que resaltar que optimismo y motivación juegan un papel importante conjunto, ya que sin optimismo no suele haber motivación. Esta última, forma parte de la base fundamental en la educación de los niños y del ser humano en general.
La inteligencia emocional es el punto de partida, al trabajarla nos resultará más fácil educar en el optimismo con el objeto de capacitarles para la vida en su bienestar personal y social. De esta manera podremos ayudar a los niños a gestionar sus emociones, dándoles herramientas para que tengan confianza en desarrollar sus propias capacidades.
El optimismo en educación infantil se forja en la superación y en el dominio; para que el niño experimente estas sensaciones, necesita nuestro acompañamiento al sentirse triste y/o ansioso para aprender el manejo de estos sentimientos. Mostrarles el camino para interpretarlos de manera optimista y no personalizarlos será nuestra función.
Enseñarles a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, a vivir cada experiencia como la posibilidad de aprender, hará que la recompensa sea su felicidad. Ser optimista es una actitud hacia la vida que podemos convertir en un hábito trabajando las emociones positivas.

10 consejos para educar en el optimismo

1. Trabajar puntos débiles sin exigirles la perfección. Practicar la paciencia les ayudará a enfrentarse a tareas que pueden ser más complicadas.
2. Focalizar en lo positivo. A la hora de verbalizar situaciones debemos reforzar de manera positiva el lenguaje y la manera de transmitirles qué ha pasado, es muy importante.
3. Dar ejemplo. Tenemos que intentar ser un modelo de actitud positiva para que nuestros hijos puedan observar y aprender de cómo actuamos.
4. Cuidar su autoestima. La confianza en ellos mismos les dará seguridad para explorar el mundo sin miedo.
5. Evitar palabras como “siempre”, “nunca” o “todo” que son demasiado exageradas y sustituirlas por “a veces”, “con frecuencia”.
6. Usar el sentido del humor. Fomentar la risa les llevará a estar en un estado de alegría y nos ayudará a poder trabajar la pérdida de la vergüenza si fuera necesario.
7. Realizar planes en familia. Las actividades en familia refuerzan el cuerpo y la mente, esa unión y la buena comunicación.
8. Aceptación del cambio. Los cambios a veces suponen momentos difíciles para ellos, debemos enseñarles a que los vean como un proceso en la vida.
9. Aplaude sus éxitos para fortalecer su seguridad.
10.Diles a tus hijos que los quieres, demuéstraselo no solo con palabras, sino también con gestos y acciones.
Aunque el éxito de lo que les suceda a los niños depende de muchos factores, resultará más útil aprender a modificar en algunos momentos las explicaciones que damos a sus experiencias, para poder educarlos en el optimismo.
Artículo ofrecido por Patricia Estela Murillo, Maestra de Educación Infantil (Zaragoza).
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