Ser Padres

Un programa informático decodifica la forma de aprender del cerebro infantil

Un estudio basado en diferentes cálculos matemáticos realizados con un programa informático ha permitido descubrir la manera en la que aprende el cerebro de los niños: a través de estímulos de sus entornos sociales.

Las habilidades de comunicación humanas son tan increíbles que somos los únicos en el reino animal que disponemos de lenguaje hablado. Los humanos hemos desarrollado la capacidad de absorber la cultura que nos rodea y convertirla en sonidos con un significado simbólico. Las diferentes lenguas han permitido grandes avances en comunicación y una forma de vida totalmente diferente a la que vivieron nuestros antepasados miles de años atrás.
Un estudio del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania ha empleado la lógica matemática para comprender cómo se produce el aprendizaje de lengua en los niños.
"En el mundo real, los niños aprenden palabras en entornos sociales complejos en los que hay más de un tipo de información disponible", señala Manuel Bohn, psicólogo y codirector de la investigación llamada “Cómo los niños pequeños integran las fuentes de información para inferir en el significado de las palabras”.
Los expertos explican que, según el modelo conocido como 'Inferencia Bayesiana', los niños desarrollan un modelo acorde con su edad. Entre los 2-5 años, el niño aprenderá el significado de las palabras a través de tres modelos de información. El estudio sugiere que el desarrollo central de la información se encuentra en la sensibilidad individual de las fuentes de información, es decir, de los padres. Los niños captan todo lo que ven y oyen, cualquier mínimo estímulo, para luego reproducirlo.
Uno de los modelos de información que los niños aprenden es el de la palabra hablada. ¿Cómo aprenden a hablar? Los autores intentaron averiguar si los peques son capaces de aprender a decir una palabra porque antes se la han escuchado a sus familiares, o porque habían visto un objeto y la identificaban con él.
Este estudio se ha basado en comparar la mente humana con el funcionamiento de un ordenador; "Introducimos la sensibilidad de los niños a información diferente, que medimos en experimentos separados, y luego un programa simula lo que debería suceder si esas fuentes de información se combinan de manera racional", argumenta uno de los investigadores.

¿Cómo se ha llevado a cabo el estudio?

Para lograr llegar a las conclusiones finales, los autores llevaron su hipótesis al mundo de los ordenadores, recopilando predicciones de su modelo a través de un programa de ordenador. A continuación, realizaron experimentos en el mundo real y con niños. En este experimento participaron 220 niños y niñas a quienes se les dio una serie de pistas sobre las relaciones entre unas palabras y unos objetos, para ver cómo podían inferir el significado de palabras como pez, plátano o manzana, cuando los objetos a los que hacen referencia se colocaban delante de ellos.
Además, utilizaron pantallas de tabletas para dar pistas que los niños pudieran procesar: iban desde una voz en off que mencionaba las palabras, hasta etiquetas que fueran fáciles y difíciles de reconocer. Así fue como los investigadores lograron probar tres de las fuentes de información: el conocimiento previo de cada niño, la función de la voz en off como estímulo constante al que se exponen los niños con sus padres y la del propio contexto de una conversación.

Detrás de cada niño que cree en sí mismo, hay un progenitor que creyó en él primero. Así que… ¿por qué no construimos a través de la educación y el amor a niños fuertes para no tener que reparar adultos rotos?

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