Ser Padres

Una adolescente gasta sus ahorros del verano en libros

Esta historia se ha hecho viral después de que la librera que le atendió publicara en Twitter que la joven iba a por dos o tres libritos cada viernes que pagaba con muchas monedas.

Una librera ha publicado en Twitter algo sorprendente que ha vivido en su trabajo y que ya le ha hecho viral en la red social: Hace unos días, tal y como ella misma ha explicado, se acercó hasta la librería una joven de 14 años a comprar un libro. Hasta aquí todo normal.
Sin embargo, lo sorprendente de la historia viene después. Judith Rico, que así se llama la librera, contaba en su tuit que la chica se acercó vergonzosa al mostrador por el método de pago: "Toma, quiero este libro de 8 euros. Pero me da algo de vergüeza pagar con esto..." dice que le advirtió. "Es que me he enganchado mucho este verano a leer y ahora no puedo parar", argumenta que continuó la chica.
En la foto que adjunta en el tuit, se puede ver un puñado de monedas de varios valores que, juntas, llegaban a los ocho euros.
Tal y como Judith ha afirmado más abajo, en los comentarios del tuit, el dinero provenía de la paga que recibía la chica: “También te digo que se ha pegado un verano de la leche, venía cada viernes a por dos o tres libritos . Al parecer tenía más paga en verano que en épocas de clase...pero bueno, ella con sus ahorros hace magia”.
Y es que, esa vez no fue la única que la chica se acercó hasta la librería con el mismo propósito: ha estado yendo cada viernes del verano a por más libros.
El tuit cuenta con más de 24.000 me gustas y la red se ha llenado de comentarios positivos con comentarios como “la fe en la juventud se ha restaurado” o “Como cajero lo mejor son los niños que van a comprar lo que sea con toda la ilusión y su ahorros en monedas”. Los usuarios de Twitter han mostrado su felicidad al ver que todavía hay jóvenes lectores que sienten la pasión de tener un libro entre sus manos y engullir cada una de las hojas sin saciarse.

La esperanza no está perdida

La dependienta añadió que “por estas lectoras amo mi trabajo”. Tener una librería en estos tiempos es muy complicado, sobre todo a la hora de atraer a los jóvenes lectores que últimamente están cada día más alejados de los libros y más próximos a sus móviles, a los que dedican la mayor parte del tiempo libre. Ver como alguien vuelve a por más libros porque le encanta leer nuevas historias es el mayor premio que se le puede dar a un librero.

Detrás de cada niño que cree en sí mismo, hay un progenitor que creyó en él primero. Así que… ¿por qué no construimos a través de la educación y el amor a niños fuertes para no tener que reparar adultos rotos?

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