Ser Padres

''Es necesario que los niños tengan alas y raíces'' para volar y volver, si lo necesitan

¿Dónde está el límite entre la sobreprotección y demasiada permisividad? ¿Cómo conseguir no pasar esa línea tan fina entre dar demasiadas alas a nuestros hijos o echar en ellos demasiadas raíces?

Hace poco tiempo nos hacíamos eco de un término que no conocíamos hasta hace mucho y que, sin embargo, es más común de lo que pensamos: ‘los hijos ancla’. Esos niños concebidos con el fin de dar paz y tranquilidad a sus padres. De llenar en sus progenitores un vacío que creará en ellos un sentimiento de culpabilidad por dejar solo a su padre o a su madre si vuelan del nido para hacer su vida de manera independiente.
Al leer el artículo, fueron muchos los padres y madres que nos mostraron su preocupación: a la hora de la verdad, a nadie le gustaría caer en ese error de sobreprotección y límites. Por eso, hoy hemos preparado un artículo en el que, con ayuda de una profesional, os damos las claves para aprender a guardar equilibrio entre la protección y la autonomía de vuestros hijos.

Permite que tu hijo explore y se sienta seguro

“Es necesario que los padres desarrollemos en los niños raíces y alas. Alas que les permitan volar, explorar y conocer otros mundos y otras maneras de hacer. Y raíces que les permitan saber de dónde vienen y poder volver a ese lugar de origen en caso de necesitarlo”, nos cuenta Carola Ángel, psicoterapeuta infantojuvenil y de familia en Psicólogos Pozuelo.
Y es que, si por algo se caracterizan los padres de un ‘hijo ancla’ es por sentir que su hijo ‘se les escapa de las manos’ cuando empieza a mostrar preferencias distintas a las que se les ha inculcado de pequeño. Como ven al pequeño como un objeto de posesión, no pueden entender que quiera tomar las riendas de su vida de manera independiente a ellos. “Hay que olvidarse de frases típicas como ‘las normas de esta casa se cumplen porque lo digo yo’”, nos cuenta la profesional. En contraposición, argumenta que la mejor opción es validar que los hijos no tienen por qué seguir los pasos que han seguido sus padres o los pasos que sus padres quieren que siga. “Probablemente a ti te gusta viajar, pero cuando te conviertes en padres has de tener en cuenta la opinión de tu hijo porque, quizás, a él le gusta la estabilidad y es igual de lícito”.

¿La clave? Gestionar la rabia

Para conseguir otorgar al niño unas alas que le permitan conocer otros mundos, a la vez que unas raíces donde pueda sentirse seguro y donde pueda volver siempre que lo necesite es necesario que los padres gestionen sus frustraciones si el pequeño no cumple las expectativas que tenía preparadas para él. “Hay que desvincularse por completo del concepto ‘te retengo’”, cuenta Carola.
En este punto, también juega un papel crucial la figura del hijo, que actuará también como ‘coacher’ para ayudar a sus padres a superar esa angustia que les produce que ‘vuele del nido’ sin mirar atrás.

El apego seguro, una herramienta eficaz

De acuerdo al psicólogo Rafa Guerrero, todos tendremos, a lo largo de nuestra vida, una relación específica de apego con nuestros padres. Una relación que se engloba dentro de uno de estos grupos: apego evitativo, ansioso-ambivalente, desorientado y seguro.
Todos aspiramos al seguro, el que da esas alas y esas raíces a los niños. Sin embargo, solo un 50-60% de los padres conseguirán llegar a él sin ayuda. Y es que, la relación de apego que los padres tengan con sus hijos será la misma que esos padres hayan tenido con sus padres, por lo que, para conseguir el apego seguro, será necesario ir a terapia psicológica donde aporten las claves para alcanzarlo.

La redactora de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo.

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