Ser Padres

Si eres demasiado permisivo con tus hijos, quizá cometes estos errores

Al igual que no debes ser demasiado sobreprotector, tampoco debes permitir que tus hijos no tengan ningún tipo de límite. Toma nota de los errores más comunes.

Es cierto que ser demasiado estricto con los niños no es lo más beneficioso para su desarrollo, pero eso no significa que haya que ser padres permisivos en exceso. La solución no es permitir que hagan cualquier cosa y exigirles muy poco, hay que ser equilibrados. De lo contrario, pueden aparecer repercusiones negativas para ellos.
Ser padres sobreprotectores y demasiado estrictos puede afectar a la relación entre mayores y pequeños. No obstante, esto no quiere decir que lo bueno sea dejar que los menores hagan lo que quieran y cuando quieran.
Los niños necesitan límites, necesitan unas normas para aprender a distinguir lo que está bien de lo que está mal. Para que después, siendo ya más responsables y maduros, puedan tomar sus propias decisiones. Por ello, toma nota de los errores más habituales entre padres demasiado permisivos para evitar cometerlos.

No establecer rutinas

Hay padres que piensan que no se deben poner rutinas a los niños porque creen que se les “priva de su libertad”. La realidad es que es al revés, los niños necesitan que sus mayores les den un “esquema organizado” para saber cuándo deben ir a dormir, cuándo es hora de comer o cuándo sí pueden ir a jugar.
Si no es así, irán creciendo pensando que da igual hacer las obligaciones a última hora, o que uno puede quedarse dormido todo el día, por poner un ejemplo. Es decir, pueden crecer pensando que no cumplir con sus responsabilidades no tiene unas consecuencias.

Permitir malas conductas

Es cierto que las rabietas infantiles son normales dentro del desarrollo de los peques, pero lo que no deben hacer los padres es tolerar cualquier tipo de reacción o conducta. Aunque con el tiempo aprenderán lo que está bien y lo que no, para ello necesitan que previamente sus figuras de referencia no les dejen reaccionar de cualquier manera y sin control. Crecerán pensando que todo vale.

No poner límites

Al igual que con las rutinas, los hábitos y los horarios, establecer unos límites es totalmente esencial. Los niños no tienen aún esa capacidad para saber que hay cosas que no pueden hacer, como quedarse jugando todo el día, o ver la tele toda la noche cuando al día siguiente hay colegio, por eso necesitan figuras de autoridad que les vayan inculcando hábitos responsables, por mucho que haya rabietas de por medio.

Intentar ser su “amigo”

No tiene nada que ver tener una buena relación con los hijos que intentar ser como sus “amigos. Por eso, cuando no tienen todavía la madurez suficiente, no se les debe imponer responsabilidades que no les corresponden, así como tampoco permitirles hacer cualquier cosa.

Alabarles en exceso

Está muy bien que los padres elogien a sus hijos para que se sientan aprobados y sepan que han hecho las cosas como deben. Pero esto no debe hacerse de manera excesiva, deben saber que ellos también se equivocan y que deben aprender de sus errores.

Satisfacer todos sus antojos

En este error es muy fácil caer, ya que podemos pensar que, para demostrar amor por los niños, lo mejor es satisfacer todos sus deseos. La realidad de esto es que lo que aprenderán los menores es a no valorar bien lo que tienen, a tener una personalidad caprichosa y a no saber controlarse cuando no tienen lo que quieren. Los más pequeños deben aprender que no siempre se tiene lo que se quiere en todo momento.

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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