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Perros de asistencia, dispuestos a cambiar la vida de los niños con TEA

El día a día de estos menores puede ser mucho más fácil gracias a la intervención de estos terapeutas peludos

El día a día de las familias que tienen hijos con Trastorno del Espectro Autista (TEA) puede ser bastante complicado. Muchos de estos niños no utilizan palabras y es posible que rechacen el contacto, incluso el visual, hasta de sus personas más cercanas. Sin embargo, algunos menores pueden generar un vínculo muy positivo con los perros de asistencia que se entrenan para acompañarles a diario.

La terapia asistida con perros, una oportunidad para incrementar su bienestar

Esta divergencia neurológica no solo afecta de manera fundamental a la esencia social del niño y a su capacidad para adaptarse a las exigencias que la cotidianidad supone, también impacta en su entorno. Las luces, los ruidos o cualquier elemento que se salga de su rutina habitual puede ser motivo de crisis, por lo que una visita al supermercado, al centro de salud o a un restaurante pueden convertirse en una auténtica odisea.
La terapia asistida con perros en personas dentro del espectro autista aumenta la interacción social y disminuye las conductas autoestimulatorias. El animal se convierte en un apoyo para el menor ayudándole a lograr un funcionamiento adaptativo al entorno, facilitando en gran medida su autonomía en actividades básicas. Además, estos animales están adiestrados para cuidar de la integridad física del niño, para guiarle e incluso controlar situaciones graves que pueda sufrir. Así, el perro podrá hacer de ancla para evitar la fuga del niño ante momentos de estrés, interrumpir de forma física comportamientos autolesivos o erráticos y alertar de cualquier peligro a los familiares mediante ladridos, incluso durante la noche, con el fin de protegerle.
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Fuente: Canva

Aunque pueda parecer confuso, los perros de asistencia no tienen la misma función que los perros de terapia. Estos últimos limitan su contacto con los usuarios a un tiempo y un objetivo determinado, como por ejemplo animar al niño a dar un paseo o a interactuar con su familia a través del contacto con el animal; mientras que los primeros acompañan al menor en su vida diaria, creando un vínculo entre ambos. El cánido actúa como elemento motivador y de mediación, ayudándole a mantenerse tranquilo y calmado en determinadas ocasiones en las que haya podido alterarse o potenciando su sociabilidad en otras. La terapia asistida con perros puede fomentar su estimulación cognitiva, así como aspectos comunicativos o relaciones interpersonales. También le podrá ayudar a realizar tareas básicas cotidianas o acompañarle en sus recorridos habituales, apoyándole para conseguir una mayor autonomía e independencia que le permitirá desenvolverse con mayor facilidad fuera de su hogar.
La vida de muchos niños con TEA y sus familias puede ser más sencilla gracias al apoyo de estos terapeutas peludos, que podrán acompañarles a todas partes reduciendo en gran medida el impacto negativo que algunas actividades, probablemente inevitables, como una visita al hospital, tienen para ellos. La tranquilidad y el apoyo que la cercanía a estos animales supone, otorga a los menores la confianza para desenvolverse en diferentes situaciones de estrés con la calma necesaria. 

Periodista especializada en cultura y nuevas tendencias. Siempre he querido contar aquellas historias que cambiarán el mundo, y quienes sin duda definirán el mañana serán los niños de hoy.

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