Ser Padres

Covid persistente en niños: qué implica y qué podemos hacer como padres

Queda muchísimo trabajo por delante para la ciencia y la medicina hasta resolver la incógnita de una patología que también afecta a la población infantil que ha superado la COVID-19.

Hace unos días suscitaron muchísimos comentarios en redes sociales algunos titulares que hacían referencia a que un 5% de los niños en España sufren covid persistente. Lo cierto es que ese porcentaje es sobre el total de la población infantil contagiada, alrededor de un millón y medio desde el inicio de la pandemia según datos del informe del Instituto de Salud Carlos III, pero por ejemplo en Reino Unido se habla de un 14% del total. En cualquier caso, el covid persistente también existe en la población menor de edad y es todavía una incógnita por resolver para la ciencia.
Fue la Organización Mundial de la Salud (OMS), la institución médica que definió el marco teórico para esta nueva patología derivada de la COVID-19. “Ocurre en personas con antecedentes de infección probable o confirmada por SARS CoV-2, generalmente 3 meses desde el inicio de COVID-19 con síntomas y que duran al menos 2 meses y no se pueden explicar con un diagnóstico alternativo”, explica la OMS al respecto del covid persistente. “Los síntomas comunes incluyen fatiga, dificultad para respirar, disfunción cognitiva pero también otros y generalmente tienen un impacto en el funcionamiento diario. Los síntomas pueden aparecer de nuevo después de la recuperación inicial de un episodio agudo de COVID-19 o persistir desde la enfermedad inicial. Los síntomas también pueden fluctuar o recaer con el tiempo”, añade.

En continuo estudio

Estas son las características que definen a día de hoy una patología de la que todavía se conoce muy poco. La ciencia está estudiándolo y, de hecho, ya se han publicado algunos estudios en todo el mundo que son los que han permitido describir los síntomas y las características del covid persistentes. En este reportaje reciente publicado en el diario El País se hace un repaso exhaustivo de los estudios publicados al respecto de esta enfermedad (algunos son de carácter pediátrico exclusivamente), aunque todavía es insuficiente para poder conocerla en profundidad porque la dolencia viaja muy rápido, a un ritmo al que la investigación no puede avanzar por motivos evidentes. Un trabajo riguroso requiere tiempo y paciencia.
Hay dudas como su verdadero impacto a largo plazo, sobre por qué se dan en una personas y no en otras e incluso en detalles tan básicos como la prevalencia. No hay duda a estas alturas entre los profesionales médicos de que existe también en la población infantil, pero su efecto es más desconocido si cabe en este nicho de la población al ser una muestra reducida de la misma y al ser en su mayoría asintomática en la fase aguda de la infección.
En general, parece que afecta más a adolescentes que a niños pequeños y que los síntomas que más perduran son el cansancio, las cefaleas y la incapacidad para soportar esfuerzos físicos, y se han descrito ya muchos casos de menores de edad a los que el covid persistente les ha obligado a cambiar su manera de vivir porque se muestran cansados, sin apetito en algunos casos y con síntomas como los descritos. Afortunadamente, no son mayoría los casos en los que los síntomas persisten con el tiempo, pero sí que existen cuadros clínicos de niños que llevan incluso un año con problemas de salud derivados del covid persistente.

¿Qué se puede hacer?

Los centros hospitalarios son conscientes de que su impacto es real en la población infantil, aunque sea en un porcentaje reducido. Prueba de ello es que el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol, conocido como Can Ruti, ha creado una unidad pediátrica de Covid-19 persistente que está dirigida por la doctora María Méndez, pediatra especialista en inmunología. El objetivo de esta unidad es abordar el tratamiento de esta patología desde un ámbito multidisciplinar. 
Al fin y al cabo, el tratamiento del covid persistente involucra a especialidades médicas muy diferentes, (cardiología, inmunología, rehabilitación, neurología y psicología, entre otras) por lo que así creen, al menos hasta el momento en base a la evidencia científica, los especialistas médicos que debe ser la manera de combatir sus consecuencias.
Queda muchísimo por conocer acerca del covid persistente en niños. Los medios de comunicación tenemos la obligación de evitar la alarma, pero también de informar, y la de esta enfermedad existe en la población infantil. Más difícil es el papel de los padres, que deben confiar en el trabajo y el conocimiento de los especialistas médicos en caso de que sus hijos e hijas presenten secuelas de la infección por COVID-19 semanas o meses después de superarla.
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